Autor: Catá, Jordi. 
 El próximo jueves, 20-M, elecciones al Parlament de Catalunya. 
 Siempre ganó la izquierda  :   
 Estudio comparativo de los resultados obtenidos en anteriores comicios por los principales partidos que ahora se presentan. 
 Mundo Diario.    16/03/1980.  Página: 14-15. Páginas: 2. Párrafos: 36. 

Con el cambio político los ciudadanos han votado más que nunca. El próximo jueves depositarán la

papeleta en la urna por séptima vez en poco más de tres años. Tres referéndum y otros tres comicios

electorales han precedido la jornada del jueves, 20-M.

El largo camino se inició con el referéndum de la Reforma Política celebrado en diciembre de 1976.

Su último capítulo se escribió el pasado 25 de octubre con el referéndum del Estatuí. Entre ambas citas

electorales, otro referéndum — la Constitución — y elecciones legislativas por dos veces, junto con las

esperadas elecciones municipales.

15-J: 47 escaños para Catalunya

Después de muchos años de sequía democrática las fuerzas políticas se enfrentaron por primera vez el 15

de junio de 1977. No estaban legalizados todos los partidos, pero sí los que a la postre recogerían el voto

mayoritario.

La ley electoral estableció un mínimo de tres diputados por provincia —demarcación elegida como

circunscripción electoral — , lo cual distorsionaba, ciertamente, el sistema proporcional, corregido ya por

el dispositivo llamado Ley D´Hont. Una ley electoral establece un mecanismo para transformar los votos

en escaños parlamentarios.

Veintiún días de intensa campaña electoral que agotaron a todos los candidatos sirvieron para dar a

conocer alternativas políticas que poco antes se deoatían en las catacumbas del franquismo. La euforia

democrática presidió los mítines, que en ocasiones aglutinaron más de trescientas mil personas. Todo el

mundo se preguntaba: ¿qué votarán?

Catalunya — dividida en cuatro circunscripciones electorales— eligió 47 diputados en las nuevas Cortes

democráticas. Treinta y tres en Barcelona, cinco en Tarragona y Girona respectivamente, y cuatro en

Lleida.

El recuento de las mesas electorales dio la victoria a la candidatura de los socialistas catalanes (PSC

PSOE). Tan nítida que ni ellos la esperaban. De los quince diputados conseguidos, once lo fueror por

Barcelona.

Precisamente en estí circunscripción el PSUC conseguía un inesperado segundo lugar con siete diputados,

a los cuales tuvo que sumarse el escaño obtenido en Tarragona.

El Pacte Democrátic peí Catalunya — amalgama de partidos nacionalistas con CDC al frente- obtuvo tan

sólo seis diputados por Barcelona, que amaneció de izquierdas. Pero se sacó la espina en las otras tres

circunscripciones consiguiendo globalmente diez escaños.

Prácticamente lo mismo le sucedió a la UCD que sólo obtuvo cinco diputados por Barcelona, la

circunscripción con más escaños de toda España. Si bien ganó cinco más en el resto de Catalunya.

Siempre ganó la izquierda

Con una presencia parlamentaría simbólica pero importante quedaron tres formaciones, atendida la

cantidad de grupos políticos que participaron en los comicios y a duras penas fueron votados. Por un lado

Unió del Centre i la Democracia Cristiana - coalición formada alrededor de la histórica Unió

Democrática— con los diputados. Y con un solo escaño l´Esquerra de Catalunva —formada por ERC y

PT— y Alianza Popular.

El deprimente resultado obtenido por AP, y las dificúltales de UCD, que se presentó »n una lista de

independientes, mostraron sin posibles dorfes interpretaciones la voluntad de cambio de Catalunya.

Estudio comparativo de los resultados obtenidos en anteriores comicios por los principales partidos que

de ahora se presentan.

M: La repetición lela jugada

Con la Constitución refrendada, el Gobierno decidió abrir un nuevo periodo legislativo. Por ello se

convocaron para el 1 de marzo del año pasado nuevas elecciones legislativas, que precedían en un mes a

las elecciones municipales reclamadas tanto desde la oposición como desde los propios ayuntamientos

cansados de la incómoda situación creada por el cambio político.

La campaña electoral ya no revistió la euforia del 15-J. Los socialistas se presentaron como alternativa de

poder, lo que hizo bipolarizar las elecciones entre centristas y socialistas. Catalunya no fue ajena a esta

polémica y las urnas se resintieron, aunque el panorama político permaneció casi estable.

Desaparecida la coalición Unió del Centre y Democracia Cristiana —dos escaños— del espectro político,

los socialistas aumentaron en dos su número de diputados y los centristas en uno; mientras Convergencia

i Unió perdió uno respecto a los resultados del Pacte Democrátic.

Durante los dieciocho meses de la legislatura del 15-J, la UCD se transformó en Centristes-UCD con un

pacto con parte de la desaparecida fprmación democristiana, mientras la Unió Democrática se aliaba con

CDC en la coalición denominada Convergencia i Unió. Anteriormente los convergentes habían perdido a

los socialistas del Reagrupament, que se lo pensaron bien y entraron en el nuevo Partit deis Socialistes

(PSC-PSOE). También l´ERC abandonó su pacto con el PT.

Los socialistas que no triunfaron a nivel estatal con su «alternativa» sí se superaron en Catalunya.

Consiguieron un escaño más en Barcelona y Tarragona respectivamente.

Los centristas, que ganaron uno también en Lleida y Barcelona, perdieron uno en Tarragona. A pesar de

ello se configuraron como la segunda fuerza catalana.

La nueva Convergencia i Unió - con CDC como soporte- se mantuvo, excepto en Lleida, donde perdió un

escaño, pasando de ser la primera fuerza en la circunscripción a ser la tercera. El trasvase de votos de los

socialistas del Reagrupament se dejó notar.

Por su parte, tanto el PSUC. con ocho diputados, como ERC y Coalición Democrática — antes AP— con

uno, mantuvieron sus escaños.

3-A: Ayuntamientos de izquierdas

Si estas elecciones r. 3 aportaron ningún cambio sustancial al panorama político catalán, las municipales

dieron un vuelco completo al poder municipal. No se esperaba el gobierno ucedista, después del salto

adelante de marzo, el revés sufrido el 3 de abril. La izquierda arrasó en Catalunya, particularmente en las

ciudades más habitadas. Los centristas no consiguieron entre las 38 ciudades con más de 200.000

habitantes ni una sola alcaldía, y sólo aumentaron muy levemente de votos en Viladecans.

Se hace difícil computar los resultados de las -elecciones municipales a causa de las diversas situaciones

políticas de los 933 municipios catalanes, en muchos de los cuales no se presentaron los partidos

mayoritarios, o lo efectuaron bajo fórmulas distintas ajustándose a las situaciones concretas.

Con el analista de las 38 poblaciones catalanas de más de 20.000 habitantes, que representan el 73 por

ciento del total, se puede observar ya una muestra significativa de la tendencia de voto municipal.

La irrefrenable curva ascendente de la abstención llevó muchas veces a un aumento del porcentaje de

votos, que no se correspondía con un aumento real de votos en las urnas.

Los vencedores de las municipales fueron, también, los socialistas, confirmando su li-derazgo en el marco

político catalán. A pesar de ser la primera fuerza política en 20 de las 38 ciudades citadas —los pactos

municipales le dieron 21 alcaldías— sufrió sustanciosas pérdidas respecto del 1-M, como en l´Hospitalet

con más de 12.000 votos menos, Badalona y Santa Coloma con más de 8.000, y Sabadell con cerca de

8.000. Como contrapartida el triunfo en Barcelo-na-ciudad representó más de 28.000 nuevos votantes.

Los comunistas consiguieron sus votos en 34 de las 38 poblaciones. Siendo sus subidas más sonadas la de

Sabadell con casi 11.000 votos más, y la de Santa Coloma con cerca de 8.000. El PSUC fue la primera

fuerza política en 13 ciudades, con lo que gracias a los pactos municipales obtuvo 13 alcaldías. Incluso en

Barbera del Valles pasó de un porcentaje del 29 por ciento a otro del 49 por ciento.

También los convergentes salieron ganando en las municipales ya que subieron en 29 de las 38

poblaciones citadas. Consiguieron cuatro alcaldes. Tres por ser la primera fuerza y otra con los votos de la

izquierda -Tortosa- para evitar que los centristas la consiguieran por ser la candidatura más votada. Los

aumentos más elevados los consiguió CiU en Sabadell con más de 3.500 votos, en Granollers con más de

2.000, y en Mataró con cerca de 2.000. En Blanes, a pesar de ser la candidatura más votadas logró su

objetivo: conseguir la alcaldía que quedó en manos socialistas.

El descalabro de los centristas fue mayúsculo. Sólo computaron derrotas. En Barcelo-na-ciudad perdieron

cerca de 55.000 votos, en l´Hospitalet cerca de 8.000, para quedar con sólo 570 en Ripollet. Como

colofón, no alcanzaron la alcaldía de Tortosa a pesar de ser la primera fuerza política debido al pacto de la

oposición en bloque. Si primeros sólo lo fueron en Tortosa. segundos sólo en Lleida entre las 38 ciudades

señaladas.

Los resultados de ERC en estas poblaciones chocaron muchas veces con el fatídico cinco por ciento de

los votos escrutados exigido para aspirar a un concejal.

Si en la Catalunya urbana, como se ha demostrado, la izquierda barrió, en las ciudades de menor entidad

fue CiU quien obtuvo un buen número de alcaldes seguida de Centristes-UCD, además del sinfín de

agrupaciones independientes que se formaron al no estar implantados en muchos pueblos los partidos

mayoritarios.

De todas formas la historia de lo que han sido las tres elecciones en Catalunya ya es agua pasada. La

historia de lo que serán las elecciones al Parlament la escribiremos todos el próximo jueves.

 

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