Autor: Cabellos, Carmelo . 
 Elecciones al Parlamento vasco. 
 Una cita histórica ante las urnas     
 
 Diario 16.    08/03/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

ELECCIONES AL PARLAMENTO VASCO

Una cita histórica ante las urnas

Mañana tiene lugar, en el País Vasco, una cita histórica con las urnas. Se decide el verdadero futuro de

este Euskadi ante un dispar juego de opciones electorales, un futuro con graves problemas que han estado

un tanto ausentes en la dura y frenética campaña que concluyó ayer. En estas últimas horas de reflexión,

antes de la votación, se piensa ya con preocupación en el futuro. Informa Carmelo Cabellos.

Bilbao (Enviado especial) ´-La campaña electoral ha estado presidida por la mutua descalificación de los

partidos contendientes. El desgaste que significa el hecho de que ésta sea la quinta vez que los ciudadanos

vascos acuden a las urnas en un periodo de quince meses ha producido bastantes anormalidades sobre los

planteamientos previsibles con relación a los graves problemas de este país. Nadie se ha atrevido a coger

el toro por los cuernos. Nadie ha planteado planes serios para enfrentar los graves problemas de la crisis

económica —y esto está al borde de la bancarrota con alrededor de 90.000 parados—, la violencia o el

terrorismo. Ciertamente, estos temas han saltado en la campaña, pero con frases más o menos

demagógicas, más o menos testimoniales. Los votantes se encuentran ante la quinta sucesión de

enumeraciones grandilocuentes, a la vez que comprueban el deterioro de la situación sin que se cumplan

las promesas. No hay un sólo proyecto político omnicomprensivo de los dos vectores por los que pasa la

situación del País Vasco: crisis económica y convivencia pacífica.

Compiten catorce

Frente a ello, los electores se han encontrado con un enorme derroche de medios publicitarios. Todas las

poblaciones de Euskadi han sido sistemáticamente empapeladas todos los días. La prensa, la radio, las

vallas y todos los medios publicitarios han recibido la mayor avalancha de propaganda imaginable. Ha

sido la imagen antitética de una economía destrozada. Si bien las cifras de gastos es el secreto más

guardado por todos los partidos, las mayores corresponden al PNV, PSOE, UCD y AP, seguidos, no a

mucha distancia, por HB y EE. Los contendientes en esta «guerra del voto» son un total de 14 partidos o

coaliciones, de los que sólo cinco cuentan con posiciones más o menos seguras (PNV, PSE-PSOE, UCD,

HB y EE) otros dos pueden entrar en el Parlamento vasco (AP y PCE) mientras ESEI y EMK están con

un pie dentro y otro fuera. El juego de rivalidades en la campaña ha estado, fundamentalmente, entre los

«cinco principales» que, de por sí, ya aglutinan posiciones políticas más que suficientemente

contradictorias y dispares. Ya he expuesto en anteriores crónicas la doble división existente entre

españolistas y abertzales, y el fuerte contraste de los distintos modelos de sociedad preconizados por los

contrincantes. Sin embargo, la campaña que concluyó ayer ha supuesto alguna clarificación de

posiciones. Si la más espectacular ha sido la autodefinición de EE como el PSUC vasco, con clara

voluntad de querer ser el partido de los comunistas de Euskadi (y aquí se rumorea que los hombres del

PCE pudieran sumarles votos), no por eso ha sido la única. El PNV, que se ha presentado como partido de

gobierno, ha sido, evidentemente, el centro de atención de la campaña. De lo que haga este partido

dependerá, en gran parte, el futuro de Euskadi. Los nacionalistas rastrean una dura y fuerte crisis interna y

adolecen de hombres política y técnicamente preparados para gobernar, según informaciones recogidas en

medios críticos de este partido. De ahí la preocupación por su actuación futura y por las permanentes

tentaciones hacia posturas testi-monialistas que dejen de lado la resolución de problemas tan graves como

urgentes. La crisis del PNV puede llevar incluso a que algunos de sus militantes «sabinianos» no lleguen

a votar el próximo domingo. La ausencia, por presunta enfermedad, de Arzallus en el mitin de clausura en

la campaña nacionalista se ha interpretado como un coletazo de la crisis interna. El cualquier caso, nadie

duda de que el meridiano de las soluciones pasa, inexorablemente, por el PNV. Y si éste sigue rechazando

la posibilidad de acuerdos con los socialistas; si ve dificultades en acercarse a Euska-diko Ezkerra, por el

invitable choque de intereses; si HB no va a acudir al Parlamento vasco, sólo le queda la posibilidad de

quedar condenado a entenderse con UCD, hoy su adversaria, como afirmaba a este cronista un destacado

peneuvista. Pero eso es pensar en el día 10. Antes, está la hora definitiva de las urnas. Mañana.

 

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