Autor: Gurruchaga, Carmen. 
 Elecciones vascas 30 de noviembre. Expectación en el pueblo en el que ETA asesinó. 
 El pueblo natal de "Yoyes" vivió la jornada electoral con la normalidad de un día festivo     
 
 Diario 16.    01/12/1986.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

NACIONAL

EXPECTACIÓN EN EL PUEBLO EN QUE ETA ASESINO

El pueblo natal de "Yoyes" vivió la jornada electoral con la normalidad de un día festivo

Carmen Gurruchaga/D-16

Corresponsal

SAN SEBASTIAN.-La villa guipuzcoana de Ordizia, en la que ETA asesinó el pasado mes de septiembre a

su antigua dirigente María Dolores González Catarain "Yoyes", vivió ayer la jornada electoral en un ambiente

de tranquilidad, con las características de un día festivo cualquiera.

Ordizia, llamada Villafranca durante el franquismo, está situada en la comarca guipuzcoana del Goyerri,

de fuerte tradición nacionalista. Hasta hace unos meses, casi nadie la conocía, a no ser por sus famosos

mercados semanales, los miércoles, en los que se venden toda clase de género animal, vegetal, textil...

y es el de más renombre en todo Euskadi.

Sin embargo, en septiembre pasado en esta localidad cayó abatida por disparos de antiguos compañeros

suyos de ETA María Dolores González Catarain " Yoyes" y a partir de ese momento la villa guipuzcoana

comenzó a ser protagonista. Muchos comentaristas indicaron que ese atentado era el punto de inflexión

en el apoyo a ETA y que esta localidad sería la primera en demostrarlo.

Ordizia, con una población de 9.448 habitantes y un censo de 7.308 electores, repartió sus votos, en las

últimas elecciones autonómicas, entre los diferentes partidos. Sus votantes otorgaron un 40 por 100 de

los votos al PNV, un 20 por 100 a HB y entre un 10 y un 15 por 100 al PSOE y EE.

La mañana amaneció en Ordizia con un enorme frío y con niebla. A primeras horas únicamente se veía por

la calle a los policías autónomos que se encargaban de que la jornada electoral transcurriera con

normalidad. La misa mayor de las once, en un principio, iba animar las calles, pero no fue hasta las 12,30,

después de que terminara la misa de los niños, cuando la población empezó a vivir.

En la plaza situada en la avenida de los Gudaris, en la que la ex dirigente de ETA cayó asesinada, unos

niños jugaban al sol al mediodía. El cementerio del pueblo, en el que descansan sus restos mortales,

apareció sombrío. Hace poco más de dos meses que la mataron y parecía que ya nadie se acordaba.

Por el contrario, algunas personas con las que este periódico estuvo hablando mostraron su

convencimiento de que ese atentado y en esa localidad iba a influir en el descenso de votos a HB, "porque

aquí hay mucha gente suya que no lo ha aceptado". Otros mostraron su escepticismo y lo valoraron

como un hecho más, que al igual que los otros, ya está olvidado.

La jornada electoral transcurrió ayer en Ordizia sin ninguna novedad. A las nueve de la mañana se

abrieron los colegios electorales -seis, con un total de 13 mesas- y media hora, antes ya se habían

formado las mesas. Lo primero que hicieron fue retirar las papeletas de EMK, LKI y CSI, que habían

anulado su candidatura en favor de otros partidos. En el Ayuntamiento se recibió la noticia de que tres

encuestadores habían sido expulsados de otros tantos colegios por intentar preguntar a los electores

a qué partido habían votado.

"La hora del aperitivo" fue la que en verdad sacó a los ciudadanos a la calle. El domingo de ayer transcurrió

en la citada villa como un día festivo más en la vida de un pueblo. Los habitantes salieron a la calle a

realizar sus actos habituales en días festivos, pero, de paso, depositaban su papeleta.

Las conversaciones que se podían escuchar entre ellos no diferían mucho de las del resto de Euskadi. A

los habitantes de Ordizia, al igual que a sus conciudadanos, les preocupaba saber si iba a ganar el PSOE

o el PNV o si EA iba a tener más votos que los nacionalistas tradicionales. Se podían oír frases como "qué

horror si ganan los socialistas ", o "el PNV se va a enterar", y es que estábamos en Guipúzcoa.

Iñaqui Apalategui, alcalde electo de Ordizia por el PNV y actualmente en las filas de EA, fue otra de las

personas que no tenía prisa por votar. Poco después del mediodía salió a dar un paseo con sus hijos y

se acercó al Ayuntamiento para enterarse de si había pasado algo especial.

En la puerta de la casa consistorial manifestó a Diario 16 que la poca asistencia matutina a las urnas

se debía a la costumbre existente de trasnochar los sábados y dormir má& los domingos. "Por la tarde

se animará", dijo. En efecto, sucedió así y el propio alcalde ejerció su derecho a las cinco de la tarde,

acompañado de su mujer.

De la escasa afluencia a las urnas durante la mañana, el momento en el que hubo alguna cola en los

colegios electorales fue la una del mediodía. El personal se había vestido de domingo, algunos acudían

a oír misa, otros no, pero todos aprovechaban el paseo para depositar la papeleta.

 

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