Elecciones al Parlament ; Propaganda política: los modos (y 2). 
 Entre la seducción del carisma y la tentación del mesianismo     
 
 La Vanguardia.    15/03/1980.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Entre lo seducción del cansino y la tentación del mesianismo

Es ésta una campaña netamente presidenciaüsta, por extraño que parezca si, como es el caso, se trata de

una elección de diputados. Al margen de la importancia objetiva de la presidencia de la Generalitat,

parece verosímil suponer que la propaganda política no habría adquirido esta tendencia de no haber

existido un Tarradeilas como presidente provisional de la institución catalana.

Ha sido tal el carisma alcanzado por :el en otro tiempo exilado de Sant Mar-tin-Le-Beau, que las fuerzas

políticas que han de recoger ahora forzosamente su herencia se han visto obligadas a presentar al

electorado un hombre que pueda llenar con garantía el enorme sillón1 vacío de la Casa deis Canonges,

qué pudiera no haber sido ahora más que un mero mueble de no ser por el presidente, independientemente

de cualquier valoración política de su gestión. Lo cierto es que la presidencia de la Generalitat ha

recobrado un valor institucional impensable en otras circunstanciad y con otros hombres, quizás a pesar

de los deseos de algunos de los partidos que aspiran a ejercerla. Al mar-gei de !la componente política,

sin embargo, lo que subyace en estos planteamientos no es sino un sencillo problema de imagen; la

sucesión o recambio de un carisma perfectamente arraigado, por otro en fase de gestación y divulgación.

Hombres e ¡deas

Admitamos, pues, la evidencia de que los partidos presentan más a un hom-bre-figura que no a un equipo

o unas ideas, lo cual corrobora de algún modo esa incipiente resurrección del mesianismo político

detectada en el cuerpo social por los más atentos. Que la candidatura de Benet, por poner un ejemplo, se

promocione aparentemente por libre, mientras los carteles del PSUC diluyen en un todo pueblo, partido e

instituciones; o que esporádicamente aparezcan «los otros» haciendo equipo con el líder, en nada cambia

los hechos. Los que aspiran a ganar (CDC, CC-ÜCD, PSC, PSUC) ofrecen pura y-llanamente un

president, ya sea eficaz, de todos, experimentado, insobornable o todo ello junto, a! igual que quienes, sin

contar con la victoria, en principio, aspiran a influir en la elección posterior (ERG), o aquellos que

persiguen, fundamentalmente, el lanzamiento de un nuevo líder (Solidaritat Catalana}. Los demás tienden

a enfrentar —por omisión, las más veces— presidencialismo y voluntad/ participación popular.

La propaganda electoral del Parlament trata de atraer e! voto en función del atractivo carismático de los

líderes, que no de la supuesta idoneidad de un programa o una ideología. Los cerebros grises de los

partidos son sin duda conscientes de que, a falta de un hábito democrático consolidado y de una sólida

formación política, el pueblo responde hoy todavía más a estos estímulos que a otros mecanismos más

complejos, sobre todo en un país en que la gente se entrega a ciegas al televisor e ignora olímpicamente

libros y periódicos.

Los ejemplos

La campaña de Jordi Pujol nos podría ahorrar cualquier otro ejemplo, ya que reúne tod´os los rasgos del

caso y, desde lluego, los más enfáticos. El diseño y la propia realización de la propaganda de CiU

responde y refleja perfectamente la ya histórica y profunda aspiración del líder de CDC por llegar a ser

presidente y dirigir la reconstrucción de Cataluña. No es ya un mero líder lo que se presenta, sino al

hombre en su futuro e inmediato contexto (el despacho, la «senyera». Jos libros) y en la actitud más

consecuente con el modelo (el ya presidente se dirige al pueblo). La «mise en scéne» revela con nitidez la

sutil superación del concepto de hombre bueno y honesto (generalmente atribuido a la compórtente

esencial del humanismo de izquierdas) por la del hombre, además, capaz y eficaz, como un acto de

formidable y tenaz voluntad política, Reventos aparece como el resultado de un proceso de

autoafirmación intimamente moral.

El primer secretario del PSC presenta una imagen de hombre ligado a la tierra como elemento definitorio

de un país sin adjetivos de acuerdo con la propuesta de un presidente para todos. Es un retrato casi rural,

frente a la materialización de la burguesía tradicional y urbana que encarna Pujol. Benet, por su parte,

cubre con su trayectoria da historiador y pensador el ámbito de la élite intelectual y progresista que los

«affiches» del PSUC completan con los arquetipos más genuinamente populares. Cañellas traslada a

Cataluña la experiencia y la seguridad de Suárez, la baza de la mayoría bienpensante y de orden CC-UCD

es, por razones obvias, el único partido que recurre a los «pesos pesados» de la política española para

vender su mensaje presidenciaüsta. A Barrera, en fin, ni han procurado aliviarle su imagen de cierta

dureza en un retrato casi de carnet de identidad, quizá porque corresponda a la de quien alega haber dicho

no cuantas veces hacía falta...

Seducción frente a persuasión

Todo esto, en el fondo, son meras anécdotas formales, sobre las que se estructura una estrategia única y

común: conseguir una mayoría parlamentaria a base de un proceso de seducción personal más que de

estricta per-suación política. La nueva democracia española sigue dependiendo en gran parte, todavía, de

carismas y, en menor proporción, de convicciones. Suele ocurrir cuando de lo que se trata, aparentemente,

es de salvar o rehacer un país y no de proseguir su normal desarrollo, que es lo que se desprende de cómo

están planteadas las cosas.

Informan: Oriol Domingo, J. R. González Cabezas, F. Llorens Pascual, Félix Llovell, Jordi Montaner,

Antonio Panadel!, Margarita Sáenz-Diaz. Vladimir de Semir y Josep Vila.

 

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