Autor: Company, Enric. 
 Retrato. 
 "Yo, Jordi Pujol"     
 
 Tele/eXpres.    14/03/1980.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

RETRATO

«Yo, Jordi Pujol»

Iniciamos con esta la publicación de una serie de semblanzas biográficas y políticas de los cabezas de

serie de las principales candidaturas que concurren a las elecciones para el Parlament de Catalunya.

La fotografía de Jordi. Pujol que durante esta campaña electoral está siendo ampliamente difundida por

toda Catalunya muestra a través de una mirada algo enfebrecida la ´ pasión que este hombre de casi

cincuenta años de edad —nació en junio de 1930, en Barcelona— alimenta desde sus años más jóvenes:

la pasión por Catalunya en el sentido romántico con que el siglo XIX inflamó tantos corazones patriotas

en toda Europa,

Es una expresión de fuego interior, que refleja una decisión inquebrantable, enfocada por él hacia la

consecución de una Catalunya libre, nacionalmente sólida, como suele decir. Es una pasión que se vuelca

desde hace años en la actividad política aunque, en privado, lle-guea decirqueen realidad se siente

relativamente incómodo en el mundo de los políticos, en el que detecta demasiada falsedad, mucha

insolidarídad, el entrecruce de ambiciones personales con posiciones ideológicas, necesidades políticas y

la desfachatez, que él no deja de percibir, de tantos arribistas que medran sin conciencia de su desnudez.

Pujol empezó su lucha por los ideales nacionalistas ya en los años cuarenta, siendo estudiante de

medicina. En el grupo Torras i Bages, a las órdenes de Pere Figuera inició su activismo catalanista junto

al que hoy es uno de sus grandes competidores, Joan Reventós. Terminó sus estudios de medicina y

trabajó luego en unos laboratorios farmacéuticos en los que su padre participaba como socio Hombre

religioso desde muy joven practicó una labor de catcquesis a partir de 1950, apartándose

momentáneamente de la actividad política hasta que en 1 954, con Raimen (Salí, se embarcó en la

aventura de los «CC», grupos de católicos catalanes que trabajaron en la línea de identificación de la

iglesia y la reivindicación nacional.

De esta etapa, que puede afirmarse que culminó con la campaña contra el director de «La Vanguardia»,

Luis de Galinso-ga y la detención y encarcelamiento de Jordi Pujol por haber organizado el «Cant de la

Senyera» en el Palau de la Música Catalana. Siete años de condena y cuatro de cárcel efectiva en

Zaragoza y Lleida, confinamiento posterior en Girona y el recuerdo físico, en su cuerpo, de los tratos

recibidos de la Policía franquista.

En la cárcel Pujol maduró algo que ahora, por primera vez desde que en 1 975 anunciara con cierta

solemnidad su decisión de dedicarse totalmente a la política, ha reivindicado y que en los escritos donde

explica su trayectoria personal califica de acción económica orientada a la vertebración de Catalunya en

este plano: la creación de Banca Catalana.

Cuando ahora el ucedis-ta Punset habla de que Barcelona debe ser un centro financiero importante en

Europa y España, Pujol responde ya que es él quien ha trabajado para que eso sea posible. Cuando en la

campaña electoral de junio de 1 977 algunos partidos —la ERC, por ejemplo— le atacaron duramente por

su condición de banquero, Pujol expresó amargas quejas de incomprensión, reivindicó sti honestidad

política como nacionalista pero no se vanaglorió de haber creado un banco.

Ahora lo reivindica y así muestra claramente lo que en otros múltiples aspectos está quedando claro: una

inflexión de un proyecto político que en la «salida a la superficie» de las fuerzas políticas catalanas, el

ciclo de conferencias titulado «Les terceres vies a Europa», calificaba de centro-izquierda, hacia un

centro-derecha.

Pujol reclama ahora del PSC que forme un bloque de gobierno con CDC consciente de que su partido es

sólo el centro de este centro-izquierda.

Esta inflexión política corre pareja con otras, de tipo ideológico y de tipo político. Pujol ha confesado que

ya no puede, y lo lamenta, ser tan religioso como antaño. Y el Pujol que reconocía al PSUC una

colaboración inapreciable para evitar la fractura de Catalunya en dos comunidades, la de origen y la

inmigrada, ha dicho, finalmente, que con los comunistas no está dispuesto a gobernar.

Pujol cita estos días de campaña electoral a Enric Prat de la Riba, hacia cuya obra de gobierno no oculta

su admiración. No habla de Cambó, aunque siendo como es un hombre de muchas lecturas, no debe

ignorar que hay mucha más proximidad entre su trayectoria y la del ilustre financiero monárquico.

ENRIC COMPANY

 

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