Autor: García Carrés, Juan. 
 Duras críticas al Ejecutivo en su intervención durante la fiesta de CDC. 
 Jordi Pujol acusa al Gobierno socialista de haber intentado su "linchamiento moral"     
 
 Diario 16.    01/12/1986.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

NACIONAL

Duras críticas al Ejecutivo en su intervención durante la fiesta de CDC

Jordi Pujol acusa al Gobierno socialista de haber intentado su ((linchamiento moral"

El presidente de la Generalitat, Jordi Pujol, afirmó ayer, durante el mitin celebrado en el marco de

la fiesta de Convergencia Democrática de Cataluña, que el Gobierno socialista había intentado su

"linchamiento moral" y el desprestigio de la institución que preside con el "caso Banca Catalana".

Pujol hizo un discurso repleto de duras críticas a la Administración Central, e incluso pronunció algunas

frases amenazantes, como por ejemplo al decir que, "de ahora en adelante, de ética hablaremos

nosotros".

Pujol recibe, brazos en alto, la ovación de sus partidarios.

Juan García /D-16 Corresponsal

BARCELONA.-El presidente de la Generalitat de Cataluña, Jordi Pujol, responsabilizó directamente al

Gobierno central de las tensiones vividas en los dos años y medio que van desde la presentación por

el Ministerio fiscal de una querella contra él y otras 16 personas por supuestas irregularidades en

Banca Catalana hasta el pasado 21 de noviembre en que la Audiencia Territorial le exculpó de toda

responsabilidad por 33 votos contra su procesamiento y ocho a favor.

Sus declaraciones, las primeras que realiza sobre el auto judicial a excepción del texto institucional

leído la misma noche del 21, fueron seguidas con expectación por varios miles de personas que asistían

a la clausura de la IX Gran Festa de Convergencia Democrática

El líder nacionalista aludió a los días anteriores a la petición fiscal para explicar el contenido político

de la querella: "El 29 de abril de 1984, la misma noche de nuestra gran victoria (refiriéndose a los

elecciones autonómicas que le dieron la mayoría absoluta}, yo hice una oferta de colaboración en mi

discurso, pero entonces ya había sentido el mal aliento del odio que nuestro éxito había despertado.

Dije al presidente González que nuestra victoria no servía para el enfrentamiento. Se lo reiteré el 7

de mayo... pero después pasó lo que va pasar".

Jordi Pujol manifestó que entonces "muchos creían que nos enterraríamos, que la Generalitat atravesaría

grandes dificultades, que Cataluña se desestabilizaría, que tendríamos que decir a todo amén, pero eso

no ha pasado. Ya dije en mi discurso la noche del pleno de la Audiencia que "aquello que es capaz de

resistir la destrucción sale más fortalecido de la prueba"".

Voluntad de destrucción

El país del que habló a los asistentes al mitin ha de ser "un país de un pueblo, que sea un solo pueblo,

donde las personas sean más importantes que los sistemas, abierto al futuro y convivencia!". Para

ponerlo en marcha, Pujol pidió ayer "que no nos venzan los demonios del pasado: nuestro nacionalismo

ha de ser el de sí, el de la afirmación".

Reiteradas veces habló el presidente de la Generalitat de la voluntad de destrucción que había habido

a lo largo de estos dos años y medio, casi tantas como llamó a sus correligionarios a desterrar actitudes

negativas y centrarse en "construir país": "Ni sobre el resentimiento, ni sobre la frustración, ni sobre el

odio, se construye nunca nada".

En su discurso, que duró algo más de una hora, el presidente de la Generalitat acusó a la Administración

Central de presionar en tres frentes a la autonomía catalana: políticamente, reduciendo competencias;

económicamente, mediante el viejo sistema de financiación, y, sicológicamente, con la presentación de

la querella.

"Se buscaba el desprestigio de la Generalitat para desprestigiar a las autonomías en general. Para ello

se ha intentado el linchamiento moral de mi persona".

"En el futuro, pondremos condiciones, no políticas, sino sobre la manera de hacer; pondremos condiciones

éticas. De ahora en adelante, de ética hablaremos nosotros". Pujol reconoció, no obstante, que había

percibido en algunos miembros del Gobierno un nuevo talante, menos agresivo: "Posiblemente ha

comprendido que hay que tener con Cataluña una política diferente a la que ahora ha tenido".

Dos pasos adelante

Por si ese nuevo espíritu, por si las nuevas relaciones no se basan en la concordia y el diálogo, el

dirigente nacionalista amenazó: "Cada vez que el Gobierno central dé un paso adelante hacia nosotros,

la Generalitat dará dos.".

No quiso Jordi Pujol dejar pasar la ocasión sin echar en cara a sus contrincantes políticos las acusaciones de

victimismo que le han dirigido regularmente. Para ello, el presidente de la Generalitat citó los ajustes

financieros en Sanidad y en el método de financiación de las autonomías, recordó el recurso ganado

contra la LOA-PA, y las reivindicaciones para que Cataluña tuviese una ZUR y por las competencias en

Universidades.

El presidente autonómico, al que había precedido en la tribuna el candidato convergente a la Alcaldía de

Barcelona, Josep María Cullell, finalizó su discurso con un llamamiento a sus seguidores para que se

esforzasen en conseguir la victoria en las próximas municipales.

 

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