Autor: Urbano, Pilar. 
 Elecciones 79. 
 General Prieto: Represento la voz de la Guardia Civil y la Policía Armada para hablar claro en el Parlamento  :   
 El Ejército no está en contra del cambio, ni del Gobierno. Porque el Gobierno no son sólo Gutiérrez Mellado y Martín Villa. 
 ABC.    14/01/1979.  Página: 9. Páginas: 1. Párrafos: 14. 

GENERAL PRIETO: «REPRESENTO U VOZ DE LA GUARDA CIVIL Y LA POLICÍA ARMADA

PARA HABLAR CLARO EN EL PARLAMENTO»

«El Ejército no está contra el cambio, ni contra el Gobierno. Porque el Gobierno no son sólo Gutiérrez

Mellado y Martín Villa»

«Me voy de la vida militar con gran sentimiento, pero sin resentimiento. El Ejército, la Guardia Civil y la

Policía Armada se han portado maravillosamente conmigo, la decisión de cesarme y no darme destino, ni

responsabilidad, ni mando sólo ha dependido del ministro Gutiérrez Mellado y del Gobierno, que lo

decretó en Consejo de Ministros. Y matizo mi oposición, que no está basada en el rencor, hacia Gutiérrez

Mellado y Martín Villa», declaró el general Prieto en el curso de una rueda de Prensa, la primera desde su

cese en la situación de «militar activo», solicitada voluntariamente para poder dedicarse a la política

parlamentaria. El general Prieto convocó en la mañana de ayer a los periodistas, en la sede de la Coalición

Socialdemócrata con cuya adscripción se presentará como candidato en las próximas elecciones, por

Granada.

Como es sabido, a raíz de una arenga que pronunció, el 13 de diciembre de 1977 en Salamanca, siendo

entonces jefe de la IV Zona de la Guardia Civil, y que se estimo crítica hacia la política interior del actual

Gobierno, fue cesado fulminantemente, y desde entonces basta hoy ha permanecido «disponible» y sin

destino, después de cuarenta años de mando militar. Ahora se vincula a la Confederación Democrática

Española (Osorlo, Praga, Arell-za), a través de la coalición social demócrata que Lasuén arbitra.

«¡La "situación especial" que se me ha dado —agregó— supone unas condiciones en todo punto peores

que las del «retiro», para el que todavía me quedaban siete años de vida activa militar. Truncó mi carrera

y ya nunca podré reincorporarme a «mi» Guardia Civil, que tanto quiero. Se han atenido a una legislación

que, en mi opinión, está derogada por la actual Constitución. En su momento entablaré el recurso

correspondiente.»

Interrogado sobre los motivos de su «paso» a la política activa, señaló: «Siempre he tenido vocación

política, aunque he sido apartidista. Tuve el deseo de comparecer en las elecciones del 77, pero como no

podía hacer mi campaña con tricornio y coche oficial con banderín... y la ley de Incompatibilidades me

exigía abandonar la vida militar, pospuse mi deseo. ¿Por qué ahora sí? Después de un afio condenado al

ostracismo y sin un destino útil a Esoaña y a la Guardia Civil, creo que mi voz de militar cor> experiencia

y amor al Ejército podrá servir desde el Parlamento para hacer que se entienda mejor lo que son las

Fuerzas Armadas, lo que son las Fuerzas del Orden Publico, y para que el entendimiento pueblo Ejército

sea mayor. Otra razón es la de contribuir a paliar la situación de deterioro económico (paro, falta de

confianza inversora...) y de deterioro del orden público en mi circunscripción de Granada. También deseo

que el emigrante, esté donde esté, sepa que con mi escaño tendrá un representante dispuesto a defender

su» Intereses.»

En otro momento de su rueda Informativa, y a propósito de una hipotética, pero no descabellada, unión de

la coalición so-claldemócrata con los socialistas, «siempre que éstos hubiesen dirimido su tensión Interna

"marxlsmo-no marxismo" en el Congreso de mayo», declaró ser antimarxista, pero «que por salvar a una

España en total desgobierno, como la que ahora tenemos, yo me alío con el diablo... aunque después

empecemos a matizar».

—¿Estima que representa usted el pensamiento político actual del Ejército?

—Cuando fui cesado, en diciembre del 7T. sí que representaba, en buena manera, a las Fuerzas Armadas

y a las del Orden Público. Conservo miles de cartas Individuales y colectivas —y de éstas algunas incluso

punibles—, telegramas de militares de los llamados entonces tres Ejércitos, desde almirantes hasta contra-

maestres... Estaban conmigo. Esa adhesión, por las muestras que recibo Incluso en la calle, oreo que no ha

cambiado. Tengo la convicción de que represento la voz de la Guardia Civil y de la Policía Armada... Y

también de un inmenso sector del Cuerpo General de Policía, que me han contado de sus quejas y

dificultades con el ministro Martín Villa. Y esto no echará leña al fuego. Al contrario, hace falta alguien

que hable claro. Y ese alguien puedo ser yo.

—¿Se opone el Ejército al cambio democrático?

—No. M Ejército no está contra el cambio- 31 la legalización del P. c. E., por ejemplo, se hubiera

explicado a los militares con «claridad y gallardía», el Ejército lo habría aceptado sin rechistar. Tampoco

se opone al Gobierno de Suárez, porque el Gobierno no son sólo Gutiérrez Mellado y Martín Villa.

Transmitir una imagen «ultra» del Ejército es... un chantaje de la U. C. D. a las laquierdas. Los actuales

descontentos en el Ejército esján siendo capitalizados por las derechas, como sucedió con mi cese. Pienso

que entonces las Izquierdas perdieron una oportunidad...

—¿Cree usted, general, que el ministro Gutiérrez Mellado está solo, que el Ejército no está con él?

—No está solo. Le rodea su Gabinete de la Monoloa. Pero muy pocos militares hacen elogio de él. Entre

civiles y políticos está más arropado. Pero la diferencia es oue el militar sí conoce lo que está haciendo, y

el civil no.

—¿Podría usted concretar «lo que está haciendo» el ministro de Defensa?

—Numerosas decisiones arbitrarias:.. y para demostrarlo me basta «tirar» de colección del «Boletín

Oficiáis. Y porque una cosa es que el Ejército no tenga protagonismo político, y otra que su ministro

admita las intromisiones de ciertos ministros en cuestiones exclusivas de su Departamento. ¿Qué más?

Pues que aunque Gutiérrez Mellado no asista a los Congresos de U. C. D., en sus desplazamientos

militares sí puede parecer que haoe propaganda de U. C. D.

En cuanto a la defensa que el Rey, como capitán general y jefe supremo de las Fuerzas Armadas, hizo el

día 6 del ministro militar, se Inscribe en el precepto por el que un jefe debe defender & sus subordinados,

con Independencia de que, transcurrido el tiempo prudencial, tome las medidas «, que la actuación del

subordinado so haya hecho acreedora.—(Pilar URBANO.

 

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