Preparativos electorales. Carrillo estima que habrá pocos cambios en el Parlamento. 
 El PCE propondrá, tras las elecciones, un Gobierno UCD-PSOE con apoyo comunista     
 
 El País.    16/01/1979.  Página: 12. Páginas: 1. Párrafos: 15. 

Carrillo estima que habrá pocos cambios en el Parlamento

El PCE propendía, teas las elecciones, un Gobierno UCD-PSOE con apoyo comunista

El Partido Comunista de España (PCE) apoyará la formación, tras las elecciones, de un Gobierno de

amplia base democrática que pueda acometer con eficacia todos los problemas y que estaría formado por

UCD y PSOE, con apoyo externo del PCE, según manifestó ayer el secretario general comunista,

Santiago Carrillo, en la rueda de prensa que celebró junto a otros dirigentes de su partido para presentar

los acuerdos tomados por el Comité Central, el pasado fin de semana, respecto a la campaña electoral y

las listas de candidatos.

Según el señor Carrillo, el programa electoral del PCE —que hoy será hecho público, una vez

definitivamente redactado tras las modificaciones hechas por el Comité Central al proyecto— será el de

un partido que no se considera en condiciones de redamar un puesto dirigente en el Gobierno y contendrá,

por tanto, una propuesta al país y a los partidos democráticos para dar soluciones a los problemas, superar

los obstáculos que aún tiene la democracia y crear un Gobierno que, sobre él apoyo de una amplia base

popular, aborde con fuerza, eficacia e inteligencia las principales cuestiones planteadas: terrorismo,

economía, reforma del Estado y otros. El PCE, explicó su secretario general, ha llegado a esta idea a la

vista de los obstáculos planteados a su anterior tesis de Gobierno de concentración democrática, con in-

clusión de ministros comunistas.

Por tanto, tras las elecciones el PCE estará dispuesto a firmar un pacto de gobierno, no fuera de él, que

aborde la política que comenzó en la Moncloa. «Esto no quiere decir que tengamos ministros, sino

almenes derecho a la intervención en el programa.»

Analizando las posibilidades de formar Gabinete tras los comicios, el señor Carrillo comenzó por estimar

que éstos no producirán variaciones sensibles en la relación de fuerzas en el Parlamento, lo que implica

que el PSOE no ganará las elecciones, probablemente. Si —aparte de la solución propugnada por el PCE-

UCD y PSOE forman Gobierno sin más alianzas, los comunistas harían una oposición constructiva,

apoyando lo positivo y luchando contra lo negativo.

Si la coalición de Gobierno fuera UCD-Coalición Democrática, sobre la base de una mayoría

parlamentaria—«aunque dudo bastante que se formase tal alianza»—, el secretario general del PCE dijo

que su partido estaría en una oposición clara y resuelta, pero dentro de los límites parlamentarios y

constitucionales. Para el señor Carrillo, un Gobierno de este tipo sería una solución muy negativa, porque

un ejecutivo típicamente de derecha en un período que aún es de transición agravaría los conflictos y

contradicciones sociales y «sería impotente para crear el ambiente de entusiasmo y participación en una

tarea común que es necesario para seguir la transición».

Errores del PSOE

Siguiendo en la misma hipótesis, la política del PCE respecto al PSOE «dependería mucho de los

socialistas», dijo el líder comunista. Si no hay un mayor acercamiento en la actualidad, añadió, es por

diferencias de estrategia: el PCE insistía en la consolidación de la democracia, y el PSOE la creía ya

hecha y, por tanto, pensaba que podía ofrecerse como alternativa a Suárez. «Pero la Galaxia, el entierro

del general Ortín, los incidentes con las fuerzas de orden público y otros acontecimientos —agregó—

confirman que las cosas no son así; aunque tengamos que lamentarlo, teníamos razón.»

Otros puntos de confrontación con el PSOE son la negativa socialista a formar alianzas contra el

caciquismo en las elecciones municipales y a formar coaliciones para el Senado. «Estas y otras razones —

dijo el señor Canillóse las criticaremos al PSOE en la campaña, igual que ellos nos critican otras a

nosotros, pero lo haremos de forma que no se rompan las posibilidades de colaboración con los

socialistas, igual que con otros partidos.»

A una pregunta sobre si el PCE no quería las elecciones por miedo a perder, el dirigente comunista

contestó que las rechazaban porque la situación era difícil y problemática y exigía un Gobierno de

mayoría fuerte, aunque estaban convencidos —«y lo estamos»^- de que el PCE obtendrá algunos

diputados más.

Lucha contra el terrorismo

El señor Carrillo se mostró convencido de que no habrá un golpe militar que impida llegar a las

elecciones, aunque no descartó que siga habiendo incidentes, «más aún cuando no hay un control sobre el

terrorismo y está la ultraderecha, que lo utiliza para aprovechar el nerviosismo de ciertos sectores. Lo

importante —dijo el líder comunista— es que no perdamos los nervios los demás, desde el Jefe del

Estado, que ha demostrado que no los pierde, a los partidos políticos democráticos».

El Gobierno podría luchar contra el terrorismo, agregó el señor Carrillo, haciendo tres cosas: ampliándose

hasta hacerse capaz de llevar al pueblo detrás de sí —«los electores dé UCD no saben ni están preparados

para movilizarse»—, acometiendo el problema vasco con más energía, esto es, sin vacilaciones en la ace-

leración de la autonomía vasca y organizando una policía más eficaz y moderna, lo qué implica renovar

unos cuantos jefes que tienen una concepción vieja del trabajó policial y desconocen las modernas

técnicas científicas.

Listas renovadas

En cuanto a los temas específicos de la campaña del PCE manifestó el señor Carrillo que el presupuesto

del Comité Central es de ochenta millones de pesetas para elecciones generales y municipales, a los que

hay que añadir los gastos dé las organizaciones del partido. Para la financiación se cuenta con noventa

millones de la campaña de bonos, la subvención del Estado y posiblemente créditos de los bancos, «con

los que tenemos reputación de buenos pagadores». «Nos sale mucho más barato que a otros partidos,

porque tenemos militantes que pegan carteles, usan su coche y se pagan la gasolina de su bolsillo.»

En cuanto a las listas, el secretario del PCE destacó que, tras las discusiones, han logrado el apoyo

unánime de todo el partido y que se han hecho con criterio renovador, aunque se ha mantenido a los

veteranos en condiciones de trabajar.

 

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