Martín Villa, reiterativo en Barcelona. 
 El Gobierno, obsesionado por dar una imagen de neutralidad     
 
 Diario 16.    20/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 12. 

Martín Villa, reiterativo en Barcelona

El Gobierno, obsesionado por dar una imagen de neutralidad

BARCELONA, 20 (D16). _ El ministro de la Gobernación, Rodolfo Martín Villa, pidió que quienes

sirvan exclusivamente al Estado no se pronuncien sobre ninguna de las alternativas concretas de Gobierno

aceptadas por la legalidad establecida".

Martín Villa, en uno de los discursos más largos que se le recuerdan como ministro, insistió repetidas

veces en esta idea de neutralidad, especialmente electoral, en el acto de toma de posesión del gobernador

civil de Barcelona, Manuel Ortiz Sánchez, nombrado para el cargo el viernes por el Consejo de Ministros.

Martín Villa enumeró junto a las clásicas tareas de los gobernadores, las de "ser" garantes de las

alternativas políticas lícitas" y "celosos valedores de los derechos y libertades de los ciudadanos y de su

ejercicio y cumplimiento con arreglo a la ley".

Dijo que, en este terreno, le actuación gubernativa debía ser objetiva, conforme a las directrices que dicte

el Gobierno.

Cuando manifestó que el Gobierno está decidido a llevar a término la democratización, como expresión

de la .voluntad soberana de1 pueblo, él ministro reiteró que esta voluntad popular debía expresarse por

los cauces legales y con las debidas garantías de pureza, transparencia, libertad y objetividad y que las

autoridades provinciales debes respetar y proteger los derechos fundamentales de 1a persona, vinculantes

para todos los órganos del Estado.

Reprimir a tiempo

Con machaconería, Martín Villa volvió una y otra vez sobre esta doble idea, reconocimiento y garantía de

ejercicio de los derechos fundamentales, pero con la salvedad de que "deben ser justamente reprimidos

cuando constituyan violación de la ley ó sirvan de pretexto para atentar contra la unidad de la patria, la

institución monárquica, la enseña nacional o el respeto debido a las Fuerzas Armadas".

Con todo, Martín Villa no olvidó que estaba en Barcelona y dedicó unas palabras al tema regional.

También repitió conceptos ya expresados una y otra vez por el Gobierno en algunas declaraciones del

Consejo de Ministros, fundamentalmente el de que la regulación del hecho regional se deja para las

futuras Cortes. "La institucionalización de la región no sólo es una necesidad de la hora presente, sino un

reto de futuro en la organización del Estado", afirmó.

Pero después de este paréntesis obligado, Martín Villa, retomó resueltamente la línea conductora de su

discurso y calificó de " indeclinable obligación" de los gobernadores el "velar rigurosamente por el

cumplimiento de las reglas del juego-político"

El ministro, para rematar, afirmó que la democracia y la convocatoria de elecciones exigen más que

nunca mantener y conservar el orden y la autoridad dentro de la ley.

Palmetazos a Ortiz

Al término de su toma de posesión, tras haber jurado los Principios Fundamentales del Movimiento,

Manuel Ortiz, flamante gobernador civil de Barcelona, tenia las manos sudadas de tantos parabienes y

tanto foco televisivo.

El gobernador lleva todavía las espaldas calientes por el palmoteo de los abrazos: el de Coloma Gallegos,

pariente político de Manolo Ortiz ,por ser tío de su mujer, y Mariano Calviño, el catalán mejor visto en El

Pardo durante el franquismo, que le deseó suerte mientras el gobernador le respondía:"Sí, pero tú tienes

que ayudarme."

Rodolfo Martín Villa, con el capitán general a su derecha, estuvo serio y escueto, como siempre. Salvador

Sánchez Terán pensaba ya en las elecciones y cuando, al despedirse, ya en los corrillos habituales de estos

actos, se le dijo "adiós, diputado", espetó rápidamente : "Todavía, ciudadano, que ahora debo irme a

Salamanca para prepararlo todo, y desde hace quince meses sólo me dedicaba a Barcelona." Manolo

Ortiz, zafado de los compromisos, hizo corro cuando se improvisó una seudo-conferencia de prensa: "En

estos momentos hay grupos significativos y hombres notables, pero, en definitiva, todavía no hay

personas significativas en el país", e insistió en que "el gran empeño es devolverle su protagonismo al

pueblo español". Es evidente que el hombre de Suárez ya está en Barcelona.

 

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