Autor: Hernández Domínguez, Abel. 
   El Cambio     
 
 Informaciones.    13/06/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

EL CAMBIO

Por Abel HERNÁNDEZ

ESTA dando España un vuelco repentino de consecuencias imprevisibles? Esto podría deducirse de los

sondeos preeleetorales que sé están llevando a cabo febrilmente. A juzgar por los resultados, la izquierda

marxista (lo que antaño se conocía por «los rojos») puede ocupar casi la mitad del Congreso de diputados.

Ganan los que perdieron la guerra y pierden estrepitosamente los qiie la ganaron (conocidos por «los azu-

les»).

Es cierto que, comparando las diversas encuestas, uno observa astronómicas diferencias en muchos casos.

De lo .que parece concluirse que estas radiografías electo-rulés son, hasta el momento, poco fiables. £1

volumen de indecisos es demasiado grande y la neutralidad de los encuestadores no está- comprobada.

Habrá que ser, por tanto, cautelosos. Sin embargo, las tendencias al cambio de la sociedad española son

claras, dejando de lado los porcentajes concretos de cada formación política. Se acabó la apelación a la

mayoría silenciosa para justificar el inmovilismo y defender los propios intereses.

Con los datos que se tienen, no es aventurado afirmar que en este país el cambio es inevitable y que la

sociedad se escora a la izquierda. Otras conclusiones son las siguientes: I." Si el presidente Suárez no

presenta su candidatura al frente de la Unión Centro, este país probablemente se habría dividido,

efectivamente, en tíos. El Centro Democrático habría obtenido una minoría, flanqueada por dos

«mayorías»: P.S.O.E., a su izquierda, y Alianza Popular, a su derecha.

2.a El socialismo marxista del P.S.O.E, se va a ile-var una gran cantidad de votos de ciudadanos

auténticamente demócrata* que no han querido dar su sufragio al Poder, pero que hubieran votado un

socialismo moderado, europeo, no marxista, si éste se hubiera presentado como opción seria. La

tendencia mayoritaria de este país es la Socialdemocracia —el centro-izquierda—, que fue ahogada antes

de las elecciones por unos y por otros y que habrá que rehacer —en eso se está— inmediatamente.

3.a La Democracia Cristiana está pagando ahora sus errores y sus «capillitas». Sin embargo, sumando los

escaños que van a obtener en el Centro (Alvarez de Miranda, P.P. y «tácitos», además de algunos

«independientes») y los del Equino (Ruiz-Giménez y Gil-Robles), incluidos los de las diversas regiones,

los cristianodemócratas pueden ser el primero o el segundo partido mayoritario en el Parlamento. Es de

suponer que dentro de pocos meses —y este es el propósito de muchos de sus dirigentes— la Democracia

Cristiana celebrará su congreso constituyente de la unidad y ocupará su espacio lógico: el centro-derecha.

4.a El partido, que, como tal partido, se perfila vencedor en estas elecciones —el P.S.O.E., de Felipe

González—, carece de cuadros de gobierno serios, tiene una base radicalizada, no tiene clara su identidad,

no concuerda con el socialismo europeo, se define republicano y no tiene definido su espacio político. Lo

que ha ocurrido en Toro (Zamora) con el crucifijo y con el retrato del Rey, y la peripecia de Zayas en

Teruel con el nombre de José Antonio, son algunos indicios de la falta de madurez política de este partido

socialista. Que Dios nos coja confesados si éstos alcanzan el Poder.

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