Autor: Sánchez Agesta, Luis. 
   Elecciones y opciones     
 
 Ya.    23/03/1977.  Página: 5-6. Páginas: 2. Párrafos: 11. 

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ELECCIONES Y OPCIONES

AL término de un Consejo de Ministros de cualquiera, de estos días se repartirá a la prensa eldecreto-ley

que regule las elecciones, fije la ¿fecha en que han de celebrarse y señale el período y las condiciones en

que ha de realizarse la campaña electoral. Todos tenemos conciencia de •que esto va « ocurrir en fecha

inmediata, y también tenemos conciencia, de que las próximas Cortes, sea cualquiera su composición, van

a ser, en más o en menos-(más bien en más que en menos), unas Cortes constituyentes. Según parece,

sólo tres o cuatro de los ochenta partidos que han pasado por registro-,—que es la nueva forma de llamar

a la "ventanilla,"— tienen a medio zurcir sus listas de candidatos. Pero no es esto lo que debe

preocuparnos, y más bien diríamos lúe puede interpretarse como el primer signo feliz de la hecatombe de

embriones de partidos que va a producir la prueba de una elección. Me parece que si esos hechos se

producen en el mes de manso para una elección en el mes de junio, no pasarán de una docena los partidos

que efectivamente se enfrenten con seriedad al trance electoral.

LO que debe preocuparnos es algo distinto y mucho más profundo. Esas Cortes semiconstituyentes

tratarán de remodelar o de escribir de nuevo las leyes fundamentales de España. Y si sólo hay dos o tres

partidos que tienen ya dispuestos SMS candidatos para esa prueba electoral, me pareos que no hay

ninguno que tenga un cuadro de ideas sistemáticas sobre lo que puede ser esa reforma o recreación

constitucional.

AUN más, el Gobierno actual, por razones archisabidas, no es ni un Gobierno Ae partido, ni un Gobierno

nacional. Esto es, no es.un Gobierno lúe puede presentar a las Corles un proyecto, que tenga, otro

respaldo que el de la autoridad puramente personal, por muy alta que la valoremos, de quienes lo

integran. Lo que, en últímo término, quiere decir que van a ser unas Cortes desorientadas, en el sentido

literal, del término, carentes de la orientación que podría darles un Gobierno de concentración nacional

con un proyecto coherente de lo que debía ser la constitución española, - o que pudiera gestionar un

compromiso de varios proyectos definidos por los partidos, como opciones propias y que pudieran

coordinarse entre sí.

ES muy posible y deseable que que me equivoque y que los cinco o seis partidos que puedan concurrir

seriamente a la elección tengan a estas horas gabinetes de estudio que estén perfilando las posibles

opciones de un debate constitucional (que seria deseable que fitera tan breve como flexible). Y es todavía

más probable que el Gobierno tenga algún proyecto perfila-do de lo que quiere hacer, una ves que haya

cuajado el fruto, con unas Cortes elegidas por sufragio universal, de ese primer planteamiento que hizo

con la ley para la Reforma Política aprobada en referéndum.

POR si sirve de algo, iñtenta-re un balance de los temas que han s-urgido a la palestra p ú blic a en

proyectos parciales, en alusiones oficiales u oficiosas, o incluso etí textos jurídicos vigentes, que, como es

natural, pueden ser revisados en esa oportunidad constituyente. Empezaremos por lo más obvio. Está

vigente el Movimiento y su Consejo Nacional. Y junto a él, el Consejo del Reino, con una nueva

estructura,, pero con la integridad de sus facultades políticas, especialmente en lo que afecta a la

Presidencia del Gobierno. En relación con la propia institución monárquica han surgido bajo la forma de

proyectos varias iniciativas referentes a la reforma de la regencia, las normas de sucesión, la tutela y la

edad hábil para gobernar. En este ámbito de los orejanos ha. definido en normas transitorias. Y muy

especialmente la estructura de una segunda camara., en que la alusión a una representación "de las

entidades territoriales", está en /tinción clara de la organización territorial que se dé a España. Este es,

naturalmente, mi tema que exige un capítulo separado. Parece que los políticos y los partidos hablan de

regiones, y hasta, algunos de federación. Habría, que tener más de un borrador de las posibilidades de una

nueva organización regional, atendiendo más que a las emociones iuo . el regionalismo, pueda suscitar y

al valor emotivo de palabras como "autonomía",, "naciones" o "pueblos", a las experiencias concretas de

este tipo de organización en el mundo.

UN tema diverso es la relación entre el Gobierno y las Cámaras, en que la experiencia constitucional de

otros países apunta hoy modelos muy claros, que pueden ciar una solución razonable en el cuadro de la

Monarquía. Y claro está que en este in ventarlo no puede perderse de vista el ámbito de la- organización

social con el juego entre la.libre iniciativa y la posible socialización de la propiedad, ni incluso, aunque

haya una plantilla muy aceptable, hasta, en la literalidad de su texto, el cuadro de los derechos personales,

públicos y políticos. Parece que habrá que pensar también en algún órgano judicial de carácter

constitucional y aceptar o reformar ese flamante Consejo de Economía. Y me temo que algo habrá, que

decir sobre la Iglesia—la educación, no sé si el matrimonio—y las posibles renuncias de soberanía en el

cuadro de organismos supranacionales o internacionales. La opción básica puede darse entre un testo

nuevo o una reforma más. Muchas razones aconsejarían que los partidos en sus campañas nos dieran

alguna orientación de sus propósitos.

Luís SÁNCHEZ AGESTA

 

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