Autor: Narvión, Pilar (CASANDRA). 
   Aborto, pena de muerte y esterilización     
 
 Pueblo.    11/02/1977.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABORTO, PENA DE MUERTE Y ESTERILIZACIÓN

Tengo la sospecho de que uno bueno porte de los hombres que se muestren partidarios de la legalización

del aborto lo son porque han encontrado en él una buena manera de librarse con facilidad de la

responsabilidad de la paternidad, y eso sin tener que afrontar las gravísimas consecuencias físicos,

psíquicas, morales y de todo orden que un aborto puede tener para la mujer.

Se paga la factura de un aborto, y el caballero incapaz de afrontar sus responsabilidades de padre se libera

con poco riesgo de ellas, cargando a la mujer con todas las secuelas del fronte. Observemos que no son

parlamentos de mayoría femenino.

los que aprueban la legalización del aborto; lo son los parlamentos en uso, con mayoría masiva

de caballeros que encuentran bien venida esta facilidad que se les da pura descargarse de un posible peso.

HAY otro aspecto de la cuestión del aborto bien singular. Es notorio que el mismo sector ideológico

que viene luchando desde hace años por la abolición de la pena de muerte es el que reivindica con más

vigor la legalización del aborto, de modo que se da la paradoja de que la misma persona que se manifiesta

contra la pena capital, se manifiesta a favor del aborto. El criminal convicto y confeso, que ha tenido

a su disposición los medios de la defensa ante un tribunal con todas las garantías de la ley, merece,

a una buena masa de gentes, muchísima más consideración que el inocente feto, que jamás ha atentado

contra nadie, que es la imagen misma de la inocencia, que carece de tribunal y abogados defensores y al

que se condena sin darle la palabra. En buena lógica, quienes militamos en la doctrina de la abolición de

la pena de muerte, porque consideramos que la vida es sagrada y nadie puede atentar contra ella,

debemos militar con idéntico vigor en la defensa de la vida del nonato, criatura supremamente indefensa

e inocente. La protección de la vida de un adulto no puede hacerse a expensas de la vida de un niño.

La vida es un derecho intocable para todos, es totalmente imposible hacer excepción, ni ante el criminal

condenado a la última pena, ni ante ese ser indefenso a quien nadie tiene derecho a culpar de nada.

Las famosas cifras de ios 300.000 abortos anuales en España —imposible de controlar como todas las

cifras negras— son los efectos de unas causas que son las que, de verdad, están necesitadas de tomas de

posición, de reivindicaciones, de campañas, más justas y más serias que las de la legalización del aborto,

a comenzar por las campañas serias de planificación familiar y de información sobre la anticoncepción.

Son las causas de esa cifra de los 300.000 abortos las que hay que estudiar y remediar, no los efectos que

llevan a ese terrible extremo que deja traumatizadas para siempre a las mujeres.

Lo que necesitamos es una buena política de planificación familiar en la que no siempre sea la mujer la

que cargue con todas las responsabilidades y todos los riesgos. Hay padres de familia que aceptan los

riesgos de un aborto de su mujer con toda normalidad y se rebelarían indignados si alguien les propusiese

la solución, infinitamente más fácil, sin riesgos físicos de ningún tipo, rápida y barata, de la esterilización

masculina.

El tema de las madres solteras es la causa de muchos abortos, causa grave que lleva a efectos extremos

que se podrían evitar. La maternidad d« muchas mujeres solteras les resulta insostenible porque las ha

llevado a ese extremo el padre responsable que se lava las manos tranquilamente enviando a la mujer a

pasar un fin de semana a Londres para abortar, mientras él se va a ver jugar a su equipo favorito.

Es muy fácil legislar en favor del aborto cuando quien aborta es otro, es más fácil legislar en favor del

aborto que dar a la madre las posibilidades mínimas para que su maternidad tenga viabilidad normal en

una sociedad que no le sea dura y hostil. Abortar no es beberse un vaso de agua, quedan secuelas físicas y

psíquicas del trance. Todos los médicos saben que cada aborto crea dificultades más serias para un

posterior embarazo y parto feliz. Es más fácil hablar del aborto y solucionar problemas por esa vía, que

proponerse seríamente los medios de una paternidad consciente y responsable. Se goza de la Naturaleza y

si la Naturaleza obra en consecuencia, se arriesga la vida da la mujer, y hasta la próxima. Señores,

caballeros diputados, a votar por la solución ideal para ustedes.

 

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