Autor: Dávila, Carlos. 
 En el Parlamento Vasco. 
 Posible coalición de gobierno entre el PNV y la UCD vasca  :   
 El partido gubernamental, no obstante, quiere garantías contra un acuerdo simultáneo de los nacionalistas con Euzkadiko Ezkerra. 
 ABC.    08/03/1980.  Página: 1, 7. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

EN EL PARLAMENTO VASCO

POSIBLE COALICIÓN DE GOBIERNO ENTRE El PNV Y LA OCD VASCA

DOS PROBLEMAS ACUCIANTES PARA El PAÍS VASCO: EL PARO Y El TERRORISMO

Garaicoechea anuncia respeto al empresario y a la iniciativa privada

El partido gubernamental, no obstante, quiere garantías contra un acuerdo simultáneo de los nacionalistas

con Euzkadiko Ezkerra

BILBAO, 7. (Crónica de nuestro enviado especial.) Con lógica, pero afortunadamente sin sondeos, se

puede aventurar que de las elecciones de pasado mañana va a salir un gobierno monocolor nacionalista.

El PNV mandará en solitario, pero con muchas condiciones. Condiciones, porque no conseguirá más de

20 escaños, y porque, en estos momentos no es lo suficientemente fuerte -—diga lo que diga, en su

campaña electoral— para imponer criterios de actuación- El PNV, además, se ha dado cuenta de su

próxima, corta y limitada primacía y ha comenzado a tender puentes hacia terrenos seguros. Estos campos

—hasta ayer mismo rivales e impensables— son los de UCD. No me quiero equivocar, pero los

nacionalistas, según creo, están dispuestos a ocupar todas las carteras del primer Gobierno vasco, con

pactos de legislatura, desde luego parciales, con los centristas; centristas que no centralistas. He

preguntado a un dirigente nacionalista por esta posibilidad y no me la ha negado; tampoco Garaicoechea

le hace en estas últimas horas demasiados ascos. En unas declaraciones a «Gaceta del Norte» afirma:

«Volvería a negociar con Suárez.» Y lo ha dicho sin demasiados matices que puedan limar asperezas a la

afirmación. Un ministro del Gobierno, que ha estado en el País Vasco, ha sido más explícito y ha

asegurado que la solución más factible es precisamente la que acabo de apuntar: «Nosotros —ha venido a

asegurar— estamos dispuestos a apoyar, porque somos conscientes de que un Gobierno "abertzale" sería

terrible para el futuro del País Vasco.» La clave de este tema puede ser, quizás, el temor sentido a la

progresión de los partidos o coaliciones de izquierda nacionalista; léase Herri Batasuna y Euzkadiko

Ezkerra. Y esto a pesar de que el PNV —algunos de sus ejecutivos al menos— no ven o no veían con

demasiados recelos una colaboración en el Poder con Euzkadiko y más concretamente con Onaindía y

Bandrés. Pero algo ha sucedido en los últimos días para que la dirección del partido pueda haber

cambiado el sentido de sus alianzas pos-electorales. Los datos son clarificadores. Por una parte, el órgano

oficioso de los nacionalistas, el periódico «Deia», ha lanzado hoy un duro alegato contra Euzkadiko

Ezkerra, duro y original, porque en los últimos tiempos no se producía ni siquiera en los niveles pura-

mente informativos. Dice «Deia», en un corolario agresivo, tras argumentaciones no menos fuertes: «No

ayudaremos, nos opondremos, a que este país se convierta en un laboratorio experimental de

revoluciones. Aunque tu proyecto lleve la inofensiva etiqueta de "izquierda".» El concepto de

«laboratorio experimental» parece extraído, desde luego, de las razones ucedistas en esta campaña que

hoy termina. Las denominaciones coinciden y es lícito pensar, pues, que también sucede así con las

intenciones.

EL PNV ESTA ASUSTADO

Pero hay más. Hay, que el PNV está ciertamente asustado, porque ha llegado demasiado lejos en sus

veleidades con la izquierda de Eúzkadi. Así al menos piensan los moderados, Garaicoechea —que es

templado a pesar de su empeño en parecer lo contrario—, también. Lo de Arzallus ya es más difícil,

simplemente, porque juega diariamente a la ceremonia de la confusión. Se sabe, sí, que se ha confesado

socialdemócrata, pero esto es poco, porque Arzallus es, ante todo y sobre todo, nacionalista. Y esto

condiciona todas sus actuaciones. Decía que el PNV no quiere conducir al País Vasco por el camino de

una dinámica irresponsable que llevaría, en resumidas cuentas, al triunfo a medio o largo plazo de las

opciones marxistas. Por eso está mirando con fijeza hacia posiciones afines. No hay noticias concretas de

contactos entre las dos fuerzas de cara a establecer pactos siquiera parciales; pero puedo afirmar que se ha

comenzado a hablar. Aunque se desmienta.

PROBLEMAS FINANCIEROS DE EE.

Lo malo para el PNV va a ser explicar a Bandrés, Onaindía y Uriarte el cambio de sus planes. Se

sospecha que Euzkadiko Ezkerra ha financiado parte de su campaña con los créditos que le han concedido

Bancos, a los que ha acudido con este mensaje: «Después del 9-M, estaremos en el Gobierno vasco con el

PNV. Los nacionalistas, directa a indirectamente, han prestado su aval para operaciones financieras, y

ahora tienen que dar a los EE simplemente con la puerta en las narices. Tampoco UCD puede poner

demasiadas condiciones, pero sí planteará una de principio: negociaciones todas, pero con amigos.

Pero, ¿quiénes, son los amigos? ¿Dónde están? Tampoco estos dos puntos están para mí demasiado

claros, porque en un tiempo pasado —elecciones del 77— UCD jugó la caria que se veía moderada de

Euzkadiko Ezkerra, de modo que en la Moncloa, o fuera del palacio., se pactó literalmente con Bandrés.

Hoy ya la coalición de que hablo ni siquiera es «conocida» a nivel coloquial para los centristas. Los

interlocutores obligados de ayer han pasado a ser sencillamente rivales tolerados. Por eslo digo que los

centristas no quíeren negociaciones a dos bandas y se retirarán del campo de juego si los nacionalistas

intentan entenderse también con «abertzales» de Euzkadiko Ezkerra. Esta coalición, sin embargo, va a

sorprenderse desagradablemente ante el giro que toman los acontecimientos, poique, sin ir más lejos,

hasta hace solamente unas fechas había dado, según parece, la consigna a sus gentes sindicales de LAB

que se disolvieran y pasaran a cerrar filas en el sindicato pene uvista ELA-STV. De esta operación,

Ollora. número uno de la candidatura alavesa, y Monfoite, conocen todas las entretelas. Han estado de

acuerdo en favorecerla. Ahora, ¿quién puede dar marcha atras?

ESCASA BELIGERANCIA COMUNISTA

Extraña, en otro orden de cosas, la escasa beligerancia comunista en lodo este proceso. Ni Lerchundi ni

Carrillo se han acordado, en sus pocas intervenciones de las pasadas jornadas, de mencionar para nada a

los de Éuzkadiko. Bandrés ha dicho recientemente que en el País Vasco «el PSUC» somos nosotros, sin el

PCE. Yú añado, por mi cuenta, que ni falta que le hace, porque los comunistas estatales forman aquí un

partido tan minoritario que es muy probable que se queden sin conocer cómo son los escaños del

Parlamento. Por ello, Carrillo se ha cuidado de difundir un claro mensaje: A Bandrés y a Onaindia no se

les debe molestar.

PARO Y TERRORISMO,

El País Vasco, por la fuerza de los votos, va a iniciar, pues, el día 10 una vía moderada; aunque sea una

vía moderada al nacionalismo. Si digo que el principal problema que tendrá que afrontar el Gobierno, va a

ser el económico, no me olvido del fenómeno terrorista; antes al contrario, lo contemplo en su verdadera

dimensión. No habrá paz mientras no vuelva la estabilidad económica. Hay ahora en las tres provincias

más de 60.000 parados, en su mayoría jóvenes; es éste un paro que constituye el caldo de cultivo en el

que los movimientos armados siembran el descontento y el radicalismo. La renta per cápita se hunde en

Álava, en Guipúzcoa y en Vizcaya. La media nacional es de 215.253 pesetas; la guípuzcoana, 269.704; la

vizcaína, 271.688, y la alavesa, 261.174.´ Sin confianza, nadie invierte y nadie lo hace porque no existen

las menores condiciones de seguridad y estabilidad financiera. «Cuan puede ser entonces la primera

solución, la medida de emergencia? En síntesis: el trabajo. La receta es elemental. El PNV conoce el

procedimiento y lo ha dicho, por boca de Garaicoechea, públicamente: «Propugnamos una sociedad de

corte occidental y propugnamos transformaciones sociales importantes, con un enorme respeto a la

iniciativa privada, con una posición muy reivindicativa del empresario típico de aquí, que en estos

momentos está sojuzgado y se ha convertido en el villano del drama, cuando tanta falta nos hace en la

situación económica en que vivimos.» E\ PNV se ha gastado más de 100 millones en otrecer credibilidad

a su electorado. A partir del domingo, debe reconocer sus promesas y darles el cauce adecuado. Todas las

posibles opciones aliancistras que se presentan son —ya lo dije— malas. La mejor es la que he tratado de

explicar. Y en esta ocasión no parece que sea enemigo de lo bueno.—Carlos DAVILA.

 

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