Autor: Unzueta, Patxo. 
 Elecciones de 1979. 
 Conservar la hegemonía, objetivo de los socialistas vascos     
 
 El País.    07/02/1979.  Página: 10. Páginas: 1. Párrafos: 6. 

Conservar la hegemonía, objetivo de los socialistas vascos

PATXO UNZUETA

Con sus 330.000 votos, el 25,2% de los emitidos en Euskadi el 15 de junio de 1977, el PSOE se erigió,

hace veinte meses, contra todo pronóstico, en la primera fuerza electoral del País Vasco. Sin embargo, la

mayor capacidad de convocatoria de los nacionalistas y cierto halo mítico muy característico de los

herederos de Sabino Arana contribuyeron a ir desgastando paulatinamente la ventaja socialista —por otra

parte inferior al 1 % para el conjunto de Euskadi— respecto al PNV.

El Partido Socialista de Euskadi —nuevo nombre adoptado en el congreso de 1977— asegura contar con

cerca de 9.000 militantes en las cuatro provincias, más de la mitad de los cuales corresponderían a

Vizcaya. Estudios sociológicos solventes realizados en base a los resultados del 15 de junio parecen

mostrar, por otra parte, que la mayor incidencia electoral de los socialistas se produjo entre los

trabajadores asalariados de origen no vasco.

Fuentes del propio partido expresaron su convicción de que el PSOE mejorará sensiblemente sus

posiciones en Álava y Navarra y, en menor medida, en Vizcaya. Las mismas fuentes consideraron, por el

contrario, dudoso que su partido pueda siquiera mantener el nivel alcanzado hace dos años en Guipúzcoa.

El hecho de que sea Enrique Mágica —y no, por ejemplo, Txiki Benegas— quien encabece la lista por el

Congreso en Guipúzcoa ha servido para que desde sectores nacionalistas se señale la «preferencia por los

dirigentes estatales, en perjuicio de los que viven a diario la problemática de Euskadi». El reproche, que

sería extensivo a la presencia del secretario general de UGT, Nicolás Redondo, en la cabeza de la lista por

Vizcaya, es el mismo que previamente habían avanzado sectores significativos de las propias bases

socialistas.

Fuentes del PSOE reconocieron que habían existido ciertos «roces y tensiones», aunque explicaron la

opción elegida en función de un criterio de eficacia. Se trataría, según estas fuentes, de reforzar la

candidatura por Vizcaya, garantizando el voto de los trabajadores inmigrantes mediante la presencia del

líder de la UGT, pero intentando, a la vez, captar el voto de otros sectores de izquierda que, sin ser

nacionalistas, se sienten particularmente motivados por la problemática nacional vasca. En estos últimos

sectores, Txiki Benegas contaría, según la hipótesis manejada a la hora de elaborar las listas, con un

prestigio superior al de otros dirigentes socialistas. El criterio habría sido, pues, el de colocar juntos a

Redondo y Benegas en la cabeza de la lista.

Otro dato que llama la atención es la ausencia de Jaime San Sebastián, secretario general de UGT de

Euskadi, de las listas por Vizcaya, en las que sí figuró en el 77. San Sebastián es considerado en los

medios sindícales vascos como uno de los dirigentes socialistas más resueltamente partidarios de la

autonomía de UGT respecto al PSOE.

 

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