Tarancón comenta el último documento del divorcio. 
 Nos obligaron a hablar otra vez     
 
 Diario 16.    10/02/1981.  Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Tarancón comenta el último documento del divorcio

Nos obligaron a hablar otra vez

Zaragoza — El presidente de ,1a Conferencia Episcopal, Vicente Enrique y Tarancón, justifica la última

declaración colectiva ´de los obispos contra el divorcio por imperativos de conciencia. «Nos han obligado

a hablar de nuevo —afirma en unas declaraciones a Antonio Gracia— ante las modificaciones

introducidas en el proyecto de ley que regula esta materia. Para el Episcopado ya estaba zanjado el tema

desde el último plenario. Si no se hubiera modificado sustancialmente el proyecto hubiéramos callado

sobre la cuestión, de la que nunca deseamos volver a hablar.»

Unas amplias declaraciones del arzobispo de Madrid, justamente a dos semanas de su sucesión al frente

de la jerarquía de la Iglesia española, después de diez años en el cargo, dibujan un Vicente Enrique y

Tarancón animoso ante el futuro en general y preocupado por algunos asuntos de actualidad, como es el

de las autonomías.

Preocupación autonómica

La preocupación de Tarancón aparece ante la suposición de que «se ha procedido con excesiva ligereza y

me temo que pueda ser una especie de ciempiés que llegue a dividir a España. Me preocupa como obispo,

porqué se corre el riesgo de que lo político influya demasiado en lo eclesial.

Pero Tarancón se siente satisfecho de su gestión al frente de los obispos españoles, durante una época en

la que han pasado muchas cosas importantes dentro de la Iglesia española y en el conjunto de la sociedad

española.

«Mis relaciones con el-actual Gobierno y con el PSOE, principal partido de la oposición, son buenas, pero

sin más. Y también, sin menos. Yo ni tan siquiera las llamaría cordiales, porque tampoco es necesaria la

cordialidad. Con el Gobierno actual y con la oposición nuestras relaciones son sencillamente buenas.

Normales. Si me llaman, voy. Si me piden consejo, lo doy. Si vienen a verme, los recibo.»

Tarancón piensa en sus ocupaciones una vez le llegue el retiro, que será inminente. «Me dedicaré a leer,

escribir y oír música, que son mis aficiones que ahora no puedo cultivar. En cuanto a las memorias, sólo

puedo decir que de momento ya tengo bosquejados los momentos culminantes que he pasado y en los que

he tenido que intervenir. Conviene que los historiadores conozcan la verdad sobre el caso Añoveros,

sobre el Concordato y otros hechos, porque la verdad no es la que se ha dicho. Hay media docena de

acontecimientos en la Iglesia española cuya verdad total debe conocerse algún día.»

El obispo se refiere, también, a las razones por las que no ofició la misa funeral de Franco en la plaza. de

Oriente. «Fue una cosa muy sencilla. Yo dije la primera misa exequias en El Pardo y hablé para que se

oyera la voz de la Iglesia desapasionadamente. En cuanto a lo de la plaza de Oriente, el Gobierno quiso

que fuera celebrada por todos los obispos de España, a lo que yo me opuse. Entonces, acordaron que fuera

don Marcelo quien oficiase el funeral y que yo dijese la misa de El Pardo. Fue así la iniciativa del

Gobierno, que yo acepté encantado.»

 

< Volver