Autor: López Rodríguez, Florentino (NEGRÍN). 
   Fernández-Miranda     
 
 Pueblo.    01/06/1977.  Página: 3. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

IMiMIÜ

FERNANDEZ-MIRANDA

A dimisión del presidente de las Cortes es una de esas noticias que paralizan

instantáneamente la actividad de la clase dirigente! ´ Tal es la magnitud de., fa sorpresa.

Aunque el J^opio Fernández-Miranda ha explicado públicamente-su renuncia, la verdad, es

que todo el mundo anda buscándole tres pies al gato, conjetura sobre conjetura. A mí me parece

que lo más sencillo es leer con detenimiento las justificaciones del propio interesado. De ello se

colige que se /trata de un hecho político encajable en lo ´sólito, en la normar dinámica de la

vida política dé esta hora.

Veamos El ilustre profesor sostiene que el Rey es el primer cumplidor de las leyes, «y por eso su voluntad

es clara para cumplir el espíritu de la ley de Reforma Política». ¿Y cuá] es ese espíritu? No lo dice el

profesor. JEn mi opinión, entrar en un sistema democrático de perfiles clásicos, en donde de facto todo ha

de tener carácter constituyente. Esta hipótesis parece avalarla .el propio Fernández-Miranda al señalar que

la ley de Reforma Política, «muy sencilla, pero de enorme calado» (adviértase la profunda intencionalidad

del juicio), «concibe unas nuevas Cortes y un nuevo presidente, y no sólo un nuevo nombramiento, que

pudiera recaer sobre la misma i persona». Y más adelante: «Yo no soy la persona indicada para esto»,

refiriéndose a la tarea de arbitraje que corresponderá al nuevo presidente de las Cortes. Es decir, todo

parece indicar que, por pura coherencia, el proceso de cambio político .obliga´a agotar su lógica interna,

cambiando también a personas accedidas por el procedimiento virtualmente obsoleto. Admitidos estos

supuestos, la desembocadura es clara: nos encontramos ante el cambio político, esto es, ante el

nacimiento de la democracia.

Claro que estas sutilezas no pudieran ser, en postrera instancia, más que una interpretación literaria, «1

vicio burgués de la interpretación, que dice una escritora norteamericana.

Porque rumores hay para todos los gustos.

Lo que está más claro que el agua es el hondo afecto del Rey a Torcuato Fernández-Miranda, otorgan,

dolé los máximos honores y el reconocimiento público a sus servicios.

Fernández-Miranda esi una de las cabezas bien dotadas de este país. Y al servicio del país y de la Corona

puso., lealment«. su entendimiento, su carácter y sus dotes políticas, virtudes que posee en alto grado.

Goza fama —mala fama— d» hombre altivo y poco cor. dial No sé yo si la inteligencia engendra desdén

MI experiencia, r, .por ende, mi opinión es todo lo contrario. En las dos o tres largas conversaciones que

he sostenido con él, he salido encan¿ tado, por su finura, por ,SH disposición acogedora, por su riqueza

mental, por su don de conversación Álsrn-nas personas dicen de Fernández-Miranda qne es wn. hombre

raro. En efecto; ¿existe sobre el planeta alg» más raro que un hombre d« talento?

 

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