Demasiadas candidaturas     
 
 Ya.    10/05/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 5. 

10-V-77

Demasiadas candidaturas

¿ES serio que para Madrid se presenten 26 candidaturas? Y el panorama no es distinto para el resto de

España, Nos quejábamos ayer del número da partidos; tenemos que quejarnos hoy de que esos partidos no

hayan sabido unirse para ofrecer al país las grandes opciones políticas que verdaderamente respondan a lo

que el país es. Dos candidaturas socialistas, otras dos que se presentan corno afines, dos de centro, y a la

izquierda del Partido Comunista, cuatro candidaturas diferentes, y a la derecha de Alianza Popular, tres, y

tres candidaturas falangistas... ¿Para qué seguir? El resultado inmediato es la desorientación del elector; a

treinta y tantos días vista, la posible abstención de muchos.

NO nos hacemos la ilusión de que los que no han sabido hacer lo más fácil, que era unirse antes de

presentar candidaturas, vayan a hacer ahora lo más difícil, pero también lo más patriótico, que sería

retirarse para dejar únicamente las grandes opciones. ¿Qué puede hacerse entonces? En primer lugar,

sustituir los nombres desconocidos (¿quién puede decir que le suenan más que unos poquísimos nombres

de las listas de los candidatos?) por programas conocidos. En segundo lugar, que la propaganda se apoye

en esos programas, es decir, en lo positivo, Y decimos esto o la vista de las malas maneras electorales que

cada día apuntan con más fuerza.

SE diría que no se va tanto a ganar votos como a quitárselos al contrario. Y peor aun, procurando no sólo

derrotarle, sino excluirle del juego negándole lo que se llama credibilidad democrática. Pero si a eso

vamos, ¿quiénes pueden alardear de esa credibilidad? No, por cierto, los partidos de la izquierda, que son

tan totalitarios como sus homólogos de lo derecha, ni los que ahora mismo se presentan con un signo

inequívocamente revanchista y niegan por adelantada su acatamiento a la posible victoria electoral del

contrario.

COMO decía recientemente don Julián Marías, sólo hay una actitud válida ante las elecciones: enfocarlos

como la imposibilidad de volver at planteamiento de la guerra civil. Esta fue posible, recordamos, porque

los españoles se dividieron en dos bloques, cada uno de los cuales se negaba a convivir con el otro. Pues

bien, ésa ss la tentación tanto de los que quieren continuar la victoria de 1939 como de los qus se

comportan como si el desenlace de la guerra hubiese sido el contrario al que tuvo. La guerra quedó atrás.

Por esto no so puede hacer la propaganda electoral como un procurar acertar en la cabeza del contrario.

Mientras cada cual no comprenda que por encima de la propia victoria debe estar el respeto a! qué no

piensa como él, podremos llamarnos demócratas a gritos, pero no habremos aprendido ni e! "¡abecé" de la

democracia.

 

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