Sondeo electoral. Está indeciso un tercio del electorado. 
 Centristas y socialistas se distancian del resto de las fuerzas políticas     
 
 El País.    06/02/1979.  Página: 10-13. Páginas: 4. Párrafos: 80. 

EL PAÍS, martes 6 de febrero de 1979

POLÍTICA

Sondeo electoral

Está indeciso un tercio del electorado

La mayor parte de los menores de veintiún años votará a la izquierda o se abstendrá

Alto índice de fidelidad de voto entre quienes votarán a UCD

Los votantes de la izquierda, los más jóvenes

Los votantes de UGD tienen más de 35 años

Suárez, Felipe González y Tierno se reparten los primeros puestos

Ningún líder cuenta con la confianza mayoritaria de los españoles

El 21% considera que el terrorismo es el más importante problema

E1 paro, principal preocupación de los españoles.

Los dos tercios restantes piensan que ha empeorado o que sigue igual

Casi un tercio de los españoles considera que la situación ha mejorado

En vísperas de la campaña electoral para los comicios del próximo 1 de marzo, la empresa Sofemasa —

miembro del grupo Sema-Sofres Internacional— ha realizado su primer sondeo electoral para EL PAÍS,

que presentamos en estas páginas. El trabajo de ;campo fue realizado por 42 entrevistadores, con catorce

jefes de equipo, y la investigación ha sido llevada a cabo bajo la dirección y control técnico de cuatro

ingenieros de la división de estudios de mercado y opinión de Sofemasa. A ellos se han unido cuatro

periodistas de EL PAÍS en la fase de presentación de datos.

La muestra empleada es de 2.000 entrevistas, cifra estadísticamente representativa para la población

nacional. Los resultados por regiones deben ser contemplados con mayor cautela, aunque se han añadido

entrevistas suplementarias en algunas regiones, suficientes para conseguir que los datos parciales

permitan un mejor acercamiento a la realidad.

Centristas y socialistas se distancian del resto de las fuereis políticas

Socialistas y centristas se encuentran bastante igualados en la carrera electoral qué ha de resolverse el

próximo. 1 de marzo, y a su vez ambas fuerzas políticas están muy distantes del resto de los aspirantes a

escaños en el Parlamento. Esta es la primera conclusión que puede obtenerse del sondeo electoral rea-

lizado por Sofemasa para EL PAÍS. Sin embargo, en las fechas de realización de la encuesta (30-31 de

enero pasado) se mostraban indecisos el 32% de los entrevistados, y la abstención activa —partidarios

decididos de no votar— estaba situada en el 9%.

Casi un tercio de los españoles cree que ha mejorado la situación general del país desde las elecciones de

junio de 1977, y otro tercio considera, por su parte, que ha empeorado. Son de señalar los bajos índices de

confianza existentes respecto a los principales líderes del país.

La relación partidos-líderes se mantiene en el electorado con la misma tendencia que mostraban los

sondeos previos a las elecciones de 1977, esto es, tiene mejor imagen Adolfo Suárez que ¿a UCD,

mientras que es mejor la imagen del PSOE que la de Felipe González. Sin embargo, aparece corno dato

nuevo la fuerza personal cobrada por Enrique Tierno.

Los partidos y las personas que mejor encarnan el pasado o la derecha conservadora (Unión Nacional, de

Blas Pinar, y la Coalición Democrática, que dirigen Fraga, Areilza y Osorio) tienen una implantación

muy pequeña en el electorado. En su conjunto, la izquierda es más numerosa que el centro y éste, a su

vez, más numeroso que la derecha. Todo ello se refiere a la parte de los españoles

que manifiestan ya una intención concreta de voto, puesto que existe un tercio de indecisos.

La gran incógnita es el elevado porcentaje de indecisos, aunque tiene cierto interés saber que buena parte

de ellos votaron al centro y a los socialistas en junio de 1977. Los jóvenes de dieciocho a veintiún años,

que no pudieron votar en las primeras elecciones generales, tienden ahora a la desconfianza en el sistema

político. Existe también en ese grupo de edad una relativa inclinación hacia ciertos líderes de izquierda,

principalmente Tierno Galván.

Por lo que se refiere a las principales preocupaciones de los españoles,, sobresale la del paro obrero, a

enorme distancia de la carestía de. vida, la crisis económica y la conflictividad laboral. La segunda de las

preocupaciones nacionales, en orden de importancia, es la del terrorismo (con excepción del País Vasco,

aunque parezca extraño), si bien no se manifiesta con la amplitud que podrían hacer pensar los más

recientes sucesos y el ambiente transmitido a diario por los medios de comunicación.

Por regiones, el predominio de la izquierda es claro en la mayor parte de la periferia española, mientras

UCD predomina en las regiones del interior, con la excepción de Madrid. En el País Vasco, el PSOE

pierde la cabecera en favor del PNV; Los datos referidos a Aragón, Extremadura y Navarra deben

tomarse con especial cuidado, porque en estas tres regiones el porcentaje de indecisos supera al 50% de

los entrevistados. La abstención activa más alta corresponde, por regiones, a Madrid y Cataluña.

La coherencia interna del sondeo ha sido probada mediante análisis por ordenador. La encuesta tiene una

serie de variables de control —sexo, edad, clase social—, así como posibilidad de cruzar las preguntas

entre sí para comprobar la homogeneidad de los datos. En este sentido, técnicamente es clara la

coherencia interna de los resultados, teniendo en cuenta —por supuesto— que el dato último lo pro-

porciona la sinceridad de respuesta.

Una quinta parte de los indecisos votaron a UCD en 1977

Uno de los datos más llamativos de esta encuesta es el alto índice de indecisos (más de la tercera parte de

los preguntados). Para aproximarse a las posibilidades electorales de los partidos este año, se preguntó

también a los indecisos cuál fue su voto en junio de 1977. Los resultados no deben interpretarse en el

sentido de que todos los votantes de determinados partidos en 1977 vayan a permanecer fieles a su opción

anterior; pero, objetivamente, constituye un modo de aproximarse a las posibilidades de obtención de

votos de los partidos y coaliciones entre la enorme masa actual de indecisos.

Como consecuencia de este procedimiento, nos encontramos con que el 20% de los indecisos actuales

votaron a UCD en 1977, y que cerca del 12% lo hicieron al PSOE. A su vez, no recuerda lo que votó —o

no quiere decirlo—, el 41%, amén de un 13% que no pudo votar por diversas circunstancias —no tenía la

edad necesaria, viajes, enfermedad, errores censales, etcétera—, entre otros datos significativos.

Sumando al voto decidido la tendencia manifestada y también, respecto a los indecisos, lo que dicen

haber votado en 1977, se obtendrían los siguientes porcentajes de votos posibles para los principales

partidos:

(Obviamente, al preguntar por el voto de junio de 1977 había respuestas para Alianza Popular, que hoy

sería Coalición Democrática, y para Alianza Nacional 18 de Julio, que hoy es equiparable a Unión

Nacional.)

Por consiguiente, el partido presuntamente más beneficiado con el actual voto indeciso sería Unión de

Centro Democrático, inmediatamente seguido del Partido Socialista Obrero Español, mientras que no

varían sustancialmente los porcentajes de los demás. Cabe añadir que el resto de los partidos men-

cionados en el cuadro de primera : página apenas se benefician del voto indeciso, mientras que persiste

alrededor de un 14% de personas que no contestan a la pregunta sobre el voto de 1977.

Es importante clarificar el esfuerzo realizado por el equipo de Sofemasa, a la hora de acercarse al máximo

a la realidad política española, utilizando un cuestionario que permita recoger pormenorizadamente

muchos detalles sobre las actitudes e intenciones de los entrevistados. Ante respuestas no totalmente

decididas, preguntaban por las simpatías políticas del encuestado, y si aún así no se obtenía una

contestación significativa, se intentaba una nueva aproximación, con la petición de que al menos indicara

el encuestado cual fue su voto de junio de 1977. Por ello se ,puede ofrecer, para los principales partidos,

el cuadro de porcentajes anteriormente expresado, con las debidas cautelas en cuanto al hecho ya

señalado de que una parte dé los votantes de junio de 1977 pueden no ser fieles a su opción de entonces.

En este cuadro se refleja el trasvase de votos que se ha producido desde las elecciones del 15 de junio de

1977 y la fidelidad de los electores de los cuatro partidos que entonces obtuvieron mayor representación.

El cuadro es válido en su sentido horizontal. Es decir, de las personas encuestadas que dicen que van a

votar a UCD, por ejemplo, un 77,3% votó también UCD en 1977, un 4,6% votó PSOE o PSP, un 0,2%

votó al PCE, un 1,3% lo hizo a Alianza Popular y un 1,9% lo hizo por otros partidos (regionalistas, otros

partidos de derecha, otros partidos de izquierda o partidos independientes). Un 6,8% de las personas que

dicen que van a votar a UCD no votaron en las generales del 15-J, bien porque no tenían edad para ello,

bien por razones técnicas, bien porque se abstuvieran intencionadamente. Por último, un 7,9% de estas

personas que piensan votar UCD, no recuerdan qué votaron en 1977 o no contestan.

En los recuadros con trama de color se refleja la. fidelidad o, si se quiere, la disciplina de voto. Sorprende

que el mayor índice lo presente UCD: un 77,3% de las personas encuestadas que votaron al partido

centrista en 1977 volverán a repetir su voto, mientras que sólo lo hará un 64,7% de los que votaron al

PSOE, un 62,4% de los que lo hicieron por el PCE y un 53,3% de los que votaron a AP (y que ahora Jó

harán por Coalición Democrática). Dada \SL juventud de UCD, difícilmente puede deducirse que posee

un voto disciplinado. Parece ,más lógico poner en relación este dato con el índice de confianza en Adolfo

Suárez.

Examinando los datos obtenidos en sentido inverso, se comprueba que de las personas que afirman que

votaron a UCD en 1977, un 27% está ahora indecisa, mientras que entre los que votaron al PSOE sólo

están indecisos un 17%, .cifra que se reduce al 16,7% de los que votaron a AP y a un 14,2% de los que

votaron al PCE.

El Partido Socialista ha perdido parte de su voto de 1977, especial-. . mente por la derecha (un 4% de las

personas que le votaron dice que ahora votará a UCD, mientras que sólo un 1,9% dice que votará al PCE),

Sin embargo, el PSOE gana por la derecha un voto nuevo (de las personas qué le votan ahora, un 7,1% lo

hizo en; 1977 por UCD). Resulta significativo que un 3,1 % de las personas que votaron PSOE o PSP

entonces manifieste su intención de votar el .1 de marzo por el PSOE histórico.

En cuanto al PCE, el dato más significativo es que un 8,8% de las personas que dijo que le votó el 15

de junio, afirma ahora .que se abstendrá. Por último, en relación con Coalición Democrática, se puede

resaltar que alrededor de un 20% de las personas encuestadas que votaron en 1977 por Alianza Popular

manifiesta su intención de votar en marzo a otros partidos a la derecha de AP.

En relación con los jóvenes que en 1977 no tenían edad para votar, se pone de manifiesto ahora su in-

tención de hacerlo mayoritariamente por partidos de izquierda (39%), de abstenerse (20,8%), Un 8,1 %

dice que votará a partidos regionales; un 6,3%, que lo hará por UCD, y un 3,8%, por partidos de derecha.

Un 22% de estas personas que puede votar por primera vez estaba aún indeciso.

Del ,39% que iría a la izquierda, un 22% de los jóvenes encuestados dice que votará por el PSOE, un

8,2% por el PCE y un 8,8% por otros partidos. Del 3,8% que dice que votará a la derecha merece desta-

carse que un mayor número parece que lo haría por Unión Nacional (1,3%) que por Coalición

Democrática (0,6%). A otros partidos de derecha dice que votaría un 1,9% de los más jóvenes encues-

tados.

En este cuadro se traza el perfil de las personas que han manifestado su intención de votarla Unión de

Centro Democrático (UCD), al Partido Socialista Obrero Español (PSOE) y al Partido Comunista de

España (PCE), así como el de aquellas personas que aseguran que se abstendrán y el de las que aún no

han decidido qué harán. La muestra obtenida de los votantes de otros partidos y coaliciones no permite

establecer con la misma fidelidad este perfil sociológico, aunque sí sacar algunas conclusiones que

incluimos aquí.

La primera observación que salta a la vista es la de la juventud de los votantes del PSOE y del PCE. Un

44,4% de las personas que afirman que van a votar al PCE tiene menos de 35 años, e, igualmente., los

votantes del PSOE no quedan a la. zaga, con un 44%. Por el contrarió, los votantes centristas situados en

esta franja demográfica son sólo el 17,7%. Reduciendo aún más el espectro y considerando sólo a los

votantes de cada uno de estos; tres partidos que tienen menos de veintiún años, resulta que de los votantes

comunistas un 9,4%_acaba de acceder a la mayoría de edad, al igual que un 7,4^ de los votantes

socialistas. Sólo un 2% de los votantes de UCD tiene entre dieciocho y veinte años.

Entre los votantes centristas predominan los que tienen entre 35 y 65 años (un 64,4%), mientras que

entre los del PSOE son un 48,1% y entre los-del PCE un 43,6%. Más de 65 años tiene un 17,9% de las

personas que dicen que van a votar a UCD. En el PSOE esta franja ocupa el 6,9% y en el PCE un 12%.

En cuanto a la clase social a la que pertenecen los votantes de estas tres formaciones políticas, un 71,8%

de los que dicen que van a votar al PCE pertenece a la clase baja-media baja, al igual que un 49% de los

votantes del PSOE y un 45,8% de los de Unión de Centro Democrático. A la clase media pertenece el

46,2% del electorado del PSOE, un 43,5% del de UCD y un 24,8% del de los comunistas. Un 10,7% de

los votantes de UCD son de clase alta-media alta, mientras que esta franja se reduce a!4,8% de las

personas que votarían al PSOE y aun 3,4% de los que lo harían por el PCE.

El 94,6% de las personas que van a votar a UCD son creyentes, mientras que un 2,4% se considera no

creyente. En el apartado de creyentes se ha incluido tanto a los católicos como a los que afirman practicar

otra creencia religiosa. El electorado del PSOE se considera a sí mismo en un alto porcentaje (82,3%)

creyente, mientras que el del PCE se reduce a un 48,7%. Un 12% de las personas que votarían al PSOE

no son creyentes, al igual que el.47,9% de las que lo harían por el Partido Comunista.

La abstención

Especial interés tiene el análisis de las personas que afirman que se abstendrán: un 58,5% son hombres y

un 41,5% son mujeres. Un 41,7% tiene entre 21 y 34 años de edad; un 36%, entre 35 y 65 años, y un

15,4%, entré dieciocho y veinte años. Más de 65 años tiene el 6,9% de los abstencionistas.

Por clases sociales se comprueba que el mayor índice de personas que no votarán está en la clase baja-

media baja (un 44,9%). En la clase media se sitúa en 42,7%, y en la alta-media alta, un 11,4%.

En cuánto a los que dicen que no saben qué hacer, los indecisos, hay más mujeres que hombres (un

59,7%, frente a un 40,3%) y tienen, preferentemente, entre 35 y 65 años de edad (55 %). La mayoría de

los que expresaron su indecisión proceden de la clase baja-media baja (60,1%) y son creyentes (91 %).

De los datos obtenidos en relación con los votantes dé otros partidos se puede afirmar que entre los que

dijeron que votarían a Unión Nacional y a la Coalición Democrática no existe ningún no creyente, al igual

que entre quienes anunciaron su voto para el Partido Nacionalista Vasco (PNV). Aproximadamente, las

tres cuartas partes del electorado de Coalición Democrática tiene más de 35 años de edad. Por el

contrario, más de una tercera parte de quienes afirman que votarán por el Partido del Trabajo de España

(PTE), la Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT) y Movimiento Comunista-OIC son

menores de veinticinco años. De los encuestados que señalan que darán su voto a otros partidos de

izquierda, un 50%, aproximadamente, tiene más de 45 años de edad.

Ningún líder cuenta con la confianza mayoritaria de los españoles en la hora actual, si nos atenemos a los

datos reflejados en el cuadro titulado «Confianza en líderes». Adolfo Suárez es el que reúne mayor

confianza, pero es de notar que son dos socialistas —Felipe González y Enrique Tierno— los que figuran

inmediatamente después, aunque todos ellos en porcentajes que no llegan a un terció de los encuestados.

Se confía más en Santiago Carrillo que en Manuel Fraga, aunque ninguno de los dos tiene la confianza de

la décima parte de los entrevistados; y el nivel de confianza en José María de Areilza se asemeja mucho al

de Blas Pinar. Hay un 8 % de personas que confía en líderes distintos a los siete citados como principales

en el cuestionario, lo cual da a entender que otros políticos, hoy de segunda fila o de relieve solamente

regional, consiguen también algunos porcentajes de adhesión.

Si atendemos a lo que los encuestados votaron el 15 de junio de 1977, es significativo observar que el 43

% de los votantes de Alianza Popular confían hoy en Fraga, mientras el 12 % confía en Blas Pinar y el 15

% de dichos Votantes (estamos hablando de Alianza Popular) no confía en nadie.

Los votantes de UCD tienen su máxima confianza en Suárez (57 %), aunque un 10 % de ellos no confía

en nadie. Algo similar le ocurre al PCE: el 59 % de las personas que le votaron en 1977 confían hoy en

Carrillo, y el 12 % no confía en ninguno de los líderes-propuestos.

Los votantes socialistas reparten su confianza entre Felipe González (48 %) y Enrique Tierno. (23,5 %).

En cuanto a los que no tenían edad para votar en el 77, lo que predomina es la desconfianza hacia todos

los líderes (33~%), mientras el 21 % confían en Tierno y el ´3 % en Felipe González.

Por clases sociales, las diferencias de confianza en los líderes no son muy acusadas. Por ejemplo-, Adolfo

Suárez es el político en que más confía el 26 % de la clase alta y media-alta, el 21 % de la clase media y

el 20 % de la clase baja y me-. día-baja. Por el contrario, hay acusadas diferencias en lo que se refiere a

edades: en los grupos comprendidos entre los dieciocho y, los veinticuatro años, ocupan los primeros

puestos, en cuanto a confianza, los socialistas Tierno y González, mientras que a partir de veinticinco

años (hasta los de más de 65) Suárez es el líder qué inspira mayor confianza, con Felipe González en

segundo lugar.

Por regiones, el País Vasco da el más alto porcentaje de desconfianza hacia la totalidad de los líderes

propuestos (29^%), mientras el 28 % de los entrevistados en dicha región confía en líderes distintos de los

propuestos a nivel nacional. Entre los siete nombres mencionados en el cuestionario, el que reúne .mayor

confianza, en el País Vasco, es Felipe González (14 %).

Las regiones donde menor desconfianza existe hacia los líderes son Galicia y Levante. Cada una de ellas

cuenta con sólo un 8 % de personas que no confían en nadie.

El nivel de confianza que tienen los vecinos de Madrid y Barcelona respecto a Adolfo Suárez y Enrique

Tierno alcanza porcentajes similares, mientras que es menor la confianza en Felipe González. En los

pequeños núcleos de población, Suárez y Felipe González están más igualados, con alguna ventaja para el

actual presidente del Gobierno. Una cuarta parte de la población de Madrid y Barcelona afirma no confiar

en ningún líder; esta desconfianza disminuye conforme decrece el tamaño de los núcleos de población.

El paro es el problema más importante entre los que tiene planteados actualmente la sociedad española,

para la mayoría de las personas entrevistadas en el presente sondeo. El nivel de preocupación por otros

temas es bastante menor, y va, en sentido decreciente, en el siguiente orden: terrorismo, carestía de la

vida, crisis económica, ..situación política, delincuencia y conflictividad laboral. El paro se considera el

problema más importante en todas las regiones —especialmente en el País Vasco y Asturias—, mientras

que la conflictividad laboral apenas preocupa .en ninguna de las regiones. EL PAÍS estaba interesado en

conocer qué problemas preocupan en ´mayor grado a los españoles en el momento actual, ante una doble

convocatoria electoral. Para ello se introdujo una pregunta en el sondeo en la que se exponía una relación

de temas —paro, carestía dé la vida, terrorismo, situación política, delincuencia, crisis económica y

conflictividad laboral— junto a otros dos apartados referidos a «todos por igual» y «ninguno en especial».

Preguntábamos a las personas entrevistadas: «De la anterior relación de problemas que tiene en este

momento planteados España,, ¿cuál tiene para usted mayor importancia en primero y en segundo lugar? »

Del total de la muestra, un alto porcentaje, el 72%, considera que el paro es el problema más importante

(un 52% cree que en primer fugar, y un 20%, en segundo lugar). La preocupación por el terrorismo se

coloca en segundo plano, aunque a una distancia considerable respecto al paro. Casi la mitad de los

encuestados piensan que este problema es prioritario, de ellos, un 21 % lo coloca en primer lugar, y un

38%, en segundo lugar. Los demás problemas considerados corno de bastante menos importantes no

llegan a inquietar primordialmente a un 10% de la muestra.

Como puede observarse en el cuadro adjunto, en primer lugar el problema que más preocupa es el paro, y,

en segundo lugar, el terrorismo. En la última columna (total) .se ha incluido a nivel general la suma de los

porcentajes del grado de preocupación en primero y segundo lugar.

País Vasco: mayor preocupación por el paro que por el terrorismo

Si analizamos los resultados de esta pregunta por regiones, encontramos que el País Vasco es el que

registra el mayor porcentaje de preocupación por el paro (un 72%) de todas las regiones y, al mismo

tiempo, el menor índice de preocupación (un 8%) de toda España por el tema que, teóricamente, más

afecta, a sus habitantes: el terrorismo.

El paro es considerado el problema más importante en todas las regiones, y en el siguiente orden

decreciente: País" Vasco, Asturias, Castilla-León* Andalucía, Levante, Madrid capital, Cataluña-Ba-

leares, Castilla-La Mancha, Aragón, Navarra, Canarias, Extremadura y Galicia.

. En cuanto al terrorismo, es precisamente en Galicia —donde la preocupación por el paro es la menor—

donde se considera en un porcentaje mayor que este es el mayor problema que tiene planteado

actualmente la sociedad española. A una distancia considerable de Galicia —donde más de la mitad de los

entrevistados colocan al terrorismo en primer lugar de los problemas actuales— viene Canarias (con un

29%), seguida de Navarra, Castilla-La Mancha, Levante» Andalucía, Extremadura y Madrid capital. El

grado de preocupación por el terrorismo alcanza índices menores en Cataluña-Baleares, Castilla-León,

Asturias, Aragón, y en último lugar, como ya hemos dicho, el País Vasco.

Por lo que se refiere a la carestía de la vida, tan sólo Canarias, Castilla-León y Navarra ofrecen un índice

de preocupación mayor-al 10%, siendo Cataluña y Baleares las regiones que consideran este problema de

menor importancia.

El resto de los temas sobre los que fueron interrogados los componentes de la muestra ofrecen un índice

de preocupación que apenas alcanza el 5%, por lo que cabe deducirse que tanto la situación política como

la conflictividad laboral o la delincuencia no son considerados problemas prioritarios en la sociedad

española.

Si se tienen en cuenta los votantes de los distintos partidos en las últimas elecciones, el terrorismo es el

tema que más preocupa a la clientela de Alianza Popular, mientras que el paro es el tema prioritario para

los votantes de izquierda PSOE y PCE-. Los votantes de UCD reparten por igual su preocupación entre

estos dos temas.

A las mujeres les preocupa más el terrorismo que a los hombres, y a los jóvenes, lo que más les preocupa

es el paro.

Los españoles se encuentran muy divididos a la hora de pronunciarse sobre la evolución de la situación

política en estos dos últimos años, a tenor de las respuestas obtenidas en el presente sondeo en torno a

dicho tema. La opinión se reparte casi por igual entre los que creen que nada ha cambiado, los que opinan

que la situación ha empeorado y los que afirman que la evolución ha sido positiva. Las mujeres y las

personas de mayor edad son los más pesimistas, junto a los votantes de Alianza Popular y los habitantes

de Galicia, mientras que el optimismo se reparte entre los jóvenes, los votantes de izquierda y los

residentes en Castilla-León.

Otra de las preguntas que se formuló a los entrevistados fue: «Desde las pasadas elecciones generales de

junio de 1977, ¿Cómo cree que ha sido la evolución española en líneas generales?» Las opciones de

respuesta eran: ha mejorado, no ha cambiado o ha empeorado. En torno a esta cuestión, se observa la

disparidad de criterios a la hora de evaluar la situación, que, del total de los entrevistados, casi un tercio

(el 28,4%) opina que ha mejorado; más de un tercio (el 34,6%) cree que no ha cambiado, y la tercera

parte restante piensa que ha empeorado (el 32,7%), mientras un 4,0% no sabe o no quiere responder.

Si analizamos las respuestas teniendo en cuenta el sexo, las mujeres son más pesimistas que los hombres

(sólo un 24,9% de las primeras, frente a un 32,2% de los segundos), piensa que la situación ha mejorado,

así como también es mayor el número de mujeres que no saben no quieren contestar a esta pregunta

(5,8%, frente al 2,5% de los hombres).

Con relación a los votantes en las pasadas elecciones de junio de 1977, la clientela de Alianza Popular es

la que se pronuncia más negativamente: sólo un 11,6% piensa que ha mejorado y un 60% considera que

ha empeorado. Los votantes de UCD se reparten casi por igual entre las tres opciones y en la izquierda —

votantes del PSOE y del PCE- los porcentajes mayores se dan entre los que consideran que la evolución

ha sido favorable.

Los jóvenes, los más optimistas

Si tenemos en cuenta la edad de los entrevistados, los menores de veintiún años ven con algo más de

optimismo la situación pues, aunque casi la mitad de ellos (el 46,6%) piensa que nada ha cambiado, sólo

un 26,3% considera que en los dos últimos años la situación ha empeorado. Este porcentaje último sube al

38,6% entre los mayores de 65 años y va decreciendo conforme es menor la edad.

Los gallegos, descontentos

Si analizamos la muestra por regiones, la primera observación es que Galicia es la región con mayor

pesimismo en estos momentos: más de la mitad de los encuestados (el 54,4%) piensa que la situación ha

empeorado, frente a un 30,1%, que considera que todo sigue igual, y a un 17,2%, que cree que ha me-

jorado.

Le sigue en grado de pesimismo Madrid-capital, con un 45,1 %(—ha empeorado—, un 24,7% —todo si-

gue igual— y otro 24,7% —ha mejorado—. La tercera región en el rancking de los pesimistas es el País

Vasco, con un 40,1 % que piensa que ha empeorado; un 34,4% que cree que todo sigue igual y un 17,2%

que considera que la situación ha evolucionado favorablemente.

En cuanto a las regiones más optimistas, Castilla-León está en cabeza, ya que un 43,2% de los pre-

guntados en aquella zona manifiesta su opinión favorable a la evolución de la situación, frente a un 28,1

%, que cree que todo sigue igual, y otro 28,6%, que considera que hemos ido a peor.

A los castellanos le sigue en optimismo el País Valenciano, con un 39,3% de encuestados que ve la si-

tuación favorablemente, un 32,4%, que piensan que todo sigue igual, y un 26,9%, que considera que la si-

tuación ha empeorado.

Finalmente, Asturias es la tercera región, con un porcentaje más alto entre los optimistas (31,4%), frente

al 43,8%, que no observa cambios en los dos últimos años, y el 23,9%, que piensa que los cambios han

sido para empeorar.

Las otras regiones presentan unos porcentajes muy equilibrados y, al igual que para el total de la

muestrarios entrevistados se reparten casi por igual entre las tres opciones.

 

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