Autor: Río López, Ángel del. 
   Garrigues conoció la otra cara de Toledo y del Tajo     
 
 Ya.    21/12/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 13. 

GARRIGUES CONOCIO LA OTRA CARA DE TOLEDO Y DEL TAJO

Polígono de expansión: "¿Por qué se ha dejado. construir esa barbaridad de volumen?", dijo refiriéndose a

unas torres • A la orilla del río: "Esto se resuelve únicamente con el plan de saneamiento integral" • En

una zona chabolista: "Hay que darles viviendas como sea"

Conclusiones de la visita: Necesarios «I trasvase y el plan de saneamiento • Agilizar el proyecto de la

autopista, con desdoblamiento de la calzada hasta illescas • Necesidad perentoria de vivienda social y de

promoción directa

TOLEDO

(De nuestro enviado especial, Ángel del Río.)

Toledo recibió al ministro Garrigues con lluvia. Hasta el Tajo llevó un caudal desacostumbrado, que casi

no recordaban los más viejos del lugar. Tan sólo algunos "islotes" de espuma propiciada por los

detergentes. "Esto no es nada; en algunas ocasiones la espuma ha rebasado el puente sobre el río Algodor,

nos decía un toledano.

El ministro dio la espalda al Toledo monumental y turístico y se acercó a la otra cara poco agraciada y

problemática del polígono de expansión, del río contaminado y de las chabolas en las márgenes de éste,

que juegan a ser una pequeña Venecia toledana.

La primera visita fue al polígono, descolgado del casco urbano, nacido para albergar a 80.000 familias y

crear 35.000 puestos de trabajo, pero que se encuentra a menos de la mitad de su desarrollo. Escasea la

demanda de asentamientos industríales porque no hay asentamiento poblacional Las causas que lo

justifican hay que buscarlas en esa ausencia total de dotaciones que atraigan a la población. No hay ni una

sola farmacia en el polígono, nada más que dos cabinas telefónicas y un medio de enlace con Toledo a

través de un autobús cada media hora. Actualmente hay 1.000 familias asentadas y 1.700 puestos de

trabajo cubiertos. Desde el mirador del polígono, el señor Garrigues, como en él es habitual, pidió

explicaciones: "¿Esto va lento y rápido?" Titubeo en quienes deberían contestarle. "¿Es que no se venden

las parcelas?" "Sí, poco a poco", fue la respuesta.

Inevitablemente, la vista del ministro se estrelló contra unas torres que rompen la fisonomía urbanística

del polígono. "No se hará ni una torre más, ¿verdad?" Respuesta del director del polígono; "No;

pertenecen a una primera fase que no ha quedado demasiado bonita, porque hubo que hacerla con

urgencia paría dar viviendas a los primeros asentamientos industriales," Y e1 ministro, erre que erre:

"¿Por qué se les ha dejado construir esa barbaridad de volumen?" Respuesta contundente: "Porque estaba

contemplado en el planeamiento."

El señor Garrigues ha aprendido a andar mucho sobre el barro desde su última visita a Or - casitas. Bajó,

salvando charcos y pendientes, hasta la margen derecha del Tajo. "Ha tenido usted suerte. Hoy el río lleva

un caudal que no es normal y no se ve bien la porquería." "Y entonces, ¿esto?", preguntó el ministro al

ver que un montón de excrementos navegaban buscando la orilla de sus zapatos. "Esto es lo que nos

mandan ustedes desde Madrid", dijo el gobernador civil. Nueva pregunta del ministro: "¿Huele mal?"

"Hoy no", le respondieron, y después, el señor Garrigues, con una sonrisa, se dirigió al director de Obras

Hidráulicas: "Es que sois unos desastres. Hay que limpiarlo." Y una nueva pregunta: "¿No hay solución

intermedia hasta que depuremos las aguas de Madrid?" "No nos queda ni un pez. Los toledanos llevan

diez años sin poder bañarse e» las aguas del Tajo."

En las chabolas toledanas

El ministro tocó con la punta de sus zapatos las aguas del río para comprobar que aquellos plásticos que

flotaban no eran peces. Después, visita, a esa zona de infraviviendas anclada a la orilla del río, con la

humedad penetrando hasta dos metros, incluso trepando hasta los tejados. Todas las condiciones grotescas

del chabolismo a flor de piel y seis familias gitanas, con la respetable cifra de 47 niños, en condiciones

infrahumanas. El señor Garrigues visitó alguna de las chabolas. "Señor ministro, tengo ocho hijos, nos

dan 14.000 pesetas por irnos, pero ¿dónde vamos con eso, si alquilar un piso en Toledo cuesta de siete a

doce mil pesetas?". Garrigues tocó la humedad de las chabolas y sus oídos soportaron las quejas de esas

mujeres confiantes en que con la visita del ministro llegaban las soluciones: "Haga usted algo; he tenido

un niño con pulmonía y ahora vengo del médico con otro que también la tiene." "Vivimos como cerdos;

tenemos los retretes en el patio y también las cocinas. Ponemos palanganas dentro de las viviendas para

que caiga el agua que se nos cuela por el tejado. Haga usted algo, señor ministro." A la salida, el ministro

me hizo un comentario: "¿Tú crees que esto se arregla con viviendas sociales?" Le doy respuesta: "El

coste medio de la vivienda social en Toledo es de 1,700.000 pesetas." "Entonces, no puede ser, hay que ir

a la promoción directa; darles viviendas como sea, pero hay que sacar a estas gentes de aquí", respuesta

del ministro.

RUEDA DE PRENSA

M señor Garrigues almorzó en el Parador Nacional con los parlamentarios de Toledo, Una comida de

trabajo en la que no pudo estar presente la prensa. Por la tarde, rueda informativa en el Gobierno Civil, y

el señor Garrigues, rodeado por el director general de Urbanismo, de Obras Hidráulicas, gobernador civil

de la provincia, director del INUR y otros responsables técnicos de su departamento. La primera

explicación que se le pidió al ministro fue las impresiones que había sacado de los problemas tratados a

puerta cerrada a primera hora de la mañana en el Gobierno Civil.

Dijo que se llevan invertidos 15.400 millones de pesetas en el acueducto Tajo-Segura; 8.812, en los

canales secundarios, y 8.550, en compensación no sólo en Toledo, sino en todas tas provincias afectadas.

Dijo también que se pueden aproximar cifras pendientes de inversión del orden de unos 40.000 millones

de pesetas en estas obras. Dijo que el trasvase está, ahí, produciendo un rechazo en la opinión pública no

solo de Toledo, sino de otras provincias afectadas, producto de una falta de información a nivel de

opinión pública. Habló de la necesidad de emprender una política de información sobre el tema, más ágil

e intensa de la llevada, y de la necesidad que tiene Toledo de contar con este trasvase. Respecto al aspecto

viario, dijo que era consciente del problema que plantea la autopista; habló de la urgente necesidad de

hacer un tramo sin peaje en la zona más próxima a Madrid, así como un desdoblamiento de la calzada

actual hasta Parta o Illescas, si el presupuesto lo permite, con independencia del proyecto de la autopista

Madrid-Toledo-Mora.

A la hora de abordar el tema de la contaminación del Tajo se refirió al plan de saneamiento integral de

Madrid, donde verdaderamente radica el foco del problema. Dicho plan ha pasado los dos últimos

trámites de información: la Coplaco y la Junta Provincial de Precios. No necesita ser incluido en el orden

del día del Consejo de Ministros, puesto que ya ha sido en ocasiones anteriores y todo depende de que el

orden del día permita, en cuánto a tiempo se refiere su tratamiento. Puede ser que hoy sea aprobado,

aunque el señor Garrigues no quiso afirmarlo.

Se preguntó a los responsables del Ministerio sobre ese lento desarrollo que sufre el polígono y el

retraimiento de la industria a ubicarse por carecer de servicios y dotaciones previos. Se dijo que las

dotaciones se han previsto en el planeamiento y que se irán ejecutando a medida que el polígono se

desarrolle. También se habló de una especie de monopolio inmobiliario en Toledo, ya que han venido

siendo únicamente tres las promotoras que han ganado todos loe concursos urbanísticos. Se prometió

abrir más la información, para que la promoción privada venga de fuera y pueda crear más competencia y

mejor calidad en la edificación. En cuanto al tema de la infravivienda, que Toledo lo padece en la otra

cara, de su epidermis histórica y monumental, se dijo que habrá una escala de necesidades de viviendas, y

con arreglo a la misma se establecerá el tipo de vivienda social o de promoción directa.

Garrigues, también en Toledo tomó buena nota. El trasvase, él polígono y las chabolas se las llevó en la

agenda y en el pensamiento. Al final, despedida y unas palabras: "¡Uf, vaya jornada! Esto hay que

solucionarlo. Y ahora, hasta que lleguemos a Madrid, nos espera la carretera." Y no se equivocó el

ministro: dos horas hasta llegar a Madrid.

 

< Volver