Autor: Prades, Joaquina. 
 Los democristianos parecen dispuestos a reanudar la batalla política para recortar el texto. 
 Renacen las tensiones en UCD en torno al papel del juez durante el proceso de divorcio     
 
 El País.    27/03/1981.  Página: 13. Páginas: 1. Párrafos: 7. 

Los democristianos parecen dispuestos a reanudar la batalla política para recortar el texto

Renacen las tensiones en UCD en torno al papel del juez durante el proceso de divorcio

JOAQUINA PRADES

Apenas doce horas después de que los democristianos y social-demócratas de Unión de Centro

Democrático (UCD) pactaran el contenido de los dos artículos (el 82.5 y el 86 bis) del proyecto de ley de

divorcio que los mantenían enfrentados, alguien del ala confesional del partido del Gobierno filtraba a la

agencia Europa Press la noticia de que si no se modificaba la disposición adicional sexta del actual «texto

Ordóñez» «empezaría a sonar la caja de los truenos».

Esta postura de fuerza emprendida por los democristianos ya se preveía que iba a continuar en la citada

disposición transitoria, que habla del papel que debe jugar el juez en la separación o el divorcio de los

cónyuges de mutuo acuerdo (véase EL PAÍS de ayer). Lo que nadie esperaba en el partido del Gobierno

era que las espadas volvieran a levantarse tan pronto. El ministro adjunto a la Presidencia, Pío Cabanillas,

comentó, en cuanto le mostraron una copia del citado télex, que «estas cosas, no son de recibo».

Cabanillas estaba, el pasado miércoles, seguro, al igual que lo estaban los socialdemócratas e incluso el

propio presidente de UCD, Agustín Rodríguez Sahagún, que, durante unos días, habría una tregua de no

agresión entre las distintas familias de UCD.

Sin embargo, los democristianos sí consideraban oportuna la reanudación de la batalla. Como dijo

Fernando Alvarez de Miranda a EL PAÍS: «Los democristianos estamos hartos de callarnos ante todas las

cosas que no nos gustan de UCD». Otras fuentes de este mismo sector señalaban que su máximo

dirigente, Osear Alzaga, había llegado a la conclusión de que «en UCD sólo se hace caso cuando se

plantean posturas de fuerza, y esto es lo que estamos haciendo nosotros ahora».

Mientras Agustín Rodríguez Sahagún repetía una y otra vez que «estas cosas no tienen ninguna

importancia», y que «todo está pacificado en nuestro partido», el ministro de Justicia, Francisco

Fernández Ordóñez, aseguraba que estaba «más que harto» y que tanto le daba que se destapara la famosa

caja de los truenos como que no, si bien dejó muy claro que no se aceptarían modificaciones en la

redacción de la disposición adicional sexta, tal cual ha sido aprobada por la Comisión de Justicia del

Congreso.

En el proyecto del Gobierno se habla de una serie de pruebas documentales que los cónyuges de mutuo

acuerdo deben presentar ante el juez a la hora de solicitar el divorcio. Dichas pruebas tienen la misión de

probar de alguna manera, ante los tribunales, que se ha roto la convivencia conyugal. El juez, una vez

revisados los documentos que ambos cónyuges le presentan, no tiene más misión que conceder el

divorcio.

La investigación del juez

No obstante, existe una enmienda a esta disposición por parte del democristiano José Antonio Escartin,

quien solicita que «el juez podrá solicitar a los cónyuges, para mejor proveer, la práctica de cuantas

pruebas admisibles en derecho se refieran. La frase de «para mejor proveer» es lo que irrita a los

socialdemócratas, que no acaban de entender por qué si dos personas están de acuerdo en separarse, asi lo

hacen constar ante el juez, y le presentan los documentos necesarios que testifican que ha cesado la

convivencia conyugal, el juez tenga, además que investigar sobre su voluntad.

El dirigente democristiano Oscar Alzaga declaró a EL PAÍS que su grupo apoyaría, muy probablemente,

la enmienda de Escartín, aunque ésta haya de sufrir modificaciones de tipo técnico. «Pero en la filosofía

estamos absolutamente de acuerdo», dijo, «porque hay que permitirle al juez que constate la veracidad de

lo alegado por los cónyuges». El señor Alzaga considera que, de esa manera, se cumplen las directrices de

lo acordado en el grupo parlamentario y en el comité ejecutivo de su partido. Ni él ni Miguel Herrero de

Miñón sabían nada de la citada filtración difundida por la agencia Europa Press, si bien este último, tras

aclarar que él no era democristiano, sino independiente, dijo que él era partidario de la libertad de

expresión, sin pronunciarse sobre la oportunidad de tal documento en estos momentos.

 

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