Autor: Espín, Manuel. 
 La moral pública y la moral privada. Del divorcio a la marginación social. 
 Opiniones: los partidos políticos y los temas tabú     
 
 Pueblo.    20/05/1977.  Páginas: 4. Párrafos: 39. 

Cuatro partidos —P. P., P. S. 0. E., 0. R. T. y P. S. P.—explicaban la semana pasada su punto de vista

sobre las cuestiones relacionadas con la moral social. En esta ocasión lo hacen otros tantos partidos de un

abanico Ideológico que hemos procurada sea lo más amplio posible. Como es lógico, las posturas no son

siempre coincidentes; de igual modo el posible lector o elector podrá coincidir con unas y discrepará en

otros. Especialmente en temas tan delicados y sujetos a opiniones y creencias personales como los de

moral social.

REFORMA SOCIAL

JOSÉ ANTONIO BAONZA

Periodista, jefe de Prensa del partido

R. S.E., como partido socialista democrático, aspira al establecimiento de un modelo de sociedad . en el

que queden erradicados cualquier tipo de opresión que impida al hombre el ejercicio consciente ´ de su

libertad y coarte las manifestaciones de su dignidad personal. En consecuencia, somos partidarios de

resolver con garantías jurídicas serias cualquiera de los problemas humanos que surgen en las sociedades

modernas, dentro de un sano entendimiento de los valores sociales e individuales que están en juego. O,

dicho de otro modo, proclamando como objetivo irrenunciable los principios de moral y salud publica que

corresponde siempre garantizar al Estado, deben quedar a salvo los derechos humanos fundamentales, que

habrán de reflejarse, debidamente desarrollados, en el ordenamiento penal.

En concreto, Reforma Social Española se ha manifestado reiteradamente favorable a una regulación

jurídica que garantice los derechos inalienables de la persona humana, de manera que se elimine todo tipo

de privilegio, explotación o marginación. Sobre el divorcio, por ejemplo, R. S. E. defiende la separación

radical del derecho civil y del canónico —en línea con su posición de separar las relaciones Iglesia -

Estado. Por tanto, dentro de la órbita del Código Civil, el contrato matrimonial debe ser rescindible, a

conformidad de las partes o por incumplimiento de una de ellas. Lo que no impide una seria regulación

que proteja los derechos de la prole.

En cuanto al aborto, control de la natalidad y anticonceptivos, entendemos que es necesario una

regulación jurídica que permita el ejercicio de una libertad responsable en el control de la natalidad, el

uso de anticonceptivos y su expedición médica sin la penalización actualmente vigente. Quiere ello decir-

que la venta de tales productos deberán estar bajo la vigilancia médica y sanitaria suficiente, como

cualquier otro que afecta a la salud. De ahí se desprende también la necesidad de una correcta

información y educación social en el uso de tales productos. Ello impedirá una regulación del aborto

como derecho individual, del que somos contrarios, y legitimar solamente aquellos casos en que resulte

necesario para la salud física o psíquica de la madre (aborto terapéutico).

Por lo que respecta a las restantes cuestiones sobre coeducación, homosexualidad y prostitución, no

parece conveniente establecer criterios apriorísticos de regulación sin observar antes las connotaciones

generales de la socie-ad y del individuo. La coeducación es un hecho que debe establecerse sin mayores

convencionalismos, pues t o que está en el espíritu general de la. equiparación hombre-mujer en todos los

órdenes de la vida. Y respecto al tema de la homosexualidad y prostitución, habrá que distinguir muy

claramente y sin frivolidades lo que es la manifestación afectiva de la personalidad de lo que es

explotación económica de los sentimientos; habrá que distinguir lo que es un problema patológico del

individuo de lo que es simple desviación erótica como consecuencia del afán de lucro o edonismo, propio

de la sociedad capitalista. Por descontado que estamos en contra de la utilización mercantil tales

manifestaciones.

P.T.E PARTIDO DEL TRABAJO DE ESPAÑA

Aborto y planíficación familiar; La decisión de concebir o no es ; un derecho democrático que sólo

concierne a la pareja y en última instancia a la mujer. No lo concebimos como un método anticonceptivo ;

más, sino como un ultimísimo recurso, que disminuirá absolutamente en la medida en que exista una

planificación del control de la natalidad. Consideramos totalmente necesario una planificación familiar

que ha de consistir en: legalización de anticonceptivos de todo tipo a cargo de la Seguridad Social; una

educación sexual sana asumida por el Estado; creación de centros de planificación familiar y

subvencionados por la Seguridad Social.

LOS PARTIDOS POLITICOS Y LOS TEMAS "TABÚ"

"Es necesaria una regulación jurídica que permita el ejercicio de una libertad responsable en el control de

la natalidad" (Reforma Social).

"El divorcio es un derecho democrático tanto para la mujer como para el hombre" (Partido del Trabajo).

"Pedimos la legalización en el caso de la homosexualidad" (Movimiento Comunista).

"Deben desaparecer las limitaciones legales al uso de anticonceptivos" (Falange E. de las J. O. N. S.,

auténtica, hedillista).

Divorcio y libertad sexual: Entendemos que la unión libremente consentida entre el hombre y la mujer

tiene razón de ser en cuanto que persista el amor. La existencia del divorcio permite rectificar un error a

quienes han fracasado en el matrimonio, sin condenarles a una convivencia forzada. El divorcio supone la

aceptación de que la pareja no es estática. Es un derecho democrático tanto para la mujer como para el

hombre. Entendemos que la carencia de este derecho perjudica en mayor medida a la mujer, dada la

situación actual en que ésta se encuentra.

El divorcio seguirá siendo una necesidad mientras exista la institución familiar monogámica.

No entendemos la libertad sexual como la práctica preconizada por la burguesía, que implica la

utilización arbitraria de las personas y responsabilidad en las relaciones personales.

Entendemos la libertad de amar, que sólo podrá darse sobre la base de la plena igualdad

económica y social de los sexos.

•P.S.D.E. PARTIDO SOCIALISTA DEMOCRÁTICO ESPAÑOL

Sobre los temas de moral pública privada, el S. D. E., que un partido profundamente humanista,

apoya posturas que en todo momento defiendan la libertad de conciencia del individuo,

porque entiende y cree en la responsabilidad con que cada persona toma decisiones de este tipo.

Por otro lado, aboga por la separación Iglesia-Estado, sin excluir la colaboración de ambos estamentos,

teniendo en cuenta que la inmensa mayoría de los ciudadanos españoles profesan la religión católica, pero

también se debe tratar con idéntico respeto las otras confesionalidades que se practiquen, la propia

aconfesionalidad del individuo, de forma que se adopten las decisiones que estén más acordes con su

conciencia, como deciamos más arriba.

En resumen, nuestro talante es de tipo liberal-progresivo, respetando la decisión de la mayoría de la

población en aquellos casos» que sea sometidas» a consulta, y cui-.dando que no sean dañadas las

minorías.

A. P.

ALIANZA POPULAR

En nuestro pro-grama electoral, en el apartado "La familia y la mujer", se dice: "Afirma m o s

la concepción cristiana de la familia y sus valores permanentes.

El rep1anteamiento de relaciones sociales exige una consideración especial de la institución familiar.

El derecho de familia será revisado, en orden a incrementar la protección debida a dicha institución. Se

establecerán exenciones tributarias y ayudas familiares acordes con los niveles de vida y precios, en

especial en favor de las familias numerosas. Se reformará la legislación sobre tutela y adopción en

beneficio de los menores y de los matrimonios sin hijos, y se evitará toda discriminación que vaya en

perjuicio de los hijos extramatrimoniales (...).

Para potenciar la defensa de la familia y de los intereses familiares se fomentará su participación a través

de asociaciones familiares, de vecinos, amas de casa, consumidores, padres de alumnos, familias

numerosas, padres y protectores de´ subnormales, para las que el Estado debe instrumentar los medios

necesarios para el cumplimiento de sus fines, no sólo reivindicativos, sino formativos, encaminados a su

autopromoción. Fomentará los estudios sobre la familia, la formación de expertos en la problemática

familiar y la asistencia a la familia en las zonas rurales y los núcleos urbanos, que se realizará mediante la

creación de servicios de asistencia social y familiar individualizada. Se estimularán servicios de

voluntariado social para resolver los problemas familiares.»

Respecto a la religión: «Consideramos que la libre propagación de los valores religiosos es un bien

positivo para la persona y la comunidad. El Estado garantizará la libertad religiosa´ con especial

consideración para la Iglesia Católica. Desde el respeto a la autonomía de ambas potestades procuraremos

los acuerdos necesarios entre la Iglesia, y el Estado para resolver sus posibles conflictos y lograr la

cooperación necesaria al bien común.»

En lo que respecta a la información declaramos: «El Estado garantizará el derecho de los ciudadanos a la

información, en los medios de comunicación social. La ley protegerá el derecho a la intimidad

personal y familiar, y san-cionará severa- mente toda clase de injuria o calumnia.

M.C.

MOVIMIENTO COMUNISTA(integrado en la candidatura UNIDAD POPULAR)

JAVIER ALVAREZ DORRONSORO

(Treinta y dos años. Ingeniero)

En prime r lugar, consideramos el divorcio como un derecho democrático e1emental que urge implantar

en nuestro país. Entendemos, sin embargo, que mientras la seguridad económica" de la mujer sigue

dependiendo del matrimonio y mientras la tarea de esposa y madre siga identificándose con el verdadero

destino de la mujer, el divorcio no deja de suponer para la mujer sino la antesala de nuevas dependencias,

de nuevas subordinaciones. Por todo ello, pensamos que sólo en el marco de la plena igualdad entre los

dos sexos tendrá una solución satisfactoria esta problema.

En cuanto a la libertad sexual consideramos que al amor no debe estar sujeto a obligaciones económicas

ni a coacciones de ningún tipo. Es decir, entendemos el amor como amor entre seres libres e iguales. Sin

embargo, esta concepción parece difícil do realizarse en una sociedad patriarcal y capitalista como la que

vivimos. No obstante, consideramos que deben ser absolutamente respetables todo tipo de relaciones

sexuales, siempre que se den en un marco de consentimiento mutuo de las personas que las practiquen.

Pedimos la legalización en el caso de la homosexualidad, y sernos partidarios de la creación de

organizaciones que defiendan sus derechos.

Respecto al aborto pensamos que la inmensa mayoría de los abortos se producen cor. la finalidad de

evitar la llegada de un hijo que no se desea. En esa medida el aborto podría considerarse como un medio a

anticonceptivo más. Por otra parte. no se puede olvidar que la práctica del aborto, al margen de otras

consideraciones de principio, es una realidad, una muy triste realidad, al realizarse en unas condiciones

desastrosas, y dramáticas para las mujeres que se ven obligadas a recurrir a ello, pertenecientes en su

mayoría a los medios económicamente más débiles. Esta sola constatación deberla llevar a su

legalización. Sin embargo, el aborto no deja de suponer una agresión física y psicológica contra las

mujeres. Es por ello igualmente importante junto a lo anterior conseguir la legalización de todo tipo de

metodos anticonceptivos y de una amplia difusión de los mismos.

OPINIONES

F.E. de las J.O.N.S. (aut.) FALANGE ESPAÑOLA DE LAS J. 0. N. S. (auténtica, hedillista)

MIGUEL HEDILLA Y JOSÉ BRIZ

Miguel Hedilla es hijo del que fuera Jefe Nacional de Falange.

José Brix es realizador de R.-TV. E.

Falange Española de las J. O. N. S. (a u t é ntica) denuncia que la sociedad represiva impuesta durante

estos cuarenta años ha producido como reacción un aumento de la perversibilidad moral, altamente

preocupante. Consideramos necesario restablecer el carácter ético y trascendente de los seres humanos y

de la sociedad que deberá confirmarse sobre bases de libertad y dignidad. En este sentido estimamos

prioritaria la adecuación de la legislación española para conseguir que los ciudadanos adquieran la

responsabilidad inherente para con formar un nuevo modelo de convivencia. Partiendo del principio de

separación entre la Iglesia y el Estado.

F. E. de las J.O. N. S. (auténtica) considera imprescindible el establecimiento del matrimonio civil, sin

perjuicio de que permanezca en toda su actitud el canónico. Considerando que la libertad de los seres

humanos y la recta administración de sus conciencias es un derecho no negable, admitimos el divorcio

sobre la base ya señalada del establecimiento del matrimonio civil.

En cuanto al aborto, somos partidarios de la defensa del principio del derecho a la vida, en cualquier

circunstancia. Consideramos que el tema de] aborto está siendo muy manipulado y reclamamos una

amplia información sobre el tema a todos los niveles. Consideramos que deben desaparecer las

limitaciones legales al uso de los anticonceptivos y que éstos deben facilitarse entre las prestaciones de la

Seguridad Social.

No a la planificación familiar desde el Estado y sí a la que se derive de la libre responsabilidad de los

cónyuges. En cuanto a la homosexualidad, y partiendo del principio de la libertad y dignidad humanas,

consideramos que tal condición no debe ser objeto de medidas represivas ni discriminatorias.

Nos preocupa especialmente el problema de la proliferación de las drogas y pedimos urgentemente medid

a s que contribuyan a su superación, atendiendo al tratamiento de las c a u s as. distinguiendo entre drogas

menores y mayores y entre drogadictos que deben ser considerados enfermos y, por ello, no penalizables,

y traficantes que deben ser tratados como verdaderos delincuentes.

Falange Española de las J. O. N. S. (auténtica) confía en que el restablecimiento de las 1ibertades

inherentes a la condición humana restablezcan una situación ética hoy deteriorada.

P.C.E. PARTIDO COMUNISTA DE ESPAÑA CRISTINA ALMEIDA

Natural de Badajoz, treinta y dos años.

Abogado. Casada.

En el programa electoral del Partido Comunista de España hay una referencia muy clara a la libertad de

expresión en el apartado «Por una cultura democrática»: «El P. C. E. reclama la supresión de la censura

para toda creación artística y literaria, la estructuración democrática de las instituciones estatales que

todavía hoy siguen entorpeciendo la creación y difusión de las culturas de nuestros pueblos y

nacionalidades, y la elaboración democrática de una legislación que defienda la cultura nacional y termine

con la colonización cul t u r a 1 que padecemos. El P. C. E. proclama igualmente su reivindicación

fundamental de las libertades de creación y expresión artística.»

En el apartado relativo a «Derechos de la familia» se indica: «El P. C. E. prestará la mayor atención a la

defensa de los derechos de la familia, sobre la base de la igualdad jurídica de los cónyuges. En este

sentido, - el P. C. E. se pronunciará por el derecho al divorcio civil cuando la incompatibilidad entre

marido y mujer lo haga necesario. El P. C. E. propugna la promoción integral de todos los miembros de la

familia y laborará para que se promulgue una legislación que haga posible la voluntaria planificación

familiar a expensas de la Seguridad Social y las prestaciones de ésta por cada hijo. El P. C. E. apoyará

asimismo la prestación de atención suficiente a los minusválidos y subnormales, la creación de guarderías

y escuelas para que las madres puedan trabajar y los servicios sociales en las barriadas y pueblos que

simplifiquen las tareas del hogar.

Particularmente,.y entrando en el tema da la moralidad social, yo entiendo que se ha confundido

moralidad social con hipocresía social. Y esto por unas imposiciones ideológicas claras. Se ha preferido

mantener una moral hipócrita, ignorando reiteradamente los hechos, antes que examinar la realidad tal

como es. Esto ha provocado un confusionismo en base a unas concepciones ideológicas minoritarias

mantenidas e impuestas durante cuarenta años. Es preciso un verdadero cambio, y una definición de la

verdadera moralidad que responda a la moralidad real del país, no sólo a la de unas minorías. Asi, se ha

llamado pornografía a cosas que en. realidad respondían a una falta global de información sobre

cuestiones normales. Al hablar, por tanto, de pornografía no hay que referirse sólo al hecho, sino a la

forma de producirse.

Respecto a la familia, pienso, en primer lugar, que la familia tiene una gran importancia en la sociedad (y

así lo considera el P. C. E. al apoyar los derechos de la familia), pero que la sociedad también puede

admitir otras fórmulas de relación que no sean exclusivamente la de la familia. Esto se ha abandonado por

la exclusiva valoración de la familia vincular. Respecto al tema del aborto, creo que toda la legislación

punitiva responde a un desconocimiento de la realidad: en España puede haber entre los 300.000 y los

500.000 abortos al año. Una cifra que me parece escalofriante y terrible. Nosotros no propugnamos el

aborto ni como salida ni como solución; es más, el aborto me parece una barbaridad, una desgracia, y «lo

último de lo último». Pero como es una realidad —aunque lamentable—, la sociedad tiene que darle un

cauce. Es decir, no defendemos el aborto ni estamos a favor del aborto, pero no dejamos de reconocerque

éste se lleva a cabo en condiciones lastimosas que ponen en peligro la vida de las que se someten a él. En

este sentido propugnamos la despenalización del aborto; y creemos que una educación en todos los

aspectos, como el sexual y la libre utilización de los anticonceptivos, pueden reducir absolutamente los

abortos hasta casi su desaparición.

En- su programa, el P. C. E. se propone, por encima de todo, la defensa de los derechos humanos

individuales en su más completa integridad y la consecución He las libertades políticas, sindicales, de

Prensa de cultura, de religión, y el apoyo para declaraba el doctor Sopeña en «Mundo Obrero», el P. C. E.

propugna en la enseñanza la coeducación, que contribuirla, a la evitación del donjuanismo, del machismo

y de otros fenómenos negativos.

> «Hay que evitar toda discriminación que vaya en perjuicio de los hijos extramatrimoniales»

(Alianza Popular)

> Propugnamos por encima de todo, la defensa de los derechos humanos individuales en su más

completa integridad»

(Partido Comunista de España}

F.D.C. FEDERACIÓN DEMOCRATA-CRISTIANA

Considerarnos que los «problemas morales» deben ser enfocados desde el doble ángulo de la

conciencia social y la conciencia individual. La moral para nosotros no es un problema de actos, sino

de actitudes. Por ello preferimos referirnos a la conciencia mejor que a la materialidad, de los

hechos.

Los principios universales de moralidad son muy pocos y prácticamente se reducen a la ley natural, que

tampoco se puede interpretar solamente desde nuestro punto de vista occidental. Más aún, dentro de esta

misma sociedad pueden darse opciones y expresiones totalmente contrarias (como puede suceder al

plantearse temas como la eutanasia, el aborto en el caso de la violación de una menor, las relaciones

sexuales, etcétera). No olvidemos que el mandamiento que prohibe, per ejemplo, matar, ´ que puede ser el

más claro, la sociedad, .a lo largo de la Historia, lo ha ido interpretando de maneras muy distintas: guerra

santa, defensa propia, a j usticiamientos, eutanasia..., que lo han tergiversado o «adaptado» a los tiempos.

Creemos, sin ´embargo, una vez aceptado el relativismo casi general de la interpretación de lo moral, que

hay un criterio válido de orientación: la conciencia. Que como antes decíamos, no es solo la individual,

sino también la colectiva de la sociedad en que nos movemos.

Cuando ambas coinciden en determinar que algo es «bueno» o «malo», podríamos concluir que esa

valoración se corresponde con el juicio moral objetivo.

Hablamos, por supuesto, desde el punto de vista propio del Estado, que, por el hecho de tener que velar

por el bien común de los ciudadanos, ha de atenerse a criterios más amplios que los que pueda expresar la

moral de una determinada iglesia o confesión religiosa. La opción moral que se derive de profesar una

determinada fe es un segundo paso en el qué no entra el Estado y que atañe solamente a aquellos que se

adhieran a la misma.

Por supuesto, el Es-tado no puede, de ninguna manera, imponer una «conciencia oficial» a la sociedad.

Todo lo contrario; es la conciencia universal de la sociedad la que ha de dictar la pauta al Estado para que

en sus normas interprete el común sentir de los ciudadanos. La conciencia individual, en cualquier caso,

es sagrada y respetable siem-pre que, a su vez, no pretenda imponerse a la colectiva.

 

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