Un toisón de oro     
 
 Pueblo.    01/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 4. 

UN TOISÓN DE ORO

Rsss^iv L salón de actos del Ayuntamiento de Gijón, la tié-r¿f¡gS^ rra natal de Fernández-^•••V Miranda,

está como dominado por un gran retrato del general San Miguel, duque de San Miguel •—uno dé los

cinco duques que rigieron la España de mitad del siglo XIX—, que lo fue todo en nuestro país, excepto

reina madre, ya que sublevado en Cabezas de San Juan en 1820, fue poco más tarde capitán general,

ministro de la guerra e incluso regente, ostentando en pocas décadas todos los cargos. San Miguel fue un

hombre de lealtades constantes y ejemplares, desde Fernando VII a Isabel II, pasando por Espartero y el

general Serrano, y el que llegó a ser famoso .«himno de Riego» tenía su letra escrita por San Miguel,

aunque no fuese ciertamente la letra qué más tarde se cantaba. Acaso muy pronto, y hacemos votos por

que así sea, ese mismo salón de actos del Ayuntamiento de Gijón estará dominado por el retrato de otro

ilustre gijonés, también duque y caballero.del Toisón de Oro, que es Torcuato Fernández-Miranda, Sus

nueve compañeros vivos en la Orden del Toisón son todos de casa real, desde Leopoldo de Bélgica hasta

el duque de Calabria, heredero de la •casa real de Napóles, y pocas veces se habrá visto en la historia un

ascenso más espectacular desde la condición privada hasta una Orden soberana. Ministro en 1969.

Vicepresidente del Gobierno en 1973. Presidente en funciones desde el 20 de diciembre del mismo año —

al ser asesinado Carrero Blanco—. La ascensión de Fernández-Miranda es sólo comparable, aunque haya

sido más rápida, a la de su paisano el general San Miguel. Del nuevo duque podría decirse que lo ha sido

todo y que ha llegado a todo en, sólo ocho años.

r±gsv Admision hecha • pública-jff_ ayer, al parecer presenÁmiSfk tá´da el 23 "^el mes

íde5BHBHH mayó —pocos días después de la renuncia del conde de Barcelona, acto trascendental, en el

cual estuvo ausente el presidente de las Cortes y del Consejo del Reino—, constituye uno de los

acontecimientos más resonantes e inesperados de la vida pública española1 desde la muerte del general

Franco. Lo cierto es que la ley «para» la Reforma Politica dejaba , como invalidado, el plazo de seis años

por el cual se nombraba al presidente de las Cortes,, y que era por lo menos cortés, y esto, Fernández

Miranda lo ha sido siempre, dejar libres las manos del Rey para futuros y posibles nombramientos de la

mayor importancia.- «Yo había sido nombrado por seis años —ha dicho el nuevo duque— cuando era

obvio y lo es ahora que el mandato quedaba expresamente derogado en el mismo instante en que´ se

celebrasen las elecciones». Era éste un tema en e,l cual un profesor de Derecho Constitucional, no podía

tener duda de ninguna clase, aparte de la dificultad intrínseca de que el último presidente de las Cortes

orgánicas lo fuese después de las primeras Cortes inogárnicas, sin que hubiese por el medio alguna

transición, o Jordán de cualquier clase. El tema de Derecho Constitucional era demasiado delicado para

que pudiese ignorarlo el señor Fernández-Miranda. cuya delicadeza en el servicio al Rey no podría

ofrecer sospechas de ninguna clase. «Cuento con la confianza de Su Majestad», ha dicho ayer al tiempo

que hacía público que su renuncia había sido aceptada.

BS lo cierto, aparte de toda intención de halago, que Fernández-Miranda ha pasado por el Poder en los

momentos más decisorios y trascendentales. Era director general de Enseñanza Universitaria cuando

llega a, la enseñanza superior el futuro Rey de España, ministro secretario cuando sé forma el difícil y

polémico ´Gobierno de 1969, vicepresidente del Gobierno cuando recibe el Poder Carrero Blanpo en

junio de 1973, presidente en funciones cuando el almirante es asesinado, presidente de las Cortes

cuando el Príncipe se convierte en Rey de España, y hoy político dimitido —¿pero cuándo están

dimitidos los políticos?— ai llegar el momento del paso de las Cortes orgánicas a las1 nuevas,

condicionadas por las elecciones del próximo día 15, que todavía son un misterio envuelto en una

incógnita no penetrable, aunque las encuestas den cifras para todos los gustos y cifras para quien agraden.

Desde que es director general con Joaquín Ruiz-Giménez hasta el momento actual, el nuevo duque ha

pasado por circunstancias difíciles y contradictorias en las. últimas dos décadas, hasta convertirse por

derecho propio en un personaje histórico en la hora decisiva de los grandes cambios. Pueden reprocharle

sus críticos la «trampa´sa-ducea», pero los saduceos eran los opuestos a los fariseos y favorables a la

evolución helenística en los tiempos anteriores al mensaje cristiano. Sólo entendiendo el sentido de una

frase es posible combatirla sin extraviarse.

(ssv A. ciudad natal de Fernández-Miranda ha sido, como Oviedo, de tradición liberal, y Gijón fue la

pequeña patria de Jovellanos y de Melquíades Alvarez, mientras lo era de Indalecio Prieto la capital del

milenario principado. Fernández-Miranda ha pasado por la enorme evolución española desde la infancia

de Don Juan Carlos hasta el reinado de Juan Carlos I, al cual ha sido leal desde que presidía la junta de

profesores que educaba al futuro Rey de España. Afirma que «haber presentado mi dimisión es un

servicio más a mi pueblo y mi Rey»,´ y sostiene que «buscar otras causas será entrar en un terrenoJ de

falsedades». Alguna anécdota habrá en cuanto ha sucedido, pero las razones de Fernández-Miranda

parecen hoy rigurosamente válidas. Las Cortes orgánicas se acaban, y no es malo el consejo del .genera]

sDe Gaulle, un agudísimo político, según el cual «hay que dejar las cosas antes de que las cosas; le déjten

a uno», Sentencia que todo político debería llevar escrita en su corazón p en su libro de. horas;

Fernández-Miranda va a dejar las Cortes, pero quien piense que deja la política podría equivocarse en

grave manera sobre el sentido de las realidades. La historia no concluye, sino que comienza de nuevo el

próximo 15 de junio. Más allá está en blanco el gran libro de la Historia de España.

 

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