A votar tocan     
 
 Diario 16.    18/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 5. 

A votar tocan

Por fin se convocaron las elecciones. El Gobierno corta así por lo sano las maniobras de quienes

intentaban prolongar el ambiente de crisis y reitera su voluntad de llevar hasta el fin el proceso de

democratización, aún a costa de irse dejando trozos de piel en los sucesivos embates provocadores con

que le asaltan los partidarios del viejo régimen- Cuando el pueblo haya hablado por la vía del voto van a

quedarles muy pocos, argumentos —si es que alguna vez han tenido alguno— a los enemigos de la

democracia. Sólo entonces terminarán definitivamente los usos y prácticas dictatoriales que todavía

lastran y ensombrecen nuestra vida política, y se harán imposibles las acometidas bunkerianas que ahora,

de cuando en cuando, intentan frenar la marcha hacia el futuro.

La convocatoria de las elecciones, por otea parte, tiene que suponer el final de esta larga etapa de

indecisiones e imprecisiones que están protagonizando muchos partidos políticos, especialmente los de

tendencia centrista. Ya nadie puede permitirse el lujo suicida de seguir deshojando margaritas, ni de

sumirse en interminables discusiones estratégicas tras las que sólo hay pequeños parroquialismos

estériles. Es descorazonador comprobar la incapacidad de muchos líderes democráticos para superar sus

diferencias y sus personalismos. Entretenerse en minucias o encastillarse en las propias posiciones

mientras los enemigos de la democracia afilan sus armas para degollaría aún antes de nacer, es una triste

actualización de la fábula de los galgos y los .podencos que puede tener trágicas consecuencias.

Algún dirigente de partido ha tenido el acierto de recordar que ahora lo primordial es lograr la

democracia. Y esto exige posponer los intereses partidistas, renunciar a las pequeñas ambiciones y

prepararse sin perder más tiempo para la carrera electoral cuya orden de salida acaba de darse. No es

edificante el espectáculo de Bichos que parecen no tener otra preocupación que la de conseguir en

porvenir personal o la de situarse en la nómina de los futuros ministrables. Todos éstos que quieren

repartirse la piel del oso antes de haberlo cazado, deberían pensar que mientras ellos hacen planes otros

han empezado ya la caza.

Conviene también hacerse a la idea de que las próximas elecciones no van a ser todavía plenamente

democráticas. La falta de fa-adieiÓB, la inexperiencia de los electores, la inexistencia de partidos

disciplinados y sólidamente implantados y, sobre todo, las secuelas de una dictadura aún no

desmantelada, van a pesar, en esta primera consulta popular. No se pueden pedir milagros ni se sale

impunemente de cuarenta años de autoritarismo. Lo cual no quiere decir, al mucho menos, que no haya

que hacer un titánico esfuerzo para vencer todos esos obstáculos, logrando que las elecciones supongan

de veras la devolución al pueblo español de su soberanía y no un mero expediente utilizado por la

oligarquía para sucederse a sí misma. El Gobierno, los partidos democráticos, los medios informativos,

las asociaciones y comunidades tienen desde ahora mismo que impedir, con su atención vigilante al

proceso electoral, lo que sería una monumental estafa histórica.

Por todas esas razones hay que insistir en la responsabilidad de esa amplia gama de grupos que va desde

la derecha civilizada al centró izquierda. Ellos pueden contribuir decisivamente a hacer de las próximas

elecciones el trampolín del gran salto hacia el futuro que el país oeeesiÉa y desea. Sola ellos pueden

frenar al panta-grueífemo político de Fraga y sus aliancistas, que no tienen más motivación que la fruición

del Poder y el mantenimiento de sus privilegiadas, posiciones. A estos objetivos han sacrificado las

posibilidades de renovación nacional. Si éstos triunfaran no habría Cortes Constituyentes, ni democracia,

ui reformas sociales y económicas, sino una viielía a los peores momentos deja dictadura & la que con

tanto entusiasmo sirvieron. Vale la pena no olvidarlo.

 

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