Autor: Míguez, Alberto. 
 Elecciones - País Vasco. 
 Ganaron los nacionalistas     
 
 La Vanguardia.    11/03/1980.  Página: 20. Páginas: 1. Párrafos: 10. 

Ganaron los nacionalistas

Bilbao, 10. (De nuestro enviado especial, Alberto MIGUEL) — La abstención y el aumento moderado del

voto nacionalista y «abertzale" fuero, las características más importantes de la ¡ornada electora! de ayer

en el País Vasco. UCD, socialistas y ios pequeños grupos de ultraízquierda balaron en relación con otras

elecciones anteriores, mientras que Alianza Popular y Partido Comunista superaron sus cotas anteriores.

Una media del 41 por ciento de abstenciones (de las más altas en la historia electoral contemporánea de

Euzkadi), motivadas por muy diversas causas, entre ellas el cansancio de la ciudadanía, el mal tiempo y la

indiferencia de los trabajadores emigrantes, convirtió en verdaderos vencedores de esta prueba a los

«pasotas*, es decir, a los que «pasaron* de votar el Parlamento vasco. El PNV, sin embargo, ha podido

proclamar su victoria con toda razón. Sus 25 diputados (de un total de 60) y el aumento considerable de

votos en zonas hasta ahora monopolizadas por el electorado socialista, convierte al principal partido vasco

en fuerza hegemónica, lo que te exigirá formar un Gobierno monocolor. La coalición independentista

«Herri Batasuna» ("Pueblo Unido») ha pasado a ser la segunda fuerza política vasca, superando en votos

y diputados a los socialistas del PSOE. Lo que empezó siendo un voto marginal, de "desesperados»

radicales, ha terminado convirtiéndose —por las torpezas centralistas y la falta de reacción de ¡a izquierda

marxista estatal— en la segunda gran alternativa política do este país. Y aunque, según se cortísimo ayer,

Santi Bruard. uno de los dirigentes más conspicuos de la coalición, no piensan sentar a sus 11 diputados

en el Parlamento Vasco, la derecha y el centro «estaíai/sías» temen que semejante pretensión no /legue a

confirmarse y que por motivaciones "patrioticas» HB intervenga en algunas votaciones cruciales junto

con el PNV y Euskadiko Esquerra (6 escaños), el partido «eurocomunista-abertzale», cuyos resultados

fueron menos espectaculares que los previsión por las encuestas preelectorales. UCD, por supuesto, fue la

gran perdedora de la contienda. Ahi también las encuestas se equivocaron: las menos optimistas

aseguraban que mantendría sus anteriores índices, la realidad es que aunque supera en votos a «Euskadiko

Ezkerra». sus 6 escaños le impedirán jugar ningún tipo de papel moderador en la Cámara autonómica.

Los nacionalisías podrán darse el lujo, para conseguir mayorías absolutas, de diversificar las coaliciones

coyunturales, pactando a veces con «Euskadiko Ezkerra» en los «asuntos indígenas» o haciéndolo con los

centristas cuando de ¡o que se trate es de solventar el «modelo de sociedad». En cuanto al PSOE, su

descenso —que todos esperaban— confirma ciertos errores de planteamiento en su ¡oven o no siempre

coherente dirección del País Vasco. El «lerrouxisrno» de algunas de sus candidatos y el cansancio de su

eventual cantera electoral (¡a emigración redujeron su peso, aunque siga siendo, por escaños en el

Parlamento (9) y por votos, la tercera fuerza de Euzkadi. El problema de los socialistas es que parecen

condenados en el futuro a actuar en solitario, siendo simplemente «oposición democrática" en una

Cámara donde «abertzales" y nacionalistas tienen nada menos que 42 diputados de los 60 que la

componen. La modesta y eficaz campaña de «Alianza Popular» (2 diputados} y el entusiasmo de sus

jóvenes líderes puede explicar su aumento (en Guipúzcoa, donde no consiguió ningún escaño, dobló sus

votos en relación con otros comicios) que, sin ser espectacular, la convierte en miñona "testimonia/", lo

mismo que al "Partido Comunista», cuyo avance fue insignificante, aunque le haya permitido colocar en

el Parlamento a Roberto Lerchundi, su ¡oven secretario general y el hombre con mayor prestigio del

capitidisminuido partido. Parece claro que la estructura y composición del Parlamento vasco (cuya primer

sesión histórica deberá celebrarse probablemente en Guernica. el próximo día 14) no constituye ni para el

Gobierno de Madrid ni para su partido motivo de euforia y tranquilidad. El predominio del PNV y de los

partidos «abertzales», lejos de reducir el temor a un "bloque autodeterminista», lo potencia. Y aunque

todos los dirigentes «abertzales» rechazan escandalizados semejante alternativa, todo dependerá del

desarrollo de los acontecimientos. Lo que está claro es que el peso pluma de socialistas y centristos no

podrá impedir en el futuro la gobernación de Euzkadi en un sentido favorable a las fuerzas nacionalistas y

abertzales. Es decir, que el enfrentamiento con el Gobierno central se producirá (en caso de producirse)

frontalmente, sin que medien terceros o intervengan amables componedores.

Carlos Garaicoechea, virtual presidente del primer Gobierno vasco, repitió ayer que su programa se

resumía en tres puntos: desarrollo y pro-fundización del Estatuto, lucha contra la crisis económica y

pacificación de Euzkadi. No habló de negociación con Eta (Marcos Vizcaya, su correligionario, la

propondría minutos después públicamente y al calor de los resultados de su partido), pero tampoco la

descartó como paso para una negociación en directo. Garaicoechea volvió a repetir lo del Gobierno

«monocolor del PNV´. Y lo hizo con mayor énfasis que hace días, poique los resultados, según él, lo

imponen y lo exigen. No es ésta la opinión de Juan Mari Bandres, lider de «Euskadiko Ezquerra», para

quien las tareas del futuro exigirán una coalición de fuerzas patriotricas para reconstruir Euzkadi. «Será

un error, advirtió Bandrés, un Gobierno PNV sin contar con nosotros. » S/ descartamos el enorme índice

de abstención, que a todos debía preocupar (y no sólo a la UCD y al PSOE, quo seguramente fueron los

irás perjudicados), las elecciones parlamentarias de ayer despejan dos incógnitas. Escribía yo en una de

mis primeras crónicas preelectorales desde Euzkadi que el problema no estaba en saber quién iba a gober-

nar este país, sino en si este país era gobernable. Con 25 escaños, no caba duda de que el PNV podrá go-

bernar (lo que no constituye sorpresa alguna! y de que Incluso tiene en sus manos la posibilidad de hacer-

lo. Pero una incógnita más honda sustituye a otra: ¿la viabilidad del País Vasco se encuentra solamente en

la tuerza de los votos? Naturalmente nadie puede, por ahora, responder a esta tremenda pregunta.

 

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