Autor: González Muñiz, Antonio José. 
   Meditaciones electorales     
 
 Hoja del Lunes.    28/03/1977.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

NACIONAL

MEDITACIONES ELECTORALES

"Querido director:

Durante tres legislaturas hemos escuchado con frecuencia en 1as sesiones parlamentarias la petición de

que el Gobierno enviase a las Cortes una nueva ley electoral. Con la misma frecuencia también hemos

escuchado en las sesiones parlamentarias la promesa, por parte del Gobierno, de que esa ley electoral se

estaba preparando, a punto estaba de concluirse y que, con la mayor rapidez posible, el proyecto se

enviaría a las Cortes. Así, director, tres legislaturas esperanzadas. Mientras tanto, la ley electoral de

agosto de 1907, resistiendo al tiempo y a los regímenes políticos.

¿Tiene algo de extraño que aquellas esperanzas cortesanas se fuesen difuminando con el paso del tiempo

a partir de noviembre de 1975? La promesa, reiterada, se quedó incumplida. A sus señorías, todavía

señorías en vigencia hasta el 30 de junio, la publicación de unas normas electorales por la vía del real

decreto-ley las dejó mudas, aunque se lo viniesen esperando desde hace año y medio. Ellas, que pidieron,

suplicaron, reclamaron y hasta presentaron proposiciones de ley electoral. Ahora, para ahorrarles

esfuerzos legislativos, el Gobierno, sabia y prudentemente, les dio hecha la ley.

Estas simpáticas y amables señorías solicitaban, no tan lejano en el tiempo, pero sí en la política, en el

verano de 1975,¡ unas Cortes independientes, sin funcionarios civiles y militares; una Cámara con

barreras de inelegibilidades y de incompatibilidades, que llegaron a señalar en una ley discutida con

ardor, con pasión, con entusiasmo en una hora política que no es la de hoy. ¡Qué magníficas oraciones

parlamentarías se pronunciaron entonces! Qué de recuerdos históricos se expusieron para demostrar que

ese tema de las ine-legibilidades y de las incompatibilidades ya fueron objeto de leyes en 1871, cuando la

revolución de septiembre, en 1880, con Cánovas en el poder; en 1933, durante la Segunda República...! Y

en 1975, con Franco, añadimos nosotros, y ahora, en 1977^ con el Rey.

La publicación ae las normas electorales para las elecciones generales próximas ha comentado a producir

hondas meditaciones en quienes ocupando diversos cargos deben decidirse o por éstos o por tentar la

suerte política en el oráculo de las urnas con decisión popular.

A muchos de los que hoy, desde su vida parlamentaria, se lamentan de .las normas electorales, mirando su

futuro político, debiéramos .recordarles que en los meses de junio y de julio de 1975, cuando las Cortes

deliberaron sobre el régimen de incompatibilidades de los procuradores hubo muchas voces—no ligadas a

cargos—que pidieron que el puesto legislativo fuese incompatible con todo; que las inelegibilidades

fuesen las máximas posibles; que la independencia de la Cámara fuese total. Pedían mucho más de lo que

el Gobierno ahora ha señalado para estas primeras elecciones generales.

Hubo un momento, en aquellos debates, en que á punto se estuvo que quienes legislasen fuesen hombres

tan desligados de todo materialismo, que pareciesen ángeles celestiales. Así andaban las cosas por

aquellas calendas.

El Gobierno Suárez ha dictado unas normas electorales con el propósito de romper una leyenda —algunos

dicen que tradición—• electoral en España. Dar las máximas garantías de oportunidad y de pureza que

son posibles en los momentos presentes. A finales del siglo pasado, escribía Pérez Galdós en sus crónicas

políticas que ni el mismo Padre Eterno podía ser elegido diputado en España si no contaba con la ayuda

de ese espíritu santo electoral que llamamos ministro de la Gobernación. Y añadía: algunos periódicos

ingleses sugieren que sería mejor que el Gobierno designase por decreto a la mayoría y a la minoría

parlamentarias, se evitarían escándalos e incidentes electorales -y el resultado sería el mismo. Esta era

nuestra leyenda o nuestra tradición electoral. A. 3. GONZÁLEZ MUÑIZ."

 

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