Autor: Moreno, Pedro. 
 La «guerra de banderas», nota discordante. 
 Andalucía entera, en pie de autonomía     
 
 Informaciones.    05/12/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

LA «GUERRA DE LAS BANDERAS», NOTA DISCORDANTE

ANDALUCÍA ENTERA, EN PIE DE AUTONOMÍA

Por Pedro MORENO (Enviado especial de INFORMACIONES.)

SEVILLA, 5.

A NDALUZ, la autonomía es el primer paso para que tú comiences a andan, decía una de las pancartas,

miles de pancartas, que recorrieron las calles de Sevilla, y que, junto con las banderas de la región, fueron

portadas por medio millón de personas. Jornada feliz en Andalucía, que al final se tiñó de rojo por la

muerte de uno de los manifestantes malagueños, José García Caparros, miembro del Partido Comunista

de España, herido mortalmente de bala durante un enfrentamiento entre un grupo de jóvenes y la Policía

Armada.

Desde la jornada anterior, Sevilla era una explosión blanca y verde. Tres mil quinientas personas, la

mayoría miembros del P.C.E. sevillano, comenzaron a concentrarse en el lugar donde había de formarse

la manifestación a las 8,30 de una mañana lluviosa que preocupaba a los partidos convocantes de la

misma. Ligeros incidentes se registraron conforme acudían los grupos a la manifestación. Unos treinta

militantes de Alianza Popular, que llegaban portando banderas españolas y anda1uzas, fueron expulsados

por otros grupos, la mayoría miembros del P.T.E., uno de cuyos miembros se apoderó de una bandera

nacional arrojándola a los charcos de agua formados por la lluvia en la noche anterior.

Alrededor de doscientos jóvenes de Fuerza Nueva, encabezados por una gran pancarta con los colores

nacionales, cuyo texto decía «¡Viva Andalucía española!», ocuparon una de las calles por donde había de

transcurrir la manifestación autonomista, con la intención de impedirle el paso. Tras media hora de

discusiones con miembros del servicio de orden, abandonaron su postura e intentaron sumarse a la

manifestación frente al Ayuntamiento. Allí se produjo un forcejeo en el que, una vez mas, la doble barrera

fórmala por los servicios de orden impidieron el enfrentamiento.

En uno de los puntos de su itinerario, la manifestación pasó frente al palacio de Rajoy, lugar de residencia

del general Franco durante su visita a Sevilla en el curso de la guerra civil. Una enorme pita sustituyó

entonces a las palmas y los gritos autonomistas, que fueron constantemente repetidos a lo largo de la

manifestación. Un cuarto momento de tensión se produjo cuando un grupo de manifestantes solicitó un

minuto de silencio en memoria de Enrique Mesa Búscate, traficante de drogas que fue muerto por la

Policía el pasado 26 de octubre, tras una espectacular persecución por las calles sevillanas.

GUERRA DE BANDERAS

«La utilización del tema de las banderas puede ocasionar una incompatibilidad que hoy no existe»,

comentaba uno de los parlamentarios asistentes a la manifestación, todos los elegidos en la provincia

excepto el ministro adjunto para las Regiones, don Manuel Clavero, diputado de U.C.D., y el senador del

mismo partido y presidente del Senado, don Antonio Fontán, quien, recién llegado a la capital andaluza,

esperó en el Ayuntamiento la llegada de la manifestación. Las banderas de los partidos no hicieron acto

de presencia, y entre el mar de enseñas verdiblancas, tan sólo se apreció la presencia de algunas banderas

de Cataluña, Extremadura, Canarias y Castilla.

Otra bandera, la republicana, fue colocada en la estatua que, en el lugar de la concentración, existe

dedicada al Cid. Un tira y afloja se produjo entonces para proceder a su retirada entre miembros del

servicio de bomberos y de la Policía Armada, siendo finalmente los primeros los encargados de hacerlo.

PALMAS POR SEVILLANAS

Palmas por sevillanas acogieron la llegada, para encabezar la manifestación, de la bandera que llevaba

siempre consigo el líder autonomista andaluz, Blas Infante, que era portada por un grupo de niños.

También sonaron, en el curso de la manifestación, las campanas de la Giralda, cumpliéndose así el

acuerdo tomado por el cabildo de la catedral, con la finalidad de sumarse a la jornada autonomista.

Muchas personas portaban retratos de Blas Infante y pancartas alusivas a su obra. La ciudad entera respiró

andalucismo y todas las calles estaban adornadas con la bandera regional, que, en muchos

casos, compartía lugar con la española.

MENSAJE PARLAMENTARIO

Cuando la manifestación llegó ante el Ayuntamiento, la plaza en donde éste está situado rebosaba de

gente. Antes de que el acto cívico se cerrase con el himno andaluz, también obra de Blas Infante, el

diputado del P.S.O.E., don Alfonso Guerra, se dirigió a la multitud para hacerles llegar el texto del

mensaje firmado por la Asamblea de Parlamentarios andaluces.

«Hoy, nuestro pueblo puede de nuevo hacer oír su voz libremente», dijo el señor Guerra, que aludió a los

problemas de la región a renglón seguido: «El paro, la emigración, el subdesarrollo, la crisis del campo y

de las empresas exigen soluciones urgentes —afirmó—. Es por ello por lo que exigimos la autonomía que

nos abra el camino para que el pueblo andaluz decida su propio futuro.» El diputado socialista se refirió

seguidamente a la jomada que tenía lugar, afirmando que la misma «abre una etapa histórica que llegará a

buen fin si nuestro pueblo sigue comprometiéndose en el proceso iniciado. Esto lo haremos en la

democracia, desde la democracia y por la democracia —añadió—, al servicio del pueblo, interpretando

fielmente su voluntad, en una España unida al servicio de todos los españoles que no es concebible sin

una Andalucía democrática y autónoma».

 

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