Narcisos     
 
 Diario 16.    04/04/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Narcisos

En muy pocos días el proceso político que debe conducirnos a la democracia ha entrado en una fase

peligrosa. La falta de una concepción abierta del compromiso democrático, el juego" a corto plazo de

quienes no saben ver más allá del día ¡Siguiente, los resabios franquistas y la resistencia bunkerizada de

los intereses triunfantes durante los últimos cuarenta años están conduciendo a este país a una posible

crisis de consecuencias imprevisibles. Por un lado, el Gobierno juega a pasar la pelota del reconocimiento

del Partido Comunista al Tribunal Supremo, y éste se la devuelve, originándose un peligroso embrollo.

Por otro, el presidente Suárez se empeña en operaciones de gran Fou-ché, para tratar de pasar a la historia

como el hombre del franquismo, de la transición democrática y de la nueva democracia parida a partir del

sistema orgánico. Esa pretensión está llevando a querer intervenir en el próximo proceso electoral,

entrando a saco en el Centro Democrático para organizar, diriamizar y conducir la siembra de candidatos

y la recolección de escaños. Parece que alguien se ha servido del símil de un autobús conducido por el

señor Suárez donde viajarían los candidatos del Centro, que el señor Suárez depositaría en la gran parada

de las próximas Cortes Españolas. Y parece que los argumentos para tal conducción se basan en los

resultados de unas impresionantes y misteriosas encuestas que, aparte de su popularidad, le cuentan la

irresistible ascensión y triunfo de Alianza Popular, a menos que el señor presidente, con su popularidad

más popular, deje a los de Alianza en la cuneta, lejos del autobús y de la poltrona presidencial. Mientras

tanto se procede a bajar del autobús a personas como el señor Areilza, que no .favorecen a Alianza

Popular, pero que pueden tener vitola y veleidades presidenciales, y se vuelve á preguntar a la opinión

qué le parece el señor presidente como candidato, para recoger la respuesta obvia de que debe

presentarse. Se hacen, por otra parte, guiños a cierta seudoizquierda, íá soeialdemocracia brazo en alto.

Lo malo de esa operación de gran Fouehé es que el país no va a tragarla. Si aquí no se legalizan todos los

partidos políticos, con o sin el Tribunal Supremo, si el Gobierno del señor Suárez se empeña en lanzarse a

la manipulación electoral con todos sus medios, televiansones, gobernadores y ca-maradas del

Movimiento desmantelado, al servicio dé la gran operación suarecista, vestida de Centro, ios partidos

realmente democráticos y, por supuesto, toda la izquierda, van a denunciarlo, van a decir que no es

admisible ese juego, y van á dejar al proceso de reforma política reducido a un cambio de nombres.

Pero ya puede ir pensando el señor Suárez cómo va a gobernar con los sindicatos y la clase obrera

enfrentada, con la izquierda cantando las hazañas de los nuevos demócratas y con el país entero

averiguando por las encuestas sucesivas que la popularidad del señor Suárez no acabó con los populares

de la Alianza, sino que más bien son términos intercambiables. Y, a lo peor, a los bienintencionados

políticos que se dedican ahora a esconder las banderas republicanas que aparecen en los mítines les da por

ponerlas en el mástil para animar la fiesta. Con lo cual la brillante operación del actual Gobierno podría

apagarse antes de tiempo. Señores del Gobierno: su papel, encargado por la Corona, es conducir sin

trampas el proceso hasta la democracia, establecer las condiciones para que todos puedan ir a las

elecciones con libertad y garantías de neutralidad, velar porque los salvadores violentos de nuestras

esencias o los salvadores violentos de la humanidad igualitaria y ubre no nos inunden los cementerios;

hacer algo por gobernar este país y ensayar alguna medida económica que no sea un desastre como hasta

ahora, por ejemplo, y... estar dispuestos a que otros le reemplacen para otras misiones que el país

requiere. Y éstas son unas decisiones políticas que no tienen nada qué ver con en-cuestitas ni con afanes

fie medro de personajillos de medio peló. Tienen que ver con los intereses y los derechos inalienables del

país, y con los mismos intereses de la institución monárquica. Y no verlo así sería propio de narcisillos

incapaces de contemplar nada que no sea su propio ombligo.

 

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