Según un estudio del Banco Atlántica sobre la población agraria. 
 Casi un 50 por100 de los cabezas de familia activos son analfabetos     
 
 Informaciones.    18/07/1977.  Páginas: 1. Párrafos: 4. 

SEGÚN UN ESTUDIO DEL BANCO ATLÁNTICO SOBRE POBLACIÓN AGRARIA

Casi un 50 por 100 de los cabezas de familia activos son analfabetos

MADRID, 1S (INFORMACIONES).

EL servicio de estudios del Banco Atlántico, a través de los datos que aporta la encuesta de Equipamiento

y Nivel Cultural de las Familias, publicada por el Instituto Nacional de Estadística durante el año pasado,

compara los porcentajes de los cabezas de familia integrantes de la población activa agraria y no agraria,

según su grado de estudios. «La resultante —dice el informe— es clara y perfectamente expresiva de una

situación de notable inferioridad en el campo.»

Mientras la media del total de cabezas de familia analfabetos que integran la población activa española en

los sectores no agrarios es del 18 por 100, en el campo ese índice es dos veces y media mayor, llegando al

46,7 por 100, lo cual ejerce determinados efectos económicos. Las peores situaciones, comparadas, se dan

en Andalucía, Murcia y Canarias, con un porcentaje de 68, 67 y 65,5, respectivamente; mientras que las

cifras más bajas corresponden a Castilla la Vieja, León y Asturias, con 17, 18,1 y 20,2 por 100,

respectivamente.

A la vista de las cifras, los autores del informe se plantean la siguiente disyuntiva: «¿Lo que ocurre se

debe a la pobreza relativa de la agricultura española o es, por el contrario, dicha pobreza la consecuencia

de un nivel cultural inferior?» De todas maneras, de esta circunstancia se derivan dos claras

consecuencias. Por un lado, la difícil adaptación en la sociedad de una situación como la descrita, y por

otro, una hipótesis basada en que, tras las dificultades económicas de la agricultura española, se esconde

un sector que realmente se halla desfavorecido culturalmente.

Aunque en la recensión del informe no se indica, cabe igualmente deducir de esta circunstancia un nuevo

dato demostrativo del envejecimiento de los cabezas de familia que aún trabajan en el campo, cuya

edad media supera, según recientes estadísticas, los cincuenta años, edad a partir de la cual se

encuentran precisamente los mayores porcentajes de analfabetos del país.

 

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