Autor: Salado, Ana. 
   Cinco vascos ilustres opinan ante las elecciones en Euskadi     
 
 Hoja del Lunes.    10/03/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 24. 

Cinco vascos ilustres opinan ante las elecciones en Euskadi

José Miguel de Azaola: «Salir de la hostilidad y el sectarismo.»

Julio Caro Baroja: «No duplicar las cargas al ciudadano.»

Esteban Scola Basaguren: «El Parlamento defenderá los intereses del pueblo vasco.»

Fernando Sabater: «Faltan libertades fundamentales para una autonomía plena.»

Agustín Ibarrola: «Hay que obligar a la derecha a pactar.»

Cinco personalidades vascas, no vinculadas directamente con la política, expusieron, antes de que se

conocieran los resultados de las elecciones, su opinión sobre algunos de los aspectos de la problemática

en Euskadi. Julio Caro Baroja, etnólogo; Femando Sabater, filósofo; José Miguel de Azaola, historiador;

Esteban Scola Basaguren, médico, y Agustín Ibarrola, pintor —bajo el denominador común de una honda

preocupación y conocimiento del tema vasco— contestaron a la encuesta preparada por HOJA DEL

LUNES.

A los cinco entrevistados se les hicieron estas cuatro preguntas:

—¿Hay libertades ciudadanas en el País Vasco?

—¿Qué es lo primero que habría que restituirle?

—¿Qué puede haber de irracional en la postura del nacionalismo vasco?

—¿Qué mejoras puede aportar la constitución de un Parlamento vasco?

En el tema de las libertades hubo casi unanimidad en que, por una causa u otra, se hallaban mermadas.

Sólo Caro Baroja, en un plano mas teórico y formal, opinó que «las libertades políticas, la libre

exposición d» los partidos políticos que recoge la Constitución, sí existen». Sabater se mostró más

escéptico. Para él, «es evidente que hay algunas libertades que no había hace quince año», pero estamos

lejos de que sean efectiva» aquellas que son fundamentales para el nacionalismo; es decir, las

relacionadas con la existencia de una autonomía plena. Son estas libertades las que no existen y sobre las

que se ejerce una represión muy fuerte». Para e1 doctor Scola, las últimas decisiones políticas no han

favorecido la existencia de esas libertades, a causa de tu arbitrariedad. «Han estado dependiendo de la

postura, de la ideología, del individuo que estaba en cada momento en el poder y ello ha ido en su

detrimento.»

Clima de tensión

José Miguel de Azaola y Agustín Ibarrola están de acuerdo en que el clima de tensión que vive el País

Vasco ha significado una gran merma de las libertades. En opinión del primero, «el ambiento de

amedrentamiento que es fruto del terrorismo los ha recortado parcialmente, pero ello, pese a su gravedad,

no impide que las elecciones se celebren dentro de la amplia, esfera de libertad que todavía no disfruta,

aunque le falte un tanto para ser tan amplia como debiera». Agustín Ibarrola, por su parte, piensa, que

«estamos viviendo un proceso de deseetabilización, provocado sobre todo por ETA y ayudado también

por las posturas del Partido Nacionalista, el tradicionalismo y por el Gobierno centralista de UCD, que

recorta grandemente las libertades aunque estén reconocidas».

Restituir la plena autonomía

Respecto a la cuestión de qué habría que restituir prioritariamente al País Vasco, Fernando Sabater y

Esteban Scola coinciden en afirmar que es precisamente lo que el país está pidiendo, la autonomía

completa y efectiva. Para Sabater, donde ésta se encuentra más enteramente recogida es en la alternativa

KAS. La obtención de la plena libertad, como primera meta para Euskadi, es un punto en el que vuelven a

encontrarse Azaola e Ibarrola. Para el catedrático de Historia, «es justamente el margen de libertad que

aún falta para que ésta sea total lo qua habría que devolver al País Vasco». El pintor añade a esta

apreciación que «ello dependerá del grado de entendimiento que haya entre las fuerzas de la izquierda y

de la derecha, para que juntas puedan ejercer una fuerte presión sobre UCD y obtener de este modo las

libertades que recoge el estatuto vasco».

Desorden social

Julio Caro Baroja hace una valoración más sociológica que política. Como investigador social, «he

pensado siempre que el principal problema fue el desencadenado por la guerra civil, que estropeó las

relaciones del País Vasco con el Estado. La rectificación política ea este punto se va realizando, pero la

rectificación económica, y social, no. Se han dado allí una. serie de acciones que han provocado un

aumento de la población, la proliferación de barrios mal hechos y, en resumen, una desorganización

social que se ha notado a largo plazo, y que es precisamente lo que debería encontrar solución

prioritariamente».

Mitificaciones

Por lo que respecta a un posible factor irracional en la postura del nacionalismo vasco, cuatro de los cinco

entrevistados coincidieron en hablar de un cierto componente «mítico». Sólo el doctor Scola, en una

postura eminentemente práctica, afirma que «pretender que una nacionalidad trate de desarrollarse lo más

completamente posible no tiene nada de irracional». Los restantes encuestados sí encuentran, aunque con

muy diversos matices, rasgos emocionales, afectivos y, en definitiva, míticos. Sabater, por ejemplo, habla

de que «todas las posturas tienen componentes racionales e irracionales, 7 en la nacionalista hay también

componentes de afectividad, míticos, que pueden considerarse irracionales, pero no creo que exista nada

que sea contrario a la razón. Al menos no más que en otras posturas». «Por supuesto —añade Sabater—,

hay machas cosas que no me gustan en el nacionalismo vasco, sobre todo en cuanto es estatista.

tiende a constituir un Estado. Esto es algo en lo que yo, por mis convicciones, nunca puedo estar de

acuerdo.»

Irracionalidad

También Caro Baroja cree que todos los pensamientos políticos tienen una parte «que a la gente de

carácter moderado puede parecerle irracional. No obstante, si se carga un programa con componentes

racistas o con un exagerado sentido de patria, abandona unos fines razonables y alcanzables para llegar a

un maximalismo.» La irracionalidad tampoco es para José Miguel de Azaola una característica exclusiva

del nacionalismo vasco: «Todos los nacionalismos —explica— (y no sólo el vasco) tienen componentes

no ya secundarios, sino básicos, de carácter mítico y emocional, enteramente ajenos a la racionalidad. La

crítica del caso vasco, para ser justa y certera, habría de hacerse comparándolo con otros fenómenos de la

misma especie.» Por último, en opinión de Ibarrola, hay igualmente «ciertas mitificaciones heredadas del

pasado, porque a este pueblo se le ha negado lodo, incluso la lengua». Pero el artista va más allá cuando

afirma que «los exagerados acentos racistas y nazis que perviven en el nacionalismo y que en estas

elecciones se encuentran, bien en la alternativa tradicionalista, o bien en la que se presenta como una

postura de izquierdas, sí son factores fuertemente irracionales».

Esperanzas y reservas

Es en la última de las cuestiones planteadas, referente a las mejoras que puede aportar la constitución de

un parlamento vasco, donde más se diversifican las respuestas, aunque en todas ellas subyace la esperanza

de que aquéllas sean muchas y positivas. Mientras el doctor Scola afirma que el Parlamento «puede ser

una defensa directa de los intereses del pueblo vasco y, en consecuencia, del pueblo en general», Caro

Baroja no se muestra tan seguro de ello: «Según la práctica anterior, era evidente que las provincias que

tenían una autonomía —durante la Monarquía constitucional y la República— funcionaban mejor con

instituciones propias. Pero en lo que se refiere a la actualidad, hay que ver hasta qué punto se pueden

concertar las atribuciones de los organismos autonómicos y estatales, ya que, de otro modo, ello podría

suponer una carga para el ciudadano por la duplicación de las cargas, los gastos y las exigencias de los

dos gobiernos.»

Pacificación

Tampoco Fernando Sabater las tiene todas consigo: «En estas cosas soy un poco escéptico. Como deseo,

lo que me gustaría que aportase la constitución del Parlamento sería la pacificación del País Vasco. Se

necesita una auténtica desmilitarización por ambas partes, y quizás aquello pueda servir para este fin, pero

ya veremos si el Parlamento puede o le dejan.» Para Agustín Ibarrola, la efectividad dal Parlamente

depende sobre todo del resultado de las elecciones. A su modo de ver, «si la izquierda está presente, si el

pueblo vasco la ha votado y es capaz de presentar un bloque poderoso que pueda obligar a la derecha a

pactar, para llevar a cabo una verdadera reconstrucción del país, entonces será tremendamente

beneficioso, tanto para Euskadi como para su entendimiento con los demás pueblos de España.»

También Azaola se refiere en su respuesta a la ordenación interior del País Vasco y a su entendimiento

con el resto de España, pero su planteamiento es diferente. No hay que perder de vista —expone—,

aunque sea una perogrullada, que el Parlamento vasco (como cualquier otro) puede aportar innumerables

mejoras y puede también, si actúa desacertadamente, empeorar una situación que, en este caso, es muy

grave.» «Si los parlamentarios vascos actúan con serenidad, razonablemente y deseando en su mayoría

servir al país más que a sus propios intereses de partido, contribuirán, dentro de la esfera limitada de sus

competencias, poner orden en el interior de la comunidad, así como restablecer la comprensión y a

consolidar la cooperación con el resto de España, pero será necesario, para conseguirlo, que salga del

clima de sectarismo y de furiosa hostilidad entres las distintas fuerzas políticos en el que se ha

desenvuelto la campana electoral.»

Ana SALADO

 

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