Autor: Fuente y de la Fuente, Licinio de la. 
   Unas elecciones históricas     
 
 Ya.    07/05/1977.  Página: 7-8. Páginas: 2. Párrafos: 15. 

UNAS ELECCIONES HISTÓRICAS

A medida que .pasan los días, vamos entrando más decididamente en el proceso electoral y se van

perfilando más claramente los riesgos y posibilidades y la importancia da unas elecciones que, sin duda,

van a constituir uno de los acontecimientos históricos de mayor trascendencia de los últimos años.

Escribo, este artículo con una clara preocupación, nacida a la vez del deseo de que las elecciones

constituyan, efectivamente, un ejemplo de participación pacífica del pueblo español en la construcción de

su destino, y del temor de que ese deseo pueda verse defraudado por lo que está ocurriendo, por lo que

vaya a ocurrir de aquí al 15 de junio y por lo que ocurra después.

No es la primera vez que digo que la democracia depende muy esencialmente del comportamiento de las

personas y que no bastan ni las grandes palabras de los discursos ni siquiera la letra impresa en las

disposiciones oficiales.

SI cuando el proceso electoral está a punto de enfilar su recta final, en vez ,de ser tolerantes somos

intransigentes; si ´en vez de la moderación imponemos la violencia; si el diálogo lo convertimos en

disputa y las discrepancias en lucha abierta, y si en vez de dejar al pueblo expresarse con libertad se le

manipula, se le confunde y se le engaña, podremos hacer las "elecciones y decir que el pueblo ya dejó oír

su voz, podremos llenar los periódicos de los próximos días y los boletines de los próximos meses con la

palabra democracia, pero corremos el riesgo de que-no llegue a haber verdadera democracia en España,

como no la hubo, en realidad, durante tantos periodos de nuestra historia, oficial y clamorosamente

llamados liberales y demócratas.

Si la herencia de las próximas elecciones fueran unas Cortes ingobernables y un pueblo defraudado e

incapacitado para creer en los políticos que le gobiernen, enfrentado y dividido, de modo que no sea

posible después la pacífica convivencia en pueblos y ciudades, en empresas y talleres, en lugares de vida

colectiva, el proceso electoral habría dejado tras sí una situación poco propicia para resolver los graves

problemas de todo tipo que tiene España.

POR eso es tan importante el proceso electoral. Por eso es tan decisivo que su desarrollo sea "limpio" y

que la expresión del voto sea libre. Y coaccionan y condicionan la libertad del pueblo tanto quienes le

amenacen con actitudes violentas como quienes falsifiquen la verdad o intenten la manipulación de las

candidaturas desde posiciones de ventaja o de poder, desde las que pueden´ luego influir en el resultado

final de las elecciones a través de log mil medios que el poder supone. Por eso es esencial la completa

imparcialidad del Gobierno, así como que la violencia, la falsificación de la verdad y las viejas maniobras

electoreras, que empiezan en la composición de las candidaturas y acaban en la manipulación de la

propaganda y de los votos, sean desterradas de la confrontación electoral.

Entristece ver que lo que está ocurriendo estos días recuerda más los viejos trucos y artimañas de la

democracia de hace cincuenta o cien años que el propósito de construir una democracia moderna para el

futuro de nuestro pueblo.

A pesar de que no puedo ocultar mi preocupación, a la vista del panorama electoral y, de cómo están

desarrollándose las cosas, pienso que todavía hay tiempo para reflexionar sobre la trascendencia de lo que

vamos a hacer y para corregir, defectos y errores de planteamiento.

MI preocupación tiene un primer punto de apoyo en la consideración de la multiplicidad y dispersión de

grupos y grupitos políticos, que pueden llevar al electorado español a la confusión, en vez de orientar su

voto, y que pueden dar un resultado final que haga difícil la tarea que las instituciones tendrán que

realizar después. Por eso veo con satisfacción cualquier movimiento de verdadera integración de grupos

en torno a claras opciones y programas políticos de futuro, y me preocupan las simples coaliciones de

partidos y partidillos, sin verdadera conexión interna ai otro objetivo aparente que asegurarse las actas en

las elecciones, Y me preocupa todavía más que, incluso desde ámbitos oficiales, se susciten nuevas

candidaturas, curiosamente llamadas "independientes", que contribuyen a la desorientación en el proceso

electoral y convierten en una incógnita de riesgo incalculable el futuro de las próximas Cortes.

Mi preocupación está también basada en las maniobras que se producen en el seno de los partidos o

coaliciones, o desde fuera de ellos, con presiones de todo tipo e injerencias de quienes deberían ser

"imparciales" en todo el proceso, para provocar uniones o desuniones, compromisos o deserciones,

anticipando ya. en este período preelectoral la seria preocupación ´de que las elecciones no vayan a ser

"limpias".

TAL, vez no tengamos, conciencia de cómo puede erosionarse, de cómo se está erosionando ya la

credibilidad popular en las próximas elecciones, a la vista de lo que trasciende de las injerencias oficiales

u oficiosas, y de las luchas y zancadillas intestinas en el seno de partidos y coaliciones, y de la

importancia que ésto va a tener luego, a la hora de que el pueblo acepte el-resultado, la representación, el

liderazgo y la autoridad de los que resulten elegidos. Si nos ofuscamos con las elecciones y creemos que

los problemas acaban en ellas, nos equivocamos; los problemas más serios vienen luego, y Dios quiera

que no los hagamos insolubles por los comportamientos electorales.

Finalmente me preocupa que se empiece a jugar con la violencia. Las elecciones no sólo deben ser claras

en cuanto a las opciones políticas; limpias enguanto al proceso de formación, de candidaturas y de

manifestación del voto; deben ser, además, pacíficas. Nadie debe considerarse en posesión absoluta de la

verdad, y creo que es posible la defensa apasionada de las ideas en que uno cree con el respeto a. las ideas

de los demás y con la aceptación responsable del resultado final. Los partidos y los candidatos deben

poder exponer con toda amplitud y libertad sus programas, y la lucha debe centrarse en demostrar que sus

soluciones son mejores que las demás, no en impedir por la violencia que éstas sean expuestas, o en

coaccionar con amenazas la voluntad de los electores.

Cada español debe poder ilustrar su juicio sin sentirse coaccionado o manipulado, y debe poder ir a votar

por su opción política preferida sin temores ni sobresaltos.

EN esta línea de coacción sobre el electorado me ha extrañado leer que se ha dicho que el triunfo de

Alianza Popular supondría la lucha abierta en calles y talleres, dando a entender Que su triunfo

democrático no sería aceptado ni respetado. ¿Es una amenaza? ¿Es un juicio de valor? ¿Es un recurso

"electorero" para coaccionar a una parte del sector conservador? En cualquier caso, es un ejemplo de lo

que no me gustaría que se convirtiera en arma" electoral y que me ha extrañado más por utilizarla una

persona normalmente mesurada en sus planteamientos y que merece mi, respeto aunque no comparta sus

ideas.

Cuando el pueblo anda preocupado y confuso, entre el miedo y la esperanza, todos deberíamos intentar

que la esperanza fuera .la principal de las bazas electorales.

Licinio DE LA FUENTE

 

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