Autor: Romano, Juan José. 
 Elecciones al Parlamento vasco ; Hoy, jornada de reflexión. 
 Los partidos velan sus armas entre la preocupación y el escepticismo     
 
 Diario 16.    08/03/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 17. 

Hoy, jornada de reflexión

Los partidos velan sus armas entre la preocupación y el escepticismo

Entre el nerviosismo de unos y el escepticismo de otros, los partidos vascos velan sus armas durante la

jornada de reflexión que antecede a las elecciones al Parlamento, que tendrán lugar mañana.

Bilbao (JUAN JOSÉ ROMANO, corresponsal) — En el día de reflexión, los líderes políticos de las

diferentes formaciones vascas velan sus armas a la espera de los resultados que se produzcan mañana,

nerviosos unos, flemáticos otros. La campaña concluyó ayer con mítines de cierre de las grandes

formaciones y la presencia de sus más destacados líderes. Felipe González, Santiago Carrillo y Manuel

Fraga aguantaron el tipo bastante más que Adolfo Suárez que, quizá requerido por los asuntos de

Gobierno, apenas estuvo veinticuatro horas en Euskadi. La lucha ha sido dura durante estos veinticinco

días, centrada más en los ataques a las siglas y las personas que en defender sus respectivos programas.

El presidente del CGV y del PNV, Carlos Garaicoechea, se había adelantado a pedir una campaña limpia,

llamamiento que fue desoído por la práctica totalidad de los partidos. El primero en romper esta regla de

juego fue el socialista Ricardo García Damborenea, cabeza de lista por Vizcaya, que acusó a los

nacionalistas de no presentar un programa de gobierno y de no respetar las leyes. El guante tardó en ser

recogido por los nacionalistas y, sólo a últimas horas, Xabier Arzallus se decidió a acusar a algunos

periodistas de cobrar de UCD y Marcos Vizcaya denunció a Bandrés por votar junto a Carrillo en algunos

casos en el Parlamento. Después, el partido gubernamental fue el saco de las tortas y Garaicoechea

insistió en que UCD «pretende recortar la autonomía vasca mediante leyes Orgánicas»; Txiqui Benegas

tachó a los centristas de chorizos a raíz del referéndum andaluz, y los abertza-les de HB incidieron en la

ruptura democrática.

Pacto entre caballeros

En esta situación, el presidente del CGV convocó a sus consejeros con la intención de firmar un «pacto

entre caballeros» para que cesasen las hostilidades. Su razonamiento era claro: «Tras las elecciones y a la

vista de los presumibles resultados, es previsible que no se produzca una mayoría suficiente para formar

un Gobierno monocolor.» A pesar de los buenos oficios de Garaicoechea, el pacto de no agresión no llegó

a ser firme y durante la campaña prosiguieron las mutuas acusaciones. Los dirigentes del PNV incidieron

en que el País Vasco «necesita un Gobierno fuerte y hasta nuestros adversarios reconocen que no es

posible sin el PNV. Si podemos hacer un Gobierno monocolor, lo haremos, y si el resultado electoral

decide que busquemos la colaboración con otras fuerzas políticas, lo haremos también; pero siempre

desde nuestra firme convicción de un concepto digno de la nación vasca». Prácticamente todos han

recibido la ayuda y solidaridad de otros líderes políticos del resto del Estado, e incluso de más allá de las

fronteras. Los nacionalistas han contado con la presencia de los líderes del Partido Galeguista y del

presidente del consejo nacional de UCD, Miguel Coll. Los trotskistas se trajeron a Ernest Mandel y a la

dirigente irlandesa Berna-dette Devlin. Herri Batasu-na a los representantes de la ANPG gallega.

Socialistas y comunistas han contado con el apoyo de sus secretarios generales a nivel estatal.

 

< Volver