Problemas de los lectores. 
 El problema de las guarderías. Polémica sobre unas jornadas     
 
 Ya.    15/12/1977.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

PROBLEMAS DE LOS LECTORES

El problema de las guarderías, Polémica sobre unas jornadas

Doña María Antonia Fernández, experta del INCIE, a la que en su día entrevistamos sobre el II Simposio

de Guarderías, nos ha escrito para dirigirse a las personas que nos remitieron el "testimonio" sobre dichas

reuniones, que publicamos el jueves pasado. Dice en síntesis:

• El problema de las guarderías no es de organización d« unas jornadas ni de orientación de ponencias

ni de opiniones de grupo o humores emocionales de los participantes en el Simposio; es problema

de replanteamiento de estas instituciones a escala nacional y de formación de los educadores que van a

atenderlas. A eso deberían contribuir con todas sus aportaciones quienes están interesados en el tema¿ en

lugar de perderse en acusaciones y polémicas marginales.

• El citado Simposio,estuvo preparado con mucha antelación. Se llamó a todas las personas que

podrían haber aportado algo de saber científico; pero estamos faltos de "científicos" en este terreno, tal

vez porque la sociedad nuestra hasta ahora no ha sido consciente de la importancia de estos centros y

estas edades. El hecho de que para montar una guardería uno de los papeles más importantes exigidos

sea el de "proyecto industrial" habla por sí mismo; el que promueva esa industria no tiene por qué estar

más preparado qué el que quiera abrir un establecimiento de coloniales, por ejemplo. Con todo, es cierto

que muchas personas han sentido la necesidad de prepararse bien pata esta tarea educativa.

• Las jornadas tuvieron muchos percances. Lo que se ha contado no es todo; yo tendría que

añadir más datos. Pero creo que con guerras y enfrentamientos no vamos a ninguna parte. ¿Por qué no

ponernos a trabajar en lo importante: la situación educativa de los niños de guarderías? Las jornadas se

realizaron bajo mi única responsabilidad. Hasta ahora nadie se había atrevido a sacar a la luz la realidad

de estos centros. Yo sabía a lo que iné exponía, pero lo hice porque creo que no se trata de buscar éxitos

M oportunismos, sino de trabajar para buscar soluciones. Ahora me hace gracia pensar qué

entre todos me iban tachando sucesivamente de pertenecer al Opus y al PC. ¿En qué se ´parecerán ambos

grupos, como no sea en el afán de trabajo?

• Si la información sobre las jornadas no llegó a todos, la culpa es de que no existe registro nacional al

que poder acudir para informar más en concreto. En el verano se informó a través de la prensa; quienes

llamaron al INCIE fueron atendidos.

• El hecho testimoniado sobre lo que se "dijo de la familia, los valores y la moderación, pienso que no

debe responderse porque llevan bastante de Inoportunidad. Todos pudieron ver que todos pudieron

exponer su opinión; s¡ la moderadora tuvo que intervenir fue por disciplina del debate (evitar salidas de

tema o prolongaciones excesivas en un solo punto); claro que cuando esta disciplina no se acepta,

cualquier cosa puede ser tergiversada. Puedo asegurar que quise ser respetuosa con todos, fueran

del grupo que fueran; y tengo que decir que ni por unos ni por otros fui correspondida con la misma

actitud.

• Las "coordinadoras". Fueron un movimiento de buena voluntad. No me explico cómo se ha podido

radicalizar tanto ni qué intereses hay en radicalizarlas más aún. Se organizaron ellas solas, cuando un

puñado de trabajadores de guarderías descubrieron que tenían problemas comunes. Lo que no

entiendo, desde mi buena fe, eajla queja tan amarga de los que hasta ahora no se habían enterado de este

movimiento. También las comunidades cristianas de base, por ejemplo, surgieron así, y los obispos ni

cayeron en la cuenta de que existían hasta no encontrarse con ellas. Loe movimientos de base son así de

sencillos. ¿Por qué los que se quejan de su presencia no trabajan para lo mismo en vez de acusar lo

aparentemente distinto a lo de siempre?

• Lo importante es que una preocupación positiva ha salido a la luz. La esperanza está en que todos

contribuyamos a racionalizar este sector y a hacer de este trabajo una profesión técnica, dejando aparte las

guerrillas. En este país necesitamos mucho de realidades sencillas.

 

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