Autor: Fernández, Jorge. 
 Hoy se reúne la Comisión Permanente del Episcopado Español. 
 Se espera un documento decisivo de la Iglesia contra el divorcio     
 
 Diario 16.    03/02/1980.  Páginas: 1. Párrafos: 18. 

Hoy se reúne la Comisión Permanente del Episcopado Español

Se espera un documento decisivo de la Iglesia contra el divorcio

Se espera que la Comisión Permanente del Episcopado Español, que hoy se reúne, haga público un

documento condenatorio del divorcio y fije la postura de la Iglesia en torno al proyecto legal. Su

influencia, igual que ocurrió con el del 79, será decisiva.

Jorge FERNÁNDEZ

Madrid — La Comisión Permanente del Episcopado Español mantendrá hoy una reunión de carácter

extraordinario en la que se espera que se pronuncie nuevamente en torno al proyecto gubernamental del

divorcio, lo que puede tener una incidencia decisiva sobre el texto legal.

La Iglesia española, acorde con las directrices emanadas del Vaticano, tiene planteada una batalla contra

el divorcio, ya que considera históricamente indisoluble el matrimonio y no acepta en ningún caso la

separación de los cónyuges por el mutuo acuerdo de ambos.

Documento del 79

La opinión colegiada que manifiesten los obispos españoles, a través del esperado documento, puede

tener una influencia determinante en los legisladores españoles, que desde el Parlamento tendrán que

debatir en breve el proyecto de divorcio. La mayoría de los diputados, sobre todo los del grupo

mayoritario de UCD, tienen una conciencia cristiana, por lo que tendrán que leer detenidamente el texto

eclesial.

Existe un importante precedente sobre este tema en el documento dado a conocer por la Asamblea

Plenaria de la Comisión Episcopal, cuando se reunió el 24 de noviembre de 1979. En él decía que «el

divorcio no puede ser aceptado por ningún católico, gobernante ni gobernado».

Este documento tuvo una clara inspiración desde el Vaticano que le hizo endurecer aún más sus posturas.

El obispo de Cuenca, monseñor Guerra Campos, considerado como uno de los más integristas dentro de

la Iglesia católica, aseguró que «desde Roma se impidió que se aprobase una declaración expresa de

licitud de la decisión política que estableciese una ley civil del Divorcio».

Crítica

«La Iglesia considera históricamente indisoluble el matrimonio y no acepta la separación por

mutuo acuerdo»

Sin embargo, el pronunciamiento de las autoridades eclesiásticas en materia que muchos consideran que

tiene un aspecto meramente civil, como es el matrimonio ante el juez, provocó en su día duras críticas por

parte de los partidos de izquierda y discrepancias entre las filas centristas.

El ala socialdemócrata de UCD, cuyo portavoz, Fernández Ordóñez, es el actual ministro de Justicia,

considera que el divorcio es una cuestión de conciencia y que el que haya realizado un matrimonio

canónico y está en favor de su indisolubilidad, no debe acceder a él. El resto de la sociedad puede

opcionar a la separación.

Los partidos de la izquierda parlamentaria PSOE y PCE van más allá, cuando consideran «intolerable la

injerencia de la Iglesia» en lo que llaman un problema de la conciencia individual de cada persona. La

postura del Episcopado cuenta en el Congreso con el apoyo incondicional del sector opusdeísta y parte de

los democristianos de UCD.

Se espera que el documento que va a hacer público la Comisión Permanente de la Conferencia Episcopal

se pronuncie sobre cuatro puntos claves del proyecto divorcista: alcance del reconocimiento civil del

matrimonio canónico; ejecución civil de las nulidades canónicas; el papel que ha de desempeñar el juez

civil en el procedimiento de separación y el repudio.

Indisoluble

La Iglesia desearía que el matrimonio canónico fuera indisoluble y sus contrayentes no pudieran acogerse

luego a la ley de Divorcio para separarse. Fernández Ordóñez propone, por el contrario, que cualquier

cónyuge tenga acceso al divorcio, al margen de la forma en que haya celebrado su matrimonio.

La Comisión Episcopal basa sus tesis en los acuerdos firmados entre la Santa Sede y el Estado español en

1979, que señalaban «la obligación grave que tienen aquellos que hayan celebrado matrimonio canónico

de atenerse a las normas que lo rigen».

Estas posturas se verán, seguramente, reforzadas con la llegada del nuevo nuncio de Roma, monseñor

Inocenti, quien defenderá la visión antidivorcista del Papa, Juan Pablo II.

El proyecto de divorcio fue iniciado por el que fuera ministro de Justicia Iñigo Cavero, de tendencia

democristiana. En marzo de 1980 lo presentó ante las Cortes en donde recibió 300 enmiendas. Desde la

izquierda se le consideraba insuficiente.

Meses más tarde, Fernández Ordóñez accedió al Ministerio de Justicia, en la remodelación del Gabinete

en el otoño pasado. Con su presencia se acortaron los plazos para el divorcio y se aumentaron las causas.

En definitiva, tres son las cuestiones más polémicas del proyecto que separan a la Iglesia y a los partidos

parlamentarios: la discrecionalidad del juez para otorgarlo, el repudio o posibilidad de separarse por la

ausencia del otro cónyuge y el reconocimiento del matrimonio canónico.

La cuestión del divorcio está planteada ya a fondo. En España hay cien mil matrimonios separados de

hecho o de derecho y en el mundo apenas quedan una docena de países que no admiten ningún tipo de

divorcio en algunas de sus variantes.

Todas estas cuestiones colocan un punto de incógnita en la futura evolución del proyecto de ley del

Divorcio, que se encuentra sometido en nuestro país a las tensiones que atraviesa las cúspide de UCD.

«El documento de la Comisión Episcopal puede tener una incidencia decisiva sobre el proyecto de

divorcio»

 

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