Voto a los 18 años     
 
 Arriba.    06/01/1977.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 2. 

VOTO A LOS 18 AÑOS

Donde la cuestión se presenta con más complejidad es en lo tocante a la «dad necesaria para poseer el

derecho a votar en los referendums. La razón estriba en que la ley del Referéndum, de rango fundamental,

establece taxativamente que el «referendum se llevará a cabo entre todos los hombres y mujeres de la

nación mayores de veintiún años», lo que en principio pareos significar que sería necesario e! trámite

requerido, ya citado, para modificar dicha disposición fundamental. Sin embargo, en mi opinión, esta

argumentación ya no es correcta después de la aprobación de la ley para la Reforma Política, una

interpretación lógica de esta ley, según el aforismo jurídico lex posterior de rogat anterior», nos permite

mantener que a partir de ahora deberán participar en e! referéndum no los mayores de veintiún años, sino

simplemente los mayores de edad» sea cual fuere ésta. Me baso en que no parece coherente, en buena

técnica constitucional, que en una misma ley fundamental, esto es, la últimamente aprobada, se pudiera

hablar de dos cuerpos electorales diferentes: uno para las elecciones (los mayores de edad) y otro, según

el artículo cinco, para el referéndum (los mayores de veintiún años). Más bien parece, en cambio, que

desde ahora el principio que rija tanto para participar en las elecciones como en los referendums sea el de

la «mayoría de edad» vigente. Establézcase ésta en los dieciocho años y se podrá participar, desde esa

edad, en toda consulta popular, porque además téngase en cuenta también que ello es técnicamente

posible, al estar ya incluidos en el actual censo tos mayores de dieciocho años.

en definitiva: no existen argumentos de peso políticos ni constitucionales para impedir que se conceda por

la vía ordinaria el voto a los mayores de dieciocho años en las próximas elecciones. ¿Se decidirá el

Gobierno a tomar las medidas oportunas para conseguirlo? En caso contrario, despojado de base

argumental de todo tipo, contraerá la grave responsabilidad de rechazar el apoyo y la participación de un

sector importantísimo de la población española, cuando precisamente no se cansa de repetir que está

construyendo «la democracia para e! futuro» y, en cambio, no tiene en cuenta sobre, todo a tos que

vivirán en él.»

Jorge DE ESTEBAN (El País)

 

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