Autor: S. V. (posible Sergio Vilar). 
 Elecciones al Parlamento catalán. 
 Aspectos mitológicos     
 
 Diario 16.    14/03/1980.  Página: 6. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

PLAZA DE SAN JAIME

Aspectos mitológicos

S. V.

Barcelona - En las tierras catalanas se avanza hacia la consolidación de una etapa clave del proceso

autonómico. El resultado de esta fase de la reorganización general del Estado será beneficioso para todos

los españoles.

Ahora bien, es necesario evitar los deslices ambiguos y las confusiones interesadas. Por el lado de los

adversarios absolutistas de las autonomías, así como por parte de sus exacerbados partidos, suele

confundirse la estructuración autónoma como un paso hacia el «separatismo», como dicen los primeros, o

hacia la «independencia», como pretenden los segundos. Ninguno de esos aspectos mitológicos es hoy

viable ni se argumenta con la suficiente racionalidad, ni siquiera teórica.

No obstante, lo cierto es que se habla de ello, sobre todo en periodos electorales como el presente. Una

regla democrática es respetar por completo las opiniones de los demás, y otra norma de la democracia es

tener libertad para criticar sin ambages unos u otros puntos de vista. Así podemos decir que la confusión

entre lo que es autonomía y lo que es independencia en términos reales, es decir, en cuanto se refiere a la

práctica política de unos países u otros, a largo plazo podría generar problemas graves en unos y en otros

sectores sociales.

Es lógico y respetable que un partido político (o varios) defiendan los programas que consideren

provechosos para su pueblo o para su clase, etcétera. Pero lo que principalmente ha de caracterizar a los

dirigentes políticos es el ser fieles seguidores del principio de realidad, así como han de ser rigurosos

conocedores del mundo en el que vivimos. Y en el mundo de hoy los pueblos no avanzan hacia la

independencia en sentido clásico, sino a la interdependencia; los pueblos no avanzan hacia el

nacionalismo xenofobo sino hacia la internacionalización creadora y solidaria con otros pueblos.

De este modo, al margen de unos pocos catalanes que siguen teniendo una concepción estrecha y

amurallada de la idea nacional, creo que la inmensa mayoría se orienta hacia ese nacionalismo abierto y

dialogante. Así habrán de admitirlo positivamente el resto de los españoles.

 

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