Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
 Elecciones vascas. 30 de noviembre. Análisis de los resultados partido a partido. 
 El nacionalismo vasco, sin brújula     
 
 Diario 16.    01/12/1986.  Página: 8. Páginas: 1. Párrafos: 9. 

1 de diciembre-86/Diario 16

El nacionalismo vasco, sin brújula

Abel Hernández

A L hilo de los ¿TÍ primeros datos, es muy difícil formar un Gobierno estable en el País Vasco.

Llevan seguramente razón los que pronostican que habrá que ir a una azarosa "segunda vuelta".

Es verdad, según fuentes socialistas, que se había tanteado tiempo atrás la posibilidad de un

acuerdo entre el PSOE, EE y EA. Este Gobierno tripartito es verosímil, salvo sorpresas de última

hora en el recuento.

Por un lado, Arzallus, según las mismas fuentes, estaba deseando quedarse un tiempo en la

oposición, a la espera de esa "segunda vuelta". Tanto el PNV como HB radicalizarían durante ese

tiempo las posiciones nacionalistas. Dejar fuera del Gobierno de Euskadi al PNV tiene estos riesgos.

Los socialistas, si llegan al Gobierno vasco, van decididos a levantar el pico de la alfombra y

contar lo que encuentren debajo. Llevan dossiers en las carpetas. Algunos dirigentes pretenden,

por lo visto, "machacar al PNV", que ha visto cómo los nacionalistas disidentes, encabezados por

Garaicoechea, se han instalado con fuerza en el mapa político vasco. El nacionalismo moderado

se ha roto en dos en estas elecciones, y esto tendrá serias consecuencias políticas. El nacionalismo

vasco aparece hoy sin brújula.

Bandres aportaría a este Gobierno tripartito "pedigree" de izquierdas. Garaicoechea carece de

"aparato" y no ha podido evitar que se le infiltren elementos de HB,

El PSOE, por su parte, aspira, como queda dicho, a destronar y si es posible a destrozar al PNV y

a ejercer predominio sobre sus otros dos posibles aliados.

Además de la violencia, la crisis económica puede ser el factor determinante del futuro del País

Vasco, si no se logra un Gobierno estable. Ahora es lícito preguntarse, a la luz de estas elecciones,

quién manda en el nacionalismo vasco, sin que haya una respuesta convincente. El PSOE, si no

vuelve la cordura a sus dirigentes, parece dispuesto a contribuir activamente a esta exacerbación

del PNV después de haber sido su aliado hasta ayer.

Se da la paradoja de que un partido no nacionalista tiene grandes probabilidades de gobernar en

el País Vasco a partir de ahora a pesar de haber crecido el voto nacionalista. Esto se presta a

serias convulsiones. Él PSOE ha aparecido como el abanderado de todo lo español, intentando

rebañarlos votos hasta de la extrema derecha.

La crisis de la derecha, encabezada por Fraga, va a agudizarse a partir de hoy mismo. La

descomposición de Coalición Popular parece imparable, mientras el CDS consigue su objetivo mínimo

de meter la cabeza en el Parlamento vasco. Habrá que esperar, efectivamente, a la "segunda vuelta".

 

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