Autor: Idoyaga, Juan Manuel (Periodista; Diario 16 (Bilbao)). 
 Los vascos votaron en paz; La jornada en el "santuario" del PNV y Herri Batasuna. 
 Dos conceptos de independencia enfrentados en la costa vizcaína     
 
 Diario 16.    10/03/1980.  Página: 4. Páginas: 1. Párrafos: 26. 

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NACIONAL

10-marzo-80/Diario16

LOS VASCOS VOTARON EN PAZ

Dos conceptos de independencia enfrentados en la costa vizcaína

La zona costera de Vizcaya que engloba las poblaciones de Bermeo, Mundaca, Guernica y Amorebieta,

donde se mantiene el mayor sentimiento independentista, asistió ayer a la confrontación entre los

representantes del independentismo nacionalista del PNV y el radical de Herri Batasuna. Juan Manuel

Idoyaga y Enrique Cano, de DIARIO 16 se trasladaron a Bermeo, donde los sectores más radicales del

PNV habían amenazado con la abstención a Garaicoechea, aunque a la hora de la verdad los índices de

participación superaron las previsiones en esa zona.

La jornada en el «santuario» del PNV y Herri Batasuna

Bilbao (Corresponsal) — «Si no se clarifican los problemas del partido, Bermeo no dará un voto al

PNV», le habían gritado al lendakari Leizaola los sectores independentistas del PNV en la localidad

marinera, hace apenas una semana, en plena campaña electoral. La amenaza de los sectores sabinianos se

tradujo ayer en una fuerte tensión en la zona costera de Vizcaya, que votó, porque «todavía tiene que

mantenerse una imagen del partido», pero que se encontraba en el dilema de apoyar los intereses de su

partido o de mantener el sentimiento independentista mayoritario en este área geográfica vizcaína que

engloba a las poblaciones de Bermeo, Mundaca, Guernica y Amorebieta.

Mejor sin el sol

Las fuertes rachas de viento y agua, «el vendabal gallego autonomista», como decían los pescadores de

Mundaca, había creado unas condiciones climatológicas favorables a la participación electoral. «Si

hubiera salido un día de sol, muchos hubieran salido para olvidarse de las elecciones, pero este tiempo

que te mantiene en casa, es favorable a salir una vez al día para emitir un voto», era el comentario general

entre los representantes políticos de los distintos partidos que intervenían en los colegios electorales a las

nueve de la mañana. Ni las rachas de lluvia ni la propaganda abstencionista de importantes sectores

políticos vascos que se mantienen en oposición a ultranza de cualquier participación electoral,

consiguieron ayer apartar al electorado de las urnas. En contra de la sensación de abulia que se había

traslucido de la campaña electoral, las primeras horas de la jornada fueron ya sorprendentes por la gran

masa de votantes. A las 11 había votado ya en la costa casi un 20 por 100 y a las dos de la tarde los

resultados se habían disparado rebasando la cifra previsible para toda la jornada y que se centraba

alrededor de un 50 por 100. Los votantes de derechas se acercaban a los colegios después de la misa de

media mañana y los de izquierda, más tarde, entre la una y las dos, antes del aperitivo. En Bermeo los

responsables de las mesas electorales habían vaticinado desde primeras horas que «los hombres del mar

somos madrugadores», pero para el observador político quedaba claro que los malos augurios de

indiferencia ante estas elecciones al Parlamento vasco no se habían confirmado y que la noticia del día, al

margen de cualquier valoración partidista, podría centrarse en que los electores vascos de la costa habían

acudido consecuentemente a la encuesta electoral y que la participación podría superar todas las cifras

previstas. En el ambiente, sólo quedaba la incógnita de cómo se podía traducir aquella afluencia de

votantes. La lucha en la zona más abertzale del País Vasco se podía centrar en la competencia establecida

entre un PNV con crisis de dirección, Herri Batasuna, sin el apoyo de algunos de sus sectores, y

Euskadiko Ezkerra, coalición a la que se ofrecían las espectativas de crecimiento más favorables.

Ormaza, hombre que se había inclinado por el independentismo dentro del PNV, encabezando el sector

crítico de este partido mayoritario, se presentaba como la persona clave en una jornada que se presumía

de incertidumbre. Pero Antón Ormaza anunció que votaría temprano, que no quería publicidad y que se

largaría a Vitoria.

Antón Ormaza no se dejó ver

La prensa local y los enviados especiales que habían acudido a Bermeo en considerable número tuvieron

que retirarse sin obtener su propósito. Antón Ormaza, el independentista del sector sabiniano del PNV, no

quería compromisos y se fue sin declaraciones. En Bermeo sólo quedaban sus hermanos, componentes de

una familia ligada íntimamente al mar por sus pesqueros y su pequeña fábrica de conservas y al País

Vasco por una historia llena de cárceles y de intransigencia. Pero la familia Ormaza tiene, como casi

todas las del País Vasco, importantes diferencias políticas en su seno. En este caso, las posturas se dividen

entre los dos partidos de mayor entidad en la zona: el PNV con un nacionalismo tradicional y HB

exponente de un nacionalismo radical. Antón, Ruperto, Ane Meri y Joseba son peneuvistas. Severiano y

Amadeo, el mayor de los hermanos, de Herri Batasuna. En esa lucha que se podía pulsar en el ambiente

durante la jornada de ayer en Bermeo, Euskadiko Ezkerra es la fuerza en discordia, a la espera de recoger

los disidentes de uno y de otro.

La familia Ormaza: E1 abanico de los nacionalismos

No es casualidad que Antón Ormaza haya sido considerado como la pieza de la discordia en el PNV. Su

posición independentista es reflejo de una tradición familiar que surgió con su padre, Severiano Ormaza,

fallecido apenas un mes después de haber abandonado el penal de Santa María, donde había cumplido

cinco años de cárcel. Un hijo de la familia, Gaiskar, se encuentra en el exilio involucrado con presumibles

actividades de ETA p-m, una hija, Amaya, se encuentra también en Venezuela casada con un exiliado y

un nieto, Arkaiz Astoreka, se encuentra también fugado como presunto militante de ETA militar.

Severiano, el cuarto de los miembros de la familia, dirigía ayer la oficina de Herri Batasuna en Bermeo.

«Nuestra familia luchará hasta el final por la independencia. Mi abuelo Amadeo Anasagasti tuvo que

pasar por la cárcel por haber derribado a un guardia civil de su caballo, ya en tiempo de la dictadura de

Primo de Rivera. Mi padre, Severiano Ormaza estuvo cuarenta y cinco días pendientes de la pena de

muerte. Todavía recuerdo los días en que siendo niño acudíamos a la cárcel de Larrinaga en Bilbao, para

ver si se encontraba en las listas de fusilados nuestro padre. Son horas de niño que no se olvidan.

Después, le llevaron con Ramón Rubial desde El Dueso hasta Puerto de Santa María. De allí salió cinco

años después para morir. Yo perdono, pero no olvido», señalaba a DIARIO 16 entre un montón de

documentos electorales y rodeado de carteles anunciadores del socialismo e independentismo. Detrás una

fotografía de Argala. Bermeo, Mundaca, Guernica, y Amorebieta, la zona de la costa es el punto clave del

nacionalismo radical en Vizcaya, marcado por ésta y otras historias de la guerra civil y, en definitiva,

punto clave de la lucha política que PNV, Herri Batasuna, y EE mantienen ahora con la disputa de los

sectores nacionalistas vascos.

Una jornada de guante blanco

La diversidad de posiciones políticas no se dejaba notar aver en una tornada «de guante blanco». El

cuarto candidato de HB, el sindicalista Jon Idígoras, es el hombre que en la zona tenía más posibilidades

de salir parlamentario, después de que los partidarios de Antón Ormaza fueran desplazados en el PNV.

Idígoras y Allica, el candidato de EE que ocupa un puesto sin posibilidades en esta candidatura,

confraternizaban ayer en Bermeo. Desde primeras horas Idígoras y Allica compartieron con DIARIO 16

una jornada de resultados imprevistos. A las diez de la mañana los sectores de HB eran optimistas:

«Llegaremos a alcanzar más de diez parlamentarios.» Los representantes de EE apostaban sin embargo

por una sustancial ganancia de sus posiciones.

Cautelas en el «batzoki»

A medida que avanzaba la jornada uno y otro sector político fueron cambiando sus posturas.

«Creo que nosotros nos mantendremos y que EE ganará ligeramente algunos puestos, hasta alcanzar seis

o siete parlamentarios.» Era la quiniela de Idígoras al final de la jornada, mientras auguraba todavía diez

puestos para HB en las tres provincias. Esta disposición de confraternización no tenía, sin embargo, su

reflejo en los sectores del PNV en la costa. En el «batzoki» de Bermeo no dejaron hacer fotografías al

reportero de DIARIO 16, mientras los miembros de la Junta Municipal se mostraron absolutamente

cerrados a ofrecer cualquier impresión. Incluso se decía que los dirigentes nacionalistas del sector

sabiniano se habían encerrado en los locales sociales. Sin embargo, la impresión que se podía recoger en

el «batzoki» era que los dirigentes locales del PNV no querían comprometerse ni hacer comentarios.

Después, el representante del sector de Arzallus en la zona, Félix Bilbao, miembro del Bizcai Buru

Batzar, se presentó ante los medios informativos, un tanto defraudado, para indicar escuetamente que el

PNV se mantendría en su posición de un 54 por 100 de los votos recogidos en anteriores confrontaciones,

aunque «la abstención de los medios rurales podría perjudicarle». Los resultados finales desmintieron esta

explicación. En los medios rurales casi se votó al 100 por 100, y en Bermeo, Mundaca y Guernica los

votos alcanzaban a últimas horas de la tarde cerca de un 70 por 100 del censo. Se había logrado una cifra

desconocida en anteriores confrontaciones electorales. Otro dato significativo flotaba en- el "ambiente.

Había desaparecido prácticamente el sistema de votos por correo. Únicamente 374 personas utilizaron

este método en Bermeo, donde el 1 de marzo habían llegado a casi los dos millares. En tanto que en

Mundaca únicamente 152 se habían pronunciado por este sistema de voto, cuando el 1 de marzo

superaron los 250. El representante del PNV quitó importancia a este dato, «ha sido un problema de

facilidades. Ahora se exigían una serie de condiciones ante notario, que prácticamente han hecho inviable

este sistema de voto».

 

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