Autor: Gutiérrez, José Luis. 
 Elecciones vascas. 30 de noviembre. Euskadiko Ezkerra quiere un lehendakari abertzale. 
 PSOE y PNV, condenados a entenderse     
 
 Diario 16.    01/12/1986.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 11. 

PSOE y PNV, condenados a entenderse

José Luis Gutiérrez

ENGELS, en sus M-j escritos en torno al marxismo y la cuestión nacional, sostenía que el vasco es

un pueblo "extraordinariamente reaccionario". Acaso el clásico hubiera necesitado desplazarse a

Euskadi para percibir los insólitos perfiles de su fisonomía colectiva y con ello descubrir que la principal

línea de lo vasco es su condición esencialmente sorprendente.

No ya las encuestas. Ni siquiera los sondeos a voto pasado fueron capaces de detectar los sutiles

corrimientos que han configurado un nuevo mapa político cabalmente distinto, a raíz de la fragmetación

del PNV, de la que se han beneficiado muchos partidos. Y, en primer lugar, el PSOE, que gana las

elecciones, aunque el total de votos obtenidos haya sido ligeramente inferior al de los nacionalistas

del PNV.

Pero los minúsculos y enrevesados canales de conducción de la voluntad popular, a través de los

abstrusos meandros de las normas electorales, facilitan a veces extraños transvases de votos para

que, como en este caso, los cinco escaños perdidos por Coalición Popular, hayan sido vehiculados,

a través de la plataforma intermedia del PNV, hacia Herri Batasuna y Euskadiko Ezquerra.

Pero las singularidades de este pueblo difícil, orgulloso y magnífico no se acaban ahí, ni siquiera en

la ferocidad africana de algunos ataques de la campaña. Ejemplo: un portavoz peneuvista, para

intentar descalificar al rival Garaicoechea y arruinar su pretendido tirón entre el electorado femenino,

llegó a mencionar que el ex lendakari padecía, entre otras lindezas, halitosis y eyaculación precoz.

También en la organización del seguimiento electoral se hizo patente la citada singularidad. A pesar

de que el centro oficial de datos se encontraba en la sede del Gobierno, en Vitoria, el "centro

consuetudinario" de seguimiento estaba instalado en el hall del bilbaíno hotel Ercilla - establecimiento,

asimismo, muy singular- atiborrado de gente en busca de líderes y de rostros familiares de la televisión.

Y desde el Ercilla habló el vencedor de estos comicios, el socialista Txiqui Benegas, que lanzó un

mensaje de concordia y colaboración a todas las fuerzas políticas y sociales vascas.

Y como datos fundamentales de estas elecciones, junto a la victoria socialista, el "éxito" de EA, con

13 escaños, la estrepitosa derrota del PNV y el hundimiento definitivo de Coalición Popular, que a

partir de ahora vivirá una sangría aún más intensa.

¿Qué hacer, pues, a partir de ahora? A la hora de escribir estas líneas, cuando los ordenadores oficiales

aún no han ofrecido los resultados obtenidos tras escrutar todos los votos, las ofertas ya se han

producido. Desde las insólitamente moderadas de HB, hasta las de Euskadiko Ezquerra, proponiendo

un Gobierno a tres bandas con EE, PNV y EA de Garaicoechea.

Sin embargo, el PNV, el gran derrotado -de 32 escaños a 17- es difícil que decida pasar a la oposición,

y renunciar súbitamente a todos los enclaves de poder político, económico y social que su condición

de partido mayoritario le proporcionaba. El propio Benegas le comentaba a este columnista, pocas

horas antes de saberse los resultados, que lo "más sensato" era continuar el pacto con el PNV. Los

socialistas no quieren ni siquiera imaginar lo que supondría tener al poderoso partido nacionalista en

la oposición, independientemente de que muchos observadores vaticinan una posible disolución del

Parlamento nacido de estas elecciones, dentro de unos meses, para coincidir con las municipales de

la próxima primavera. Los socialistas, por su parte, con el propio Benegas a la cabeza, estiman que

"como mínimo, esto durará un año" -señala Damborenea- mientras Txiqui Benegas calcula en dos o

tres meses hasta -que los posibles acuerdos cuajen. Después vendrá el debate de los presupuestos,

las elecciones municipales, el paréntesis veraniego...

Así, pues, la ruptura del nacionalismo en la que, como es conocido, tan activamente participó el PSOE

-la negativa en TVE de Guerra de algo sabido y hasta válido políticamente, que no revelaría otra cosa

que la crisis y debilidad interna del PNV producía la sonrisa en un conocido nacionalista- ha producido

toda esta serie de corrimientos, cuyos efectos sobre la sociedad vasca aún es muy pronto para evaluar.

La mejora de posiciones de Herri Batasuna, ciertamente podría resultar alarmante ante la posibilidad

de que la vindicación de autodeterminación se convierta en un clamor unánime en Euskadi, pero también

es esperanzadora, desde el momento que tal subida corresponde a una actitud electoralmente inédita

hasta ahora, que es la de la "moderación" -y también todo es relativo en el País Vasco-. El que ETA no

haya hecho "uso electoral" de las armas parece ser que puede producir efectos beneficiosos para HB.

El CDS, por su parte, ha logrado al menos poner un pie en el Parlamento (dos escaños), el mismo

resultado que CP, a pesar de no contar con medios ni implantación organizativa alguna. Este resultado

será, según todos los indicios y testimonios, el catalizador del desmoronamiento definitivo de la

agonizante coalición que, a nivel nacional, lidera Manuel Fraga.

 

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