Coloquio. 
 Las retiradas de Areilza y la división socialista     
 
 ABC.    28/05/1977.  Página: 18. Páginas: 1. Párrafos: 28. 

ABC. SÁBADO 28 DE MAYO DE 1977. PAG. 18

coloquio

LAS RETIRADAS DE AREILZA Y LA DIVISIÓN SOCIALISTA

Cada día, cada noche, es más numeroso y diverso el público que asiste a nuestras «tertulias electorales».

Gente de todo signo político, edad, condición y significación social.

El «palco corredor» del piso alto, las gradas laterales y la sala biblioteca están «a tope». Son las doce y

veinte cuando el moderador, Miguel Ángel Nieto, estrenando megafonía, presenta a los miembros que

ocuparán la mesa: dos «Españoles para la democracia», personajes de nuestra centenaria serie: don José

María de Areilza (conde de Motrico) y el Conde de los Andes; y seis candidatos: doña Julia López

Herrero (P. S. O. E., histórico), doña Mercedes Batlle (R. S. E.), doña Consuelo. Prado (Círculos José

Antonio), don Ramón Hermosilla (Alianza Popular), don Luis Shacke (P. S. P.) y don César Menéndez

Roces (U. C. D.).

Junto a la veteranía en la milltancia de te candidato socialista, Julia López, contrastaba la exultante

juventud de la falangista Prado, velnteañera, que supo cautivar la simpatía y los aplausos de nuestros

contertulios.

AREILZA EXPLICA SU «RETIRADA». Se le ha preguntado a Areilza si se arrepiente, ahora, de haber

«resucitado» el Partido Popular. Responde:

—No. No me arrepiento. Me parece que era una Idea válida, frente a la oposición, tratar de crear desde la

derecha conservadora una opción liberaldemocráta, un partido populista, y no sólo popular que •e

desarrollase de abajo a arriba. De mi experiencia activa puedo decir que llené los diez mítines en.que

tomé parte. El fervor del público me conforto: el Centro Democrático podía funcionar. Luego, sobrevino

el gran obstáculo: el Gobierno que lo congeló, lo hibernó, lo convirtió en un desarbolado navio para el

aterrizaje del poder gubernamental. Yo, por liberal, respeto todas las opciones. Pensé que el Gobierno,

para hacer esta operación, tendría «us razones y... me retiré.

Invitado a declarar algo del contenido de su conversación en el Palacio de la Moncloa, en marzo pasado,

y que provocó BU «defenestración», Areilza responde tajante:

—Soy responsable, porque llevo muchos años en la política, y le dije al presidente que no pensaba dar

cuenta a nadie de aquella conversación.

—El pasado siete de mayo —insiste un redactor de A B C—, el señor Suárez le ofreció Integrar la

candidatura del Centro para el Senado, en Madrid. ¿Es cierto?

—Lo es —contesta el conde de Mo-trl-po—. y te dije: «No, muchas gracias.» Faltaban veinticuatro horas

para cerrarse el plazo de candidaturas. V no hubo ninguna oferta más en ningún sentido.

—Hace pocos días, Pío Cabanlllas comentó su «retirada» como una operación (fue, en un político de su

talla, siempre sería de «rentabilidad política». ¿Lo ha •Ido?

—Nunca he entendido la política —responde Areilza— como un oficio rentable, sino como un servicio a

la Patria. (Aplausos de toda la concurrencia.)

ENTRE ALIANZA Y EL CENTRO. LEJANIA CÓSMICA.—Un contertulio demanda, de los

representantes de U. C. D (Me-néndez Roces) y A. P. (Hermosilla), una declaración sobre las esenciales

diferencias entre una y otra coalición respecto a] reciente pasado.

—En Alianza pensamos que, en el pasado, los errores han sido muy superados por los aciertos. Es

necesaria la reforma política y la apertura. Nuestras diferencias son esenciales, y no estrategia de

campafiar~respecto al comunismo y al socialismo marxista: con ellos no tenemos posibilidad alguna de

encuentro —dijo R. Hermosilla.

C. Menéndez Roces afirmaría reiteradamente durante la noche que «entre Ü.CD jr A. P. hay más

distancia que entre el 8o] y la Tierra». Se declaró social demócrats independiente y dijo que en U.C.D.

sólc aludían al pasado franquista >en cuanta al problema económico que nos ha dejado. Los costos de

estos cuarenta años están aún por calcular».

LA IMPOSIBLE ALIANZA SOCIALISTA.—Iniciamos con Ilusión la Alianza Socialista. Pensamos

sería viable un bloque de centroizquierda con el P. S. D. E., de Antonio García López, y el P. S. O. E.

histórico, de Murillo —explica Mercedes Batlle. la única candidato mujer «cabeza de lista» en Madrid—,

pero ante actitudes radicalizadas, puños en alto, banderas republicanas, etcétera, que ocurrieron en

algunos actos, nos retiramos. Dijimos no, porque no queremos odios ni alusiones al pasado. No deseamos

más «vencedores o vencidos». Y lo cierto es que el señor Murillo, del P. S. O.E. h., declaró que «se nos

expulsaba de la Alianza».

La candidato Julia López aporta su versión de la separación:

—En el P. S. O. E. h. nunca hacemos alusiones al pasado. Queremos la concordiá. España hay que

levantarla entre todos, si; pero para estar juntos en una alianza hay que sentirse compenetrados afines, a

gusto. Y en esa unión nunca estuvimos de acuerdo.

SUÁREZ Y LAS MANIOBRAS DIVISORIAS.—Habla después el candidato socialista del P.S.P.:

—Después de las Cortes Constituyentes se verá la configuración del nuevo Gobierno. Si estuviésemos

unidos P. S. P. y P, S. O. E., estas elecciones serían una clara victoria socialista Si no se-ha dado la unidad

quizá la culpa no sea ni de Tierno ni de Felipe González, sino de una «Internacional» que algo tiene que

ver con todo esto.

Y ante la sugerencia de un asistente sobre «el posible Interés del presidente del Gobierno en no favorecer

la unión de las izquierdas marxistas». responde el señor Shacke:

—Suárez es heredero del franquismo, cuya tónica de maniobra fue «divide y vencerás».

Menéndez Roces, el socialdemócrata centrista, rompe entonces una lanza en favor del presidente Suárez.

Nos cuenta que cuando su designación presidencial «guardó luto una semana»; pero su coherencia

política y su forma de conducirnos hacia la predemocracia le ha hecho cambiar el luto por adhesión.

«HARÉ LA POLÍTICA DESDE FUERA DE LAS CORTES».—Sobre sus «acercamientos a la Izquierda,

cuando alguna operación política le resulta frustrada», Areilza señaló:

—No tengo costumbre de acercarme a una opción en la que no participo. Pero tras el guiñee de junio

habrá una clarificación, al menos numérica, en las fuerzas políticas del país. Una opinión pública, con alto

nivel crítico, como la que tenemos, favorecerá también que se manifiesten los latidos de las verdaderas

aspiraciones del pueblo, y que se encaucen debidamente. Habrá que Ir resueltamente a los problemas que

se nos ofrecen como desafío. Esa será la tarea de-los políticos, dentro y fuera del Parlamento. Yo, desde

fuera, procuraré buscar, con quienes me quieran seguir, soluciones y salidas. Si me he acercado a la

izquierda alguna vez es porque entiendo que sin contar con la izquierda española no hay alternativa

democrática posible.

LA CUESTIÓN DE LAS PESETAS.— Consuelo Prado, la candidato «benjamlna» es universitaria y

falangista. Declaró sin rodeos la penuria y absoluta falta de apoyo económico de su partido: los Círculos J

osean tañíanos:

—Un millón de pesetas para la campaña en Madrid. No nos han concedido créditos más que a título

personal.

También en este sentido se expresaron las señoras López Herrero (P. S. O. E., h.) y Batlle (R.S.E.),

mostrando registros de presupuestos irrisorios, si se comparaban con las fuertes ayudas bancadas de

nueve cifras obtenidas por las coaliciones de Centro Democrático, Alianza Popular y P. S. O. E. de

González. Especialmente re-cusatorla fue Mercedes Batlle cuando dijo:

—Desgraciadamente, la democracia es cosa de ricos y juego de potentes. Sin recurrir a ayudas

extranaclonales, que nos obligarían, R. S. E. cuenta con treinta millones para la campaña en las

veinticinco circunscripciones electorales.

 

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