Elecciones en Euzkadi     
 
 La Vanguardia.    11/03/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Elecciones en Euzkadi

El domingo votaron los vascos su primer Parlamento autonómico. Mejor dicho, algo más de la mitad de

los electores vascos acudieron el domingo a las urnas para designar a 60 diputados de la nueva Cámara.

No fueron unos comicios concurridos, pese a la pasión y los medios derrochados en la tensa campaña

electoral. Las razones de esta abstención considerable hay que buscarlas en la decepción y el cansancio

del electorado, o tal vez en el mal tiempo. O en que era domingo. Lo importante es que la Constitución ha

dado un paso más en su desarrollo y que el Estado de las Autonomías ya comienza a funcionar en un

estadio superior y con la participación del electorado. Los resultados de las elecciones podrá encontrarlos

el lector en las páginas de esta edición. Lo primero que cabe decir es que pocas de las previsiones

adelantadas por ciertas encuestas se han cumplido. Los resultados loqra-dos por el PNV (25 escaños)

superan los pronósticos más optimistas. La poca aceptación de UCD no la esperaban sus más conspicuos

representantes en Euzkadi o en Madrid. Y la «caída» socialista tampoco les parecía probable a los

seguidores de Felipe González y Txiki Benegas. El mantenimiento de resultados de la coalición

independentista Herri Batasuna puede explicarse desde varias perspectivas: sociológica, económica, tem-

peramental. Lo que sin duda refleja es que en el País Vasco español existe un sector social —reflejado en

la segunda fuerza electora!, según los resultados de ayer— que prefiere la aventura a] orden. Convendría

que en San Sebastián, Bilbao o Madrid los políticos no lo olvidaran. El PNV es desde ayer el Partido

gubernamental en Euzkadi. Tendrá que formar gobierno y dirigir los destinos de esta comunidad. Se trata

de una carga pesada en la que deberá derrochar moderación, sentido común e imaginación. Los

nacionalistas tendrán que transmutar ciertas vehemencias circunstanciales, ciertos demonios familiares

hasta ahora muy rentables en política de Estado. Su Gobierno no podrá ser «nacionalista» aunque sea

monocolor, sino nacional. Los gravísimos problemas que sufre el País Vasco no permitirán al partido de!

Gobierno actitudes irresponsables justificadas antaño por el centralismo aniquilante. Por primera vez en

su casi secular historia, los nacionalistas vascos deben ahora asumir la responsabilidad total de sus actos,

esto es, compatibilizar el pasado con el presente. Sería dramático que, por inercia, acabaran confundiendo

tiempos y espacios, "mística y economía, pasión y razón. Para el Gobierno central, las elecciones del

domingo deben constituir una advertencia y servir de lección. El Partido de! señor Suárez ha perdido

espacio político porque debió cargar con los errores y los aciertos de Madrid, con razón o sin ella. Y el

PNV ha roto los vínculos parlamentarios con la capital del Estado hace un mes como protesta por la

alegada «cicatería centralista», en la tramitación de transferencias. Tal gesto hace unas semanas resultaba

ciertamente grave. A partir de ayer lo es mucho más. Y a un lado y otro habrá que extraer la prudencia

para salir del «impasse» actual. De ahora en adelante convendría que el Gobierno central intentara adaptar

sus convicciones confesadas a sus actos. Todavía está a tiempo: la aplicación generosa del Estatuto de

Guerni-ka le permitirá sin duda en el futuro realzar su imagen. Lo que resultaría inadmisible para la

convivencia nacional y para España sería que en Madrid o en Bilbao, unos y oíros permanecieran

atrincherados en posturas excluyentes, sin atreverse a asumir plenamente sus responsabilidades,

reproduciendo el tono arrabalero de la campaña electoral y cerrando cualquier salida para la crisis social,

económica y política que sufre el País Vasco. Pero confiamos que las cosas no irán por este camino.

Como decíamos al principio, en la Constitución la piedra angular del Estado y de las autonomías y esta

ley básica y clara fue aceptada por todos como norma para la convivencia española. Serán otros los

problemas si la legalidad votada por los vascos no es respetada por las pistolas, por el estallido seco del

terrorismo. Tanto las primeras declaraciones de Garaicoechea y el mensaje de felicitación de Suárez,

permiten abrigar la esperanza de que existe una vía política para enderezar !a situación. El lendakari apela

a la cooperación para abordar los problemas más agudos y la oferta de Suárez no deja lugar a dudas en

cuanto a su deseo de que eí PNV consiga sus propósitos, dentro de un prpgrama afín a un tipo de sociedad

que es la que defiendan todos los partidos moderados.

 

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