¿Somos tontos los españoles?     
 
 ABC.    01/06/1977.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

M I E R C O L E S, 1 DE JUNIO DE 1977. PAG. 2

SOMOS TONTOS LOS ESPAÑOLES?

ASOMBRA la capacidad mimética de algunos españoles y, más exactamente aún, de algunos españoles

directamente vinculado* a ciertos partidos histórico*, en esta época de campaña electoral, en la cutri el

objetivo de estos españoles no parece ser sino la confusión con el vecino y hasta con «I antagonista. Nos

citamos refiriendo, en esta ocasión, a los comunistas. Y, más concretamente, porque las imágenes de

televisión lo han llevado a iodos tos rincón** del paíe, del destacado dirigente don Ramón Tamames.

Según dijo públicamente et señor Tamames, los comunistas no han constituido o establecido Estados

totalitario*, son demócrata* de casi toda la vida, apoyan la libertad de enseñanza y no han tenido que

abandonar ningún cargo para presentarse a la* elecciones. Seguramente, el señor Támames a* refería al

hecho, incuestionable, de que ni lo* comunistas españoles, ni los francés** o los italianos han constituido

Estado* totalitarios en su* respectivo* países. Acaso porque no han alcanzado nunca el Poder, ni con

apoyo de la* arma* ni con el de las urna*. Porque allí donde las arma*, que no las urnas, les

proporcionaron la oportunidad, los resultados, bien a la vista del mundo entero, se continúan llamando

Hungría, Checoslovaquia, Polonia, Bulgaria, Rumania, Albania..., países donde, como todos pueden

comprobar, ni hay libertad de enseñanza ni hay partidos, democracia o elecciones mínimamente

representativas de ideas, posturas o tendencias que no sean estrictamente comunistas.

EL señor Tamames, que añade a su mititancia la condición de economista, utiliza demagógicamente sus

presumibles conocimientos para decir no al pacto social, arguyendo que es indeseable e imposible, al

tiempo que proclama la necesidad de un consenso nacional para reactivar la economía, y se especifica

partidario de la pequeña y mediana empresa.

Aparte del escaso rigor del señor Tamames en lo económico, hurtando cualquier tipo de planteamiento

concreto, escapando de exponer una solución, por marxiste que ésta recuita** ser, lo que se desprende,

tanto de su actuación como de la de otros de sus ilustre* correligionarios, es, junto a un decidido afán de

estafa y demagogia, una inconfesable convicción de que si no todo* lo* españoles, si la mayoría somos

rematadamente tonto*.

Con su* peluca* en ristre, aclarándose la voz con ininterrumpido* gargarismos democrático*, lo*

comunistas legalizados en 1677 parecen haber abjurado d* cuanto ha constituido, desde *l primer octubre

rojo, la razón d* su existencia. No e* que hablen d* concurrencia democrática y abjuran de concapto*

tal** como la lucha de clases o la dictadura dei proletariado. Además manifiestan a voz en cuello su

independencia de Moscú, alardean de no recibir ayudas exteriores y permanecen aparentemente

respetuosos dei Poder constituido.

L* piel de cordero, el afán de disimular su* fine*, pueden engañar a alguno* españoles deslnformadoe o

ingenuo*. Pero no cabe pensar que todos seamos tontos y vayamos a probar suerte, a ver ai en España el

comunismo sea otra cosa. Porque a quienes no engañan ni confunden lo* líderes comunistas es a su*

afiliados. Todos ellos saben que no se trata de planteamientos reales, que tan sóio son fintas y disfrace*

electorales. Y por eso no protestan de tanto liberalismo, esperando que entre tanta confusión algún

desmformado pique el anzuelo y hag* bulto.

 

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