Autor: Sarasqueta, Antxón. 
   Hacia un Gobierno vasco de coalición     
 
 El Correo español El Pueblo vasco.    01/12/1986.  Página: 32. Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Hacia un Gobierno vasco de coalición

Antxón Sarasqueta

MADRID. Lid. El PSOE gana las elecciones autonómicas en el País Vasco y el conjunto de las fuerzas

nacionalistas mantienen su hegemonía en beneficio de las más radicales. Se confirma la necesidad de

un Gobierno de coalición para gobernar, y los resultados con el espectacular descenso de AP, provocan

alteraciones de fondo que se dejarán sentir en el conjunto de toda la política española.

Estos resultados pueden acelerar la reorganización de la derecha española como oposición alternativa,

y es previsible una campaña de autodeterminación forzada por los independentistas que han visto

favorecidas sus posiciones en las urnas vascas.

El PNV pierde la mayoría de escaños por primera vez desde la restauración democrática. El grupo

escindido del PNV que dirige Carlos Garaikoetxea se convierte con 14 escaños en el tercer partido.

En el primer mensaje institucional, el candidato electo José María Benegas, ha señalado las graves

dificultades de la crisis vasca y su disposición a negociar con las demás fuerzas excluyendo

implícitamente a Herri Batasuna, lo que definió como ¡garantía" de una mayoría estable.

La división del voto nacionalista explica que sin subir ;n número de escaños con especio a las pasadas

elecciones, el PSOE obtenga la mayoría. El nuevo juego de minorías en la política vasca confirma la

necesidad de gobernar en coalición. Y sitúa a partidos como Herri Batasuna y Eusko Alkartasuna como

fuerzas condicionantes de ilara influencia en el conjunto le la política autonómica. El lecho mismo de

que HB participe o no en las instituciones, es un elemento considerado por los observadores inte el

nuevo Parlamento. Si iigue sin acudir HB al mismo ¡eran necesarios 32 escaños iara gobernar con el

apoyo le la mayoría. El total de escaños parlamentarios es de 75. El llamamiento de HB a un Gobierno

de coalición formado por las tres fuerzas nacionalistas mayoritarias -PNV, HB y EA-, bajo el signo de

la autodeterminación, es un planteamiento bien explícito de hacia donde se dirige la estrategia

independentista.

La división del voto indica la necesidad de gobernar con pactos más allá incluso de! propio Gobierno

que se forme, para garantizar algún grado de estabilidad. Los temores del recrudecimiento de una

próxima campaña de autodeterminación nacionalista para romper la vía actual del Estatuto

constitucional cobran fuerza a la vista de los resultados.

Los resultados provisionales revelan a la hora de realizar este análisis que el PSOE pierde un escaño

(de 19 de la anterior legislatura a 18) y Eusko Alkartasuna de Garaikoetxea aparece con 14 escaños.

HB se posiciona con 13. Euskadiko Ezkerra aumenta sus escaños de 6 a 9.

El fracaso del centro-derecha "españolista", especialmente el liderado por Fraga, incide en la crisis

que vive este partido a nivel nacional. Sus consecuencias se dejarán sentir a partir de la reunión

que celebrará la Junta directiva de AP en Madrid mañana, martes. Desde dentro de AP se cuestiona

el liderazgo de Fraga y la falta de confianza es creciente.

El grupo escindidido del PNV que ha participado en las elecciones bajo el liderazgo del ex lehendakari

Carlos Garaikoetxea y con la denominación de Eusko Alkartasuna ha ganado una posición minoritaria

de 14 escaños. Los que pierde el PNV y le alejan de su hegemonía tradicional.

En conjunto, a pesar de la crisis del PNV, las fuerzas nacionalistas han crecido en apoyo popular,

especialmente las de signo más radical. Por el contrario el voto de signo "españolista" ha quedado

reducido.

El caso de Fraga es especialmente significativo por la repercusión que puede tener

dentro de la crisis de AP la baja de votos en el País Vasco. Fraga ha liderado personalmente la

campaña allí y dentro de AP se han considerado estas elecciones como un test. De siete escaños

que tenia en la anterior legislatura AP ha quedado reducida a una fuerza casi extraparlamentaria

mientras que el CDS de Adolfo Suárez se encuentra en una postura testimonial. Si el "españolismo"

de la derecha ha quedado reducido prácticamente a la nada, en términos de representación

parlamentaria, el auge del nacionalismo radical es un hecho reflejado en las urnas.

Las tensiones partidistas y el clima de violencia que prevalece en la vida vasca no han impedido

que la afluencia a las urnas haya sido destacada, como lo refleja esa cifra en torno al 70 por ciento.

Considerando el ascenso de las fuerzas nacionalistas puede interpretarse que el mayor índice de

participación con respecto a anteriores comicios ha estado propiciado por esa militancia nacionalista.

 

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