Autor: Rodríguez Ramos, Luis. 
   El aborto como delito: situación actual (I)     
 
 Diario 16.    26/01/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 9. 

Miércoles 26-enero 77/DIARIO16

OPINIÓN/5

El aborto como delito: Situación actual (I)

Luis Rodríguez Ramos

(Profesor agregado de Derecho Penal de la Complutense)

La próxima descriminalización del aborto en Italia, con los precedentes aún cercanos y de igual signo en

otros países occidentales, invita a considerar el tema del aborto como delito en España, examinando en

primer lugar la actual situación jurídica y sociológica (I) y, próximamente, las principales opciones de una

reforma legislativa en este ámbito (II).

La regulación de los delitos de aborto no la heredó el vigente Código Penal de los anteriores, sino de la

Ley de Protección de la Natalidad que vio la luz en 1941. En gran parte por razones de política

demográfica expansionista, esta -ley mezcló los tradicionales delitos de aborto con las propagandas y

otras operaciones abortivas y anticonceptivas: el aborto se configuraba como un delito contra la vida y

contra la patria, que necesitaba brazos después de la guerra civil. Incluidos gran parte de los preceptos de

esta ley en el Código de 1944, se extendió confusamente la esfera de lo ilícito penal en este ámbito y se

agravaron las penas para los delitos que ya lo eran desde el siglo pasado.

En la actualidad es delito, que puede merecer hasta doce años ;de privación de libertad en algunos casos,

causar intencionadomente un aborto en mujer embarazada (con o sin su consentimiento) o, incluso, sin

intención, pero violenta e imprudentemente. También delinque la mujer que se causa o consiente su

propio aborto y, sin detallar en aras de la brevedad, los que realizan determinadas conductas de

fabricación, expedición, propaganda, etcétera de abortivos o anticonceptivos. Por expresa indicación del

Código, se disminuye notablemente la pena a la mujer, o a sus padres, que causan el aborto con la

finalidad de evitar la deshonra que se derivaría del alumbramiento, sin que consten otras circunstancias

atenuatorias específicas distintas de está "causa honoris".

El aborto terapéutico y otras. Figuras

Aunque en el capítulo del aborto (artículos 411 a 417) no se diga nada sobre este particular, la

circunstancia eximente denominada "estado de necesidad" parece excluir del ámbito delictivo el llamado

"aborto terapéutico", que consiste en la interrupción voluntaria del embarazo cuando su continuación

pone en peligro la vida de la madre. El Código penal, en base a un estudio comparativo de las penas,

considera un mal mayor la muerte de la madre —persona con vida actual e independiente— que la del

feto —proyecto de persona y. vida dependiente—, resolviendo el conflicto en favor de la madre.

Otras modalidades de aborto, como el eugénico o eugenésico (evitar nacimientos de seres humanos con

taras graves), el ético (impedir el nacimiento de seres engendrados en actos delictivos: violación, abuso de

menor, incesto, etc.) y el económico-social (frustrar el alumbramiento que va a perturbar, más o menos

gravemente, la situación de una familia indigente), figuras de aborto que en otros países merecen un

tratamiento atenuado o, incluso, de exención de responsabilidad penal, en el Código español carecen de

toda consideración.

Si la ley prohibe extensa e intensamente el aborto, tranquilizando a sectores que atienden más a la

existencia de leyes prohibitivas que a la eficacia o a los hechos, la realidad sociológica conculca continua,

y cuantiosísimamente estas normas, ´ con grandes cifras de "criminalidad " oculta", principalmente en

base a que el aborto es, por antonomasia, uno de los llamados "delitos sin víctima". Y efectivamente, con

las naturales reservas ante la exactitud de estadísticas sobre delios ocultos, se suele estimar que en España

hay al año de 100.000 a 500.000 abortos clandestinos y delictivos, cuando los Tribunales no conocen en

igual espacio de tiempo mas de 300 casos,lo que significa que no llega al 0,3 por 100 el número de

abortos delictivos que se castigan.

A estos datos estadísticos hay que sumar otro fenómeno actual: el turismo abortivo. Las mujeres que

queriendo abortar disponen de medios económicos, pueden viajar a Inglaterra o a otro país y, lícitamente

por la territorialidad de la ley penal, conseguir en un fin de semana su propósito.

Esta panorámica social evidencia que la capacidad económica, la astucia o la suerte originan un agravio

comparativo de enormes proporciones cuantitativas, entre un reducidísimo grupo (el 0,3 por 100) de

indigentes, obtusos o malafortunados que sufren condena por delito de aborto, y un grupo numerosísimo

(el 99,7 por 100) que elude tal condena por riqueza, inteligencia o buena suerte; pero unos y otros, por

actuar en un mundo mas o menos clandestino, están sometidos a riesgos graves para su vida o salud y, en

cualquier caso, a un alto coste económico si no a chantajes.

Por otra parte, la gran intensidad y extensión formalmente represiva de la legislación penal contrasta con

la penuria de normas jurídicas e instituciones oficiales que, "por las buenas", ofrezcan orientación y

soluciones a las embarazadas en trance de abortar, o garantías de igualdad (legitimidad) a los hijos en

camino, pues el actual ordenamiento jurídico plantea, en cierto modo, una alternativa rígida para

solucionar honrosamente el ambarazo de una célibe: el matrimonio o el aborto.

 

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