Autor: Asenjo, Gabriel. 
 Los vascos votaron en paz; Algunos sectores, contra la integración. 
 Los navarros, poco interesados por las elecciones     
 
 Diario 16.    10/03/1980.  Página: 5. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Algunos sectores, contra la integración los navarros, poco interesados por las elecciones

Centristas, sectores socialistas y partidos de la derecha en Navarra no quieren la integración en Euskadi,

mientras que nadie se opondría a un fortalecimiento del autogobierno. Este dato y el intento de

efenestración del presidente de la Diputación, Del Burgo, eclipsaron la atención de las elecciones al

Parlamento vasco.

Pamplona (GABRIEL ASENJO, corresponsal) — El proyecto de reforma de las instituciones forales

remitido por la Diputación al Parlamento Foral y de manera especial el «affaire» FAS-Diputación sobre la

supuesta malversación de fondos a cargo del presiddnte, señor Del Burgo, actualmente en fase de

investigación, ha eclipsado por completo la actualidad de las elecciones al Parlamento vasco, celebradas

ayer en Euskadi. Sin embargo, en los entrebastidores de todo este escenario político gravita como telón de

fondo el caso de Navarra y sus relaciones con la comunidad autónoma vasca. En este sentido únicamente

la coalición Euskadiko Ezkerra se ha dejado notar en Pamplona organizando el sábado por la noche —en

jornada de reflexión en Euskadi— el cerrojazo a su campaña electoral con un mitin en el que .

intervinieron sus líderes Onaindía y Bandrés. En las diferentes intervenciones se abogó por la

incorporación de Navarra a Euskadi, criticándose especialmente al PSOE por no haber votado en el

Parlamento navarro una moción en la que se proponía al Parlamento que decidiera positivamente sobre la

incorporación a Euskadi.

Temor a los abertzales

Qué duda cabe que después de la consulta electoral una presencia importante de las dos tendencias de la

izquierda abertzale —HB y EE, entre los 70 escaños del Parlamento vasco, que han hecho del tema de

Navarra pilar fundamental en su campaña electoral— llevaría la inquietud a los partidos estatalistas, que

han sugerido a través de sus mítines un paréntesis de reflexión y cordura en torno al contencioso Navarra

Euskadi. Esta inquietud se elevaría a cotas de nerviosismo en Navarra por la especial composición del

abanico de fuerzas del Viejo Reino, con unos socialistas —según las críticas— diferentes en sus

planteamientos a sus compañeros de Euskadi debido a la presión de las agrupaciones de socialistas de la

ribera y, por otra parte, con una UCD en conflicto no sólo por el supuesto intento de defenestración de

Del Burgo, personaje netamente navarrista, sino por el sonado abandono de las filas centristas de los

parlamentarios Pejenaute y Monge. Estos dos políticos, que consideran que el Gobierno ha pactado con el

PNV a espaldas de Navarra, han acaparado nuevamente la atención merced a una intensa actividad en la

ribera de Navarra que ha culminado con el nacimiento de una asociación cultural presidida por Sánchez

Albornoz. Se da por seguro que esta asociación daría origen a una nueva formación política de claro

matiz navarristam. De cualquier modo, centristas, sectores socialistas y partidos de la derecha están de

acuerdo en que la integración de Navarra a Euskadi sería imposible toda vez que supondría la

superposición de un Parlamento vasco sobre el régimen foral navarro, y por supuesto sobre el Parlamento

navarro. De ahí pues, que unos y otros traten de tirar del carro de la autonomía navarra y alcanzar con el

proyecto de reforma de las instituciones forales una autonomía mayor que la que goza hoy Navarra. Y

evidentemente nadie, ni Herri Batasuna, se opondría a un fortalecimiento del autogobierno de Navarra.

 

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