Autor: Rapallo, José Antonio. 
 Curso electoral. 
 Los últimos puestos: héroes ciudadanos     
 
 Arriba.    01/06/1977.  Página: 15. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

CURSO ELECTORAL

los últimos puestos: Héroes siadaénnos

.^^ NTRE los seis mil y pico españo-Tpi les que figuran en las listas e/ec-•*-* torales hay algunos

centenares que merecen admiración y respeto por parte de.todos, ya que sin su sacrificio la vivencia

electoral no hubiera sido posible.

Nos referimos a los ciudadanos que han dado su nombre a los últimos puestos de las lisias y que tienen

tantas oportunidades de resultar elegidos como los millones que no figuramos en ellas.

Es evidente que no se hubiera podido cumplimentar el requisito de candidaturas completas sin ellos, por

lo que su actitud es encomiable.

Sería muy interesante saber el racimo de motivos por los que estos señores, han ofrecido sus nombres,

ooraue nos vendría muy bien el conocer datos ejemplares de comportamiento cívico, cuando tantas

muestras de falta de civismo nos duelen a diario.

Saber que hay casos en los que la amistad desinteresada aún es razón para que alguien se ofrezca al

fracaso político; otros en los que la adhesión a unas ¡deas está por encima de las consideraciones

personales. Tener la seguridad constatable de que todavía subsisten vestigios desinteresados en nuestra

sociedad seria cómo contemplar un amanecer luminoso.

Que el número de candidatos sea alto es bueno, porque habla de salud política y permite la selección, pero

la presencia de docenas y docenas de mlzación del pluralismo, la existencia candidaturas puede significar

una ato-de centenares de formas distintas de entender la convivencia entre los españoles o que tenemos

unos dirigentes políticos sobre los que predominan los componentes personales más que la información

de la realidad que viven. Y cualquiera de las suposiciones es poco alentadora.

Para no caer en e! pesimismo volvemos al ejemplo de los compatriotas que se prestan a la confrontación

sin esperanzas racionales de éxito y lo hacen con buen talante, con la ilusión de ser útiles al amigo, a la

¡dea o a ¡a comunidad. Su existencia es una muestra de que, a pesar de las des-mltificaclones y de los

cambios de chaqueta, aún queda gente que cree en que hay cosas por las que merece la pena sufrir sin que

le tengan que pagar horas extraordinarias.

José A, RAPALLO

 

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