Elecciones 79. 
 El 38 por 100 del electorado indeciso  :   
 La campaña, un reto para la capacidad de concreción de los partidos. 
 ABC.    06/02/1979.  Página: 11. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

ABC. MARTES, C DE FEBRERO DE 1979. PAG. 11.

Elecciones

EL 38 POR 100 DEL ELECTORADO, INDECISO

Madrid. (De nuestra Redacción.) De entre lo* dalo* de ambas encuestas que ABC ofrece a sus lectora*

Mi aeta primera información destacan, sobre todos los demás, los referidos a la Indecisión de voto. Se

advierte dJUe en la segunda quincena de «ñero poco menos que la mitad del electorado no sabe todavía a

qué partido entregará su sufragio. Tan significativa magnitud Indica muy a tas claras el anormal índice de

perplejidad en que se encuentran los españoles; perplejidad, desorientación o duda que, previa!blemente,

irá en descenso a partir del momento en que, esta noche, comience la campaña electoral. Este proceso de

reducción de las indefiniciones será tanto mal vivo cuanto más se apresuren los partidos en concretar y

perfilar sin ambigüedades los contenidos u ofertas de sus programas.

La proximidad entre tan acusada indeterminación de voto y los notables índices de abstención que se

observaran en el referéndum constitucional refleja que sobra el electorado, durante las fechas en que se

hicieran estos sondeos, gravitaba mas la Inercia política de la anterior consulta (el referéndum) qué la

expectativa de las próximas elecciones generales. Expresa asisimismo esta amplia dubitación la existencia

de relaciones •tan no analizadas, y acaso no cuantificables, entre la abstención habida en el referéndum y

la indeterminación actual en tas preferencias electorales de loa encuestados. 81« embargo, esta

proximidad estadística parece Inducir la conclusión provisional da oue, sustancialmente en su mayoría,

los indecisos de esta hora tienen mucho que ver eos) tos que omitieron su voto o sufragaron en Manco en

el referéndum. Y si a esta observación o hipótesis interpretativa se afiade la consideración de que las

abstenciones en la última consulta constitucional vinieron a casi doblar las habidas en el referéndum an-

terior —el de diciembre de 1976 sobre la ley para la Reforma Política—, pese a que en éste fuera

.propugnada activamente por la izquierda, parece Inferirse que la actúa! indecisión de voto se sitúa

primordialmente en el ámbito conservador de nuestro electorado. Y decimos primordialmente, y no en au

totalidad, por. cuanto que la abstención en el último •referéndum, atribuida por los analistas a los efectos

secundarios del consenso, tuvo también su parte en ciertos votantes de izquierda no radicalizados para

decir «ñoñi tampoco convencidos para votar «sí», para aceptar las renuncias ofrecidas por la izquierda

parlamentaria en aras de ese mismo consenso.

La proporción en que finalmente se desglose este amplísimo tronco de Indecisos definirá hacia atrás,

hacia el referéndum último, de qué signo político mayoritario fue la abstención; y bacía aadelante, los

equilibrios y Jas preponderancias en el nuevo Parlamento. Pero, es de insistir, el espacio de indecisión que

los sondeos adjuntos ofrecen corresponde, fundamentalmente, como decimos, al espacio conservador del

electorado. Ambivalente es el dato de que el 33 por 100 de los encuestados no se pronuncien ideo-

lógicamente, pues ello, en principio, tanto quiere decir que su voto puede ser Igual de derecha, de

izquierda que de centro. Aunque considerado este extremo desde un prisma de sociología política,

habríase de entender que en principio y por principio una definición no Ideológica es una definición de

derecha. Tópico es afirmar —con todo lo que el tópico ´Incluye de imprecisión— que la Izquierda tiene

Ideología mientras que la derecha sólo tiene intereses.

Que el 53 por 100 de los encuestados afirmen que no simpatizan con ningún partido es un dato enlazado

fenomenológicamente con el precedente y, asimismo, conectado con este otro de que más del 90 por 100

de las respuestas habidas en el muestreo sean de no afiliación á partido alguno. La escala no ofrece

discontinuidad ni fallo; no falta un solo peldaño en el ascenso a la evidencia de que el electorado español,

en la segunda quincena del pasado mes de enero, formula una clarísima demanda de programas políticos

en su sentido más estricto. Es decir, pide menos política en concreto que política de lo concreto; sobre

esta cosa y en torno de aquélla otra. Demanda, en primer lugar, definición de contenidos concretos y

relega en términos muy sustanciales la cuestión ideológica.

Todos estos datos nos parecen de Importancia muy primordial en esta víspera del comienzo de la

campaña. Explican con bastante elocuencia tan alto porcentaje de Indecisos y reducen la presunta

contundencia de las intenciones de voto perfiladas y dala campaña, un reto para la capacidad de

concreción de los partidos cantadas ya. Estas últimas, salvo la que traduce ventaja de un punto (20) en

favor del PSOE frente a UCD (19), conformad casi la trascripción literal de los resultados del 15 de junio

de 1977 y, desde esta apreciación, reflejan un fenómeno —importante— de estabilidad de clientelas

políticas; estabilidad que en unos casos explica la inercia política genéricamente entendida, mientras que

en otros se entiende la continuidad da Intenciones y votos por la característica primordial de partidos de

militantes que la Izquierda ofrece.

Nada está, en fin, decididamente claro. Las mayorías futuras, conforme (os datos que comentamos, están

únicamente bosquejadas. Pero el equilibrio parlamentario, distinto o igual, que salga de las urnas de

marzo, M habrá de decidir en la campaña electoral. Una campaña en la que más ganarán quienes más

capacidad y talento tengan para la sinceridad y la concreción de sus ofertas. La demanda de precisiones

afecta, primordialmente, por lo que este comentario hemos señalado, al electorado conservador.

 

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