Autor: Méndez, Maite. 
   Psicólogos prohíbida la enseñanza     
 
 Boletín de la Sección Profesional de Psicólogos del Ilustre Colegio Oficial de Doctores y Licenciado.    28/12/1976.  Página: 2. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Psicólogos, prohibida la enseñanza

Soy Psicólogo (en paro) y hace poco pude haber encontrado un trabajo y romper así con ese

estado de "profesional parado" que tengo desde hace más de dos años (el tiempo que hace

terminé la carrera).

Soy del plan antiguo (el único existente hasta ahora), es decir Licenciado en Filosofía y Letras,

Sección Psicología, y ya que en este tiempo he intentado inútilmente hacer uso de lo de

"Sección de Psicología", opté, en base al problema monetario, por agarrarme a lo de Filosofía y

Letras y trabajar en un Instituto de Enseñanza Media dando clases, pues tenía el consabido

enchufe, y muchísimas (todas) posibilidades reales de trabajar.

Pero cuál no sería mi sorpresa cuando a la hora del contrato, no me admitieron, en. la

Delegación, porque este año ha salido una orden quitando a los Psicólogos la posibilidad de

dar clases en Centros Oficiales de Enseñanza Media.

En otras palabras: Los Licenciados en Filosofía —Sección Psicología— no podemos dar clases

en centros oficiales.

Esto me lo han confirmado en otra Delegación y otros Psicólogos en mis mismas condiciones.

La jugada por parte del Ministerio es clara, se nos ignora hasta el punto de, ´porque sí,

negarnos la posibilidad de trabajar; por otro lado, un Psicólogo podría causar problemas en un

centro, mejor no se le acepta.

¿Pero en base a que yo no puedo hacer uso de ese tituló que me acredita como Licenciado en

Filosofía y Letras? Si. me quitan esa posibilidad (que sinceramente me importaría, pues no es

el trabajo idóneo del Psicólogo) que me permitan y den trabajo como Psicólogo.

En fin, el problema se me hubiera resuelto si, por ejemplo, yo hubiera sido Licenciado en

Historia o Literatura, pues entonces, según me dijeron, no había problema y rápidamente

tendría mi contrato; pero, claro, sentían mucho el fallo ese de ser Psicólogo, y que no pudieran

hacer nada por mí.

Maite MÉNDEZ

 

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