Autor: M. R. A. . 
   Los funcionarios "españoles" del País Vasco     
 
 El Imparcial.    11/03/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 11. 

los funcionarios «españoles» del País Vasco

Sólo un breve comentario a esto que en otros tiempos se podía llamar convivencia, pero que en la

actualidad brilla por su ausencia, y una conclusión. No es inventar el apocalipsis, pero vemos

continuamente que en esta sociedad se miente, se engaña, se persigue y se intenta cazar a quien, no

secundando las intenciones de los «demócratas» de turno, quiere trabajar; que se viola, y aquí no pasa

nada; que a nuestros hijos se les engaña con teorías contrarias a la doctrina cristiana o a la tradición o se

les persigue y discrimina por ideas que siempre hemos tenido por rectas. Esto es común a todos los

rincones de la geografía de España. Pero sigamos, porque esto es sólo la caza callejera. En «El Correo

Español» del 25 de enero, en un artículo sobre unas declaraciones del PNV, se dice textualmente: «...

Dicho funcionario, si permanece en el País (Vasco) deja de ser estatal y pasa a formar parte de la función

pública del País Vasco, y ello, si fuera necesario, aun en contra de los deseos del funcionario.» Esto es tan

sólo una parte de las lindezas que se vierten en favor o en contra, según se mire, de unos y otros

funcionarios, según sean nativos y adictos o importados. ¿Verdad que tiene que sobrar gente en

Vascongadas y que han huido sólo una parte de los que estorban? En escrito dirigido a los colegios

nacionales pocos días después (no tiene fecha) se lee: «Estamos de acuerdo en que los funcionarios que

trabajen en sectores transferidos al Gobierno vasco pasen a depender de éste. Un Gobierno autónomo

necesita de un funcionariado y presupuesto propios» (escrito de CC.OO., calle Pío XII, 2). Verdad es que

a renglón seguido dice que defiende nuestros derechos, y esto nos enternece y consuela. Así, pues, viendo

los antecedentes podemos juzgar los consecuentes que han de venir. Hablando con los conocidos, hay

muchos que sienten la tentación de volver a donde partieron, pero les da miedo la soledad, el empezar.

¿Por qué no pensamos en buscar trabajo para nuestros hijos, o para nosotros, y refugio para las desdichas

que nos acechan formando grupos humanos de no muchas personas, bien compenetradas por amor a

España, a las tradicciones, a la religión, a la austeridad, al trabajo, sin mirar el grupo sanguíneo al que

pertenecen y sí a sus valores humanos y morales? ¿Por qué no nos agarramos de nuevo al campo, a la

ganadería, al esfuerzo, al sudor, lejos del olor del «porro», de la música que pregona el libertinaje, el

aborto, la delincuencia, y de tantos derechos sin ninguna obligación? Meditad, pensad, y si hay decididos

podemos empezar a ponernos en contacto, porque aún creo que tenemos tiempo.

M. R. A. D.N.I.: 3.545.313

(Vitoria)

 

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