Autor: Echevarría Puig, Juan. 
   Construir la esperanza     
 
 Hoja del Lunes.    17/03/1980.  Página: 7. Páginas: 1. Párrafos: 8. 

Construir la esperanza

Joan ECHEVARRÍA I PUIG

Al empezar la campaña, Solidaritat Catalana no era más que un partido pequeño y recién nacido. Ahora,

ya en plena campaña y próximos a su fin, las adhesiones han sido múltiples, las muestras de confianza,

Innumerables, el éxito de nuestros actos, realmente Inusitado. Todo esto, nos lleva a la conclusión de que

nuestra Idea de creación de Soiidaritaí Catalana, no era una idea de unos cuantos hombres y mujeres que

nos dispusimos, con múltiples riesgos, a entrar da lleno en ´la aventura electoral. Solidaritat Catalana era y

es, necesidad Ineludible, imperiosa, para muchos ciudadanos de Catalunya que ss sentían huérfanos en

cuanto a representación política, y, si mucho no ine equivoco, serán necesarias otras organizaciones de

esta índole, muchas otras «Solí-daritats» dentro de la España actual; una España bloqueada y parada, sin

ilusión por afrontar los problemas, y que «sí nos puede seguir.

Saquemos muchos o pocos parlamentarlos en e¡ Parlament —y sacaremos bastantes— nuestra presencia y

labor en dicha Cámara se notará como si fuéramos mayorltarlos. «En el Parlament, la armaremos.»

No nos vamos a quedar quietos y silenciosos; ni Intentaremos consensos claudicantes que nos hacen

perder posiciones; ni queremos estar en el gobierno a toda costa, a base de estar de rodillas; ni

negociaremos lo que no haya que negociar; ni pactaremos con aquellos que esconden cada vez más claras

intenciones totalitarias bajo disfraces democráticos. No, nosotro^s vaanos a defender nuestro programa

punto por punto, letra por letra, pese a quien pese y guste a quien guste. Nosotros, vamos a ser coherentes

con nuestras propitas convicciones y las de nuestros electores. Y por le fuerza de las ideas, vamos a

convencer a otros muchos.

Nosotros no pactaremos con quienes se declaren y ejerzan e! marxismo, porque nuestro primer principio

es ´la libertad de ¡os hombres, y con el marxismo —a las pruebas me remito— la única libertad de los

hombres es callar. O en caso de hablar y diferir da los planteamientos oficiales, Ingresar en un campo de

concentración, en una clínica mental, o seguir el camino de Soljenitzín o de Sajarov. Ser marxlsta es

seguir a Marx Engels, y decir: en materia filosófica, materialismo frente a esplritualismo. En materia

religiosa y moral, aceptar que la religión es el opio del pueblo y te familia, una decadente creación

burguesa. En materia económica, atribuir al Estado la propiedad de los bienes de producción, coartando

absolutamente la libertad de iniciativa. En materia política, negar el pluralismo y atribuir el protagonismo

a una élite de una sola clase y del partido. Nosotros, por contra, somos solidarios y no creemos ni

aceptamos e! odio, ni la envidia, ni la lucha de clases.

Tampoco creemos en los partidos simplemente nacionalistas, cuyo principal objetivo er, más estaR en el

gobierno que ser coherentes con sus Ideas. Son capaces, y así lo han demostrado, de hipotecar su

Ideología occidentalista por tener cargos de gobierno. Ni aun si los comunistas nos ofrecieran la

presidencia de la Generalitat, nosotros no ¡riamos del brazo con ellos, y esto, sí lo harían, y con gusto,

otros políticos.

Nosotros creemos en tina Es-paña y Catalunya mejor. Nos negamos a admitir que nuestra situación actuaj

es ¡a mejor posible, y por eso, no podemos ccrtfiar en quienes, bajo su administración, nos fian llevado s

ella. Han perdido todo au crédito, y ésa ha sido una de las causas principales de aparición de Solidaritat

Catalana. Andalucía y las «lecciones del País

Vasco nos exigen sobre el particular.

Estamos ilusionados, fervientemente, en una Catalunya mejor porque el pueblo catalán se lo merece.

Para ello, es necesario que todos, el día 20, salgamos a votar y votemos en conciencia con nuestras

propias ideas, recordando lo que han ibeoho hasta hoy en el gobierno, y fuera de é!. los partidos del

consenso, que ahora se nos ´muestran como salvadores y redentores de lo que ellos mismos han ayudado a

fomentar.

Frente al pesimismo reinante a que todos estos partidos nos han llevado, Solidaritat Catalana es el

optimismo y ia ilusión de hacer de este país libre, justo y en paz, pero a base de hechos, no de dichos, de

ética y no de oportunismo, de compromiso testimonial. Y eso, sólo es posible, de la mano de la nueva

derecha catalana, como ocurre en toda Europa Occidental.

Se acabaron las demagogias. Es la hora de la eficicia, y Solidaritat Catalana, por encima de ser partido

político es, ante todo, eficacia y trabajo para una Catalunya y una España mejor. Esa es nuestra gran

ilusión.

Presidente de Solidaritat Catalana y candidato número 1 en Barcelona.

 

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