Libros. Alberto Moncada: Sociología de la Educación     
 
 Boletín del Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciados en Filosofía y Letras y en Ciencias.     Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 13. 

Libros

Alberto MONCADA: Sociología de la educación. Edicusa. Madrid, 1976. 26 págs. 180 ptas.

El objetivo que A. Moncada pretende cubrir con su libro es el de establecer una panorámica de temas a

tratar por una moderna sociología de la educación al mismo tiempo que aplica su metodología al estudio

del suceso educativo español.

Su estudio busca la superación del empirismo sociológico para entrar en el campo de una sociología

teórica que explique los hechos tratados en conexión con la dinámica social. En el prólogo empareja su

tratamiento con los «criterios metodológicos más vanguardistas», entre los que destaca los trabajos del

Instituto de la Educación de la Universidad de Londres.

Esta «opción teórica» parece en principio irreprochable. Ir más allá de los datos empíricos, buscar el

sentido de los hechos en los movimientos profundos de la sociedad es la única forma de que la sociología

ayude a una mejor comprensión de los fenómenos sociales. Otro problema, decisivo sin duda, sera el

método analítico que se empiece. Perú dejando esto de lado, el planteamiento tiene unos claros límites:

debe hacerse sobre los datos empíricos. La carencia de sistematizaciones estadísticas que padece el tema

educativo en España debe plantear al sociólogo la exigencia de rellenar estas lagunas. Es, en cualquier

caso, una necesidad para la clarificación de los problemas.

Examinar la evolución del sistema escolar para encarar el análisis de las relaciones economía-educacíón

necesita un contraste de datos; su búsqueda, en muchos casos. Un estudio de la evolución de la demanda

educativa de la demanda de formación profesional y de la oferta que el sistema económico estuvo v está

dispuesto a sufragar puede ofrecer bastante luz sobre las características de la formación social española y

el papel que en ella juega el sistema educativo. Sobre las contradicciones que se dan, siempre presentes en

torno a la L. G. E.

Afirmaciones como: «Puede concluirse, por tanto, que ni la enseñanza superior ni la profesionalen sus

diversos grados necesitan ser modificadas para acomodarlas a las necesidades reales del modelo socio-

económico español», dado que «el .empresariado español, que conoce las reglas del juego del mundo en

que vive, ha comprendido que por muchos años España va a ser consumidora y no productora de tec-

nología», necesitarían ser matizadas en el tiempo y el espacio. Igualmente sería preciso describir las

características del modelo socioeconómico para examinar cómo incide la dependencia tecnológica

consustancial a su desarrollo.

La utilización de conceptos como «empresariado español», la idea de una clase dominante indiferenciada

no ayuda a comprender las contradicciones que rodean la puesta en marcha de la L. G. S., su relación con

las fisuras que en el bloque dominante existen a partir de 1970, al agotarse el modelo de desarrollo

económico de los 60, establecido bajo la hegemonía del capital financiero.

Un tratamiento reciente del problema —«La enseñanza en España»,Ed. Comunicación, 1975— nos ofrece

un ejemplo de cómo combinar el tratamiento empírico con una más profunda visión teórica.

Esta es, tal vez, la mayor objeción que se puede hacer al libro, junto con la de su cierto confusionismo

expositivo al hacer una amalgama de las distintas cuestiones: la utilización demasiado frecuente de

consideraciones generales, no suficientemente examinadas ni apoyadas.

Dividido en siete capítulos, tras de tratar las relaciones entre educación y economía en el ámbito de una

sociedad en la que «la educación se ha transformado en un capítulo de la actividad económica», entra en

el tema de la movilidad social. El mito de la «igualdad de oportunidades», conseguida a través de la

educación, que sienta las bases de la «sociedad meritocrática», aparece plenamente cuestionado incluso

para los países en donde se ofrece un mayor número de oportunidades de escolarización, como en los

USA. Tomando como base los trabajos de Jencks y de otros sociólogos americanos insiste en la

«dificultad de corregir con medidas de escolaridad las injusticias y ambivalencias del mercado de empleo

en la sociedad capitalista».

Después aborda los contenidos de la educación —sociología de los curriculum de las distintas

escolaridades—, el examen del «suceso educativo» —lugar, procedimiento y protagonistas— y llega al

tema del control del sistema educativo, bajo la óptica de la ley Villar. El control de las inversiones por la

clase capitalista está garantizado a través del Ministerio de Hacienda, regulador de la oferta educativa. En

lo pedagógico la ley entronizaría la soberanía deí experto ministerial. El «lobby» pedagógico: «mezcla de

intereses doctrinales y económicos de eclesiásticos, académicos y" empresarios editoriales», estaría

subordinado al abrumador intervencionismo estatal centralista. Habría que completar la visión, en mi

opinión, con eí examen de la influencia de los sectores privados en las decisiones del M. E. C.

Acaba el libro con una interesante estudio comparativo de cuatro sistemas educativos: él norteamericano

—abierto y pragmático—, el francés —centralista—, el húngaro —meritocrático igualador y el peruano

—utópico su proyecto actual para una estructura económica dependiente.

Tal vez la idea fundamental encerrada en el libro es la de la crisis en que han entrado los gigantescos

sistemas educativos de las sociedades capitalistas desarrolladas, cuando el proceso de socialización de la

juventud a través de la educación no puede ser fácilmente controlado, según los fines que el sistema exige

de él y éste se cuestiona hacer frente a los enormes gastos que supone su continuo crecimiento.

Esta contradicción aparece particularmente agudizada en países como España, industrializados pero

dependientes. Y se emparenta con las contradictorias opciones e incertidumbres económicas y políticas de

las fracciones del capitalismo español. Sin añadir la componente de una alternativa popular al sistema

educativo que se está perfilando en nuestro país.

Javier DOZ

 

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